El delantero fue la gran figura en la consagración de Santa Rita, que superó a Ingeniero y se quedó con el Torneo Reducido.
En una tarde marcada por la contundencia y el carácter, Santa Rita se quedó con el Torneo Reducido tras vencer por 4 a 0 a Ingeniero. En el centro de la escena, una vez más, estuvo Brian Mendoza, el goleador que volvió a hacerse gigante en un partido definitorio.
Apenas consumada la victoria, con los festejos todavía resonando, Mendoza habló del valor emocional y deportivo del logro: “Feliz, contento, logramos el objetivo que nos planteamos cuando empezamos el Reducido”, expresó el delantero, todavía con la adrenalina del título.
Mendoza sostuvo que, más allá de su aporte goleador, la conquista fue obra del compromiso colectivo. “No importa quién hace los goles. Me está tocando últimamente hacer goles, entre comillas, importantes, pero valen igual. Es el sacrificio de todos. Hoy hicimos un gran desgaste, venimos sin descanso, y creo que fue una victoria merecida”, afirmó.
El cansancio fue uno de los factores que marcó el desarrollo de la final. Santa Rita llegó a esta definición con una seguidilla exigente —miércoles, domingo, miércoles, domingo—, algo que el propio Mendoza reconoció: “Después del tercer gol del Choco empezamos a sentir el cansancio. Pero con los tres goles a favor, la obligación de salir a buscar el partido la tenían ellos. Nosotros estuvimos bien parados atrás, les dimos la pelota y supimos contragolpear en los momentos justos”.
Con su habitual humildad, el goleador cerró la nota enviando un saludo para su familia, antes de volver a sumarse a la celebración de un Santa Rita que encontró en él, una vez más, a un hombre de finales.
Mendoza marcó, habló, y ratificó su lugar especial en la historia reciente del club: un delantero que aparece cuando más importa.

