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Política

LAS INUNDACIONES EN LA PROVINCIA

Una escuela de Villegas ya cumplió un año aislada, rodeada por el agua
Es la Nº 26, en la zona rural de Bunge. Sus 4 accesos siguen tapados, y piden reparar al menos uno. La nota textual que fue publicada por diario "El Día"

 Una escuela rural del Partido bonaerense de General Villegas ya cumplió un año de aislamiento, rodeada por el agua, sus alumnos tuvieron que ser mudados a otro establecimiento, y su directora pide desde entonces que reparen un camino de apenas 7 kilómetros de largo para que los niños puedan volver a su colegio.

Se trata de la escuela primaria rural número 26 "Constancio C. Vigil", ubicada en la zona rural de Emilio V. Bunge, en el distrito de General Villegas, que padece inundaciones desde hace 20 meses a raíz de intensas lluvias y el ingreso de agua proveniente de Córdoba, Santa Fe y La Pampa.
En octubre del año pasado, Susana Nievas, la directora del establecimiento, vio cómo el agua cercaba su escuela, ubicada a 21 kilómetros de Bunge, dañando los cuatro caminos rurales que permitía a sus 21 alumnos llegar a clases.
"Cuando los chicos no pudieron llegar más a la escuela utilizamos el correo pedagógico, es decir mandábamos la tarea con los camiones que sacaban la leche de los tambos, pero este año directamente las clases no empezaron en esa escuela, nos dieron unos salones en la planta alta de la número 12 de Bunge, donde antes funcionaba la casa del director, y ahí damos clases", contó Susana, que es docente dese hace 20 años.
La directora se lamentó porque las inundaciones afectaron la actividad agrícola y tambera de Bunge, y junto con el cierre de varios tambos se fueron del pueblo muchas familias cuyos niños iban a la escuela 26.
"Sólo quedó un tambo, y de los 21 alumnos que tenía solo 13 siguen concurriendo a clases en los salones que nos prestaron en la escuela de Bunge", detalló, y precisó que muchos hermanitos de sus alumnos ni siquiera están.
En la parte alta de la Escuela 12, Susana Nievas organizó 5 aulas y un pequeño lavadero fue adaptado como cocina; mientras que el baño es el mismo que usan los alumnos del colegio de planta baja.
La escuela 26 está cerrada, aunque desde hace unos meses la cuida un vecino, Fermín Pérez, de 80 años, quien vivía enfrente. Cuando el agua entró a su casa, Susana le ofreció que se quedara en la escuela -que había quedado a salvo de la inundación-, ya que el hombre no quería abandonar la zona para seguir cuidando a sus animales.
"En la casa de Fermín llegó a entrar 1,50 metros de agua; la señora y las hijas se fueron a Bunge pero él no quiso irse para cuidar sus caballos y sus novillos, y como la escuela está en una loma más alta, le propuse si quería vivir en la escuela, y de paso nos la cuidaba", explicó Nievas.
La directora contó que Fermín "es un gaucho, descendiente de indígenas, que monta a pelo su caballo a pesar de sus 80 años, le gusta hacer rimas y payadas"Y agregó que estando él en la escuela sabe que no entrarán a robar, como ocurrió en otro colegio de la zona, que se quedó sin electrodomésticos y computadoras.
"Cuatro caminos rurales conducen a la escuela, y desde hace un año no se puede pasar por ninguno, necesitamos que se repare al menos uno de esos caminos, de 7 kilómetros de largo, para que las clases vuelvan a la escuela", reclamó la docente.
Nievas dice que "en la escuelita estábamos reparando los baños justo cuando nos tuvimos que mudar a Bunge, es una pena, eso quedó inconcluso; y debíamos llevar bidones de agua porque el agua no se puede tomar, es salada".
"Seño, ¿cuándo volvemos al campo?", le preguntan sus alumnos a Susana, quien explica que los 13 alumnos extrañan su escuelita, la tranquilidad, la naturaleza y el ambiente más familiar que había en Villegas.
La Escuela 26 funcionaba como una "gran familia". Susana les conseguía los guardapolvos a sus alumnos, los pasaba a buscar por las tranqueras de mañanita para llevarlos a clases y la fiesta del Día de Primavera, eran motivo para organizar una gran barrileteada y choripaneada junto a los niños y sus padres.
"Cuando el agua avanzó, empezaron a ir a clases en camionetas y hasta en carro tirado por tractor. Hasta que ya ni siquiera en tractor se podía entrar por el anegamiento y las napas altas que hacían encajar los vehículos", contó la docente.
"Este año, cuando debían empezar las clases, presentamos notas a la municipalidad para que reparen el camino, pero hasta ahora no lo han hecho, y con que arreglen ese camino de 7 kilómetros de largo, ya podríamos volver a la escuela", precisó.

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