El ciclo Goyo, el Memorioso volvió a ofrecer otra entrega cargada de historias, memorias y afectos a través de Román Alustiza, quien en este espacio que —como él mismo recordó— nació casi de casualidad a comienzos de año, y que ya suma más de 40 ediciones.
Alustiza recordó el origen del ciclo sin vueltas: “Nació así, como de la nada. Tendríamos que decir que hubo muchas reuniones de producción, estudios de mercado… pero la gente nos conoce. Esto nació de la intuición”. La respuesta del público y la repercusión en cada emisión terminaron por convertir a Goyo, el Memorioso en una cita semanal que la audiencia sigue con entusiasmo.
En esta oportunidad, el protagonista del recuerdo fue Antonio Ramón Villanueva, un personaje muy querido en General Villegas, recordado por su bonhomía, su amabilidad y su enorme capacidad para conectar con todos.
Villanueva nació en 1943, hijo de Antonio y Emilia Adelfa, y fue el segundo de ocho hermanos. Aunque nació en General Villegas, su infancia transcurrió en Germania, donde terminó la primaria y comenzó a trabajar junto a su familia en una fábrica de quesos. Más tarde, la vida laboral los llevó a Ameghino y, finalmente, de regreso a Villegas.
El oficio de plomería marcó a su padre y a uno de sus hermanos, Emilio —recordado lateral derecho campeón con Sportivo—, pero Antonio encontró su destino en otro lado. Se vinculó con el periodismo, un ámbito donde desarrolló una trayectoria muy reconocida. “Hubo gente que lo ayudó mucho, como Norma Córdoba”, recordó Alustiza. Su estilo amable, respetuoso y siempre sonriente seducía a todos.
Su familia lo definía como “un niño grande”, incapaz de hacer mal a alguien. Su hermana recordaba que jamás le escuchó una mala palabra. En casa, incluso, trataban a su padre de usted: “No hay muchas familias así”, señaló Román.

Una vida en los medios y en la comunidad
Villanueva fue corresponsal de LU37 Radio General Pico, de LU11 de Trenque Lauquen y participó en programas locales. También tuvo un espacio temprano en Radio Continental, desde donde informaba sobre la vida social, deportiva y política de la zona.
Su cercanía laboral con Gilberto Alegre lo vinculó al trabajo político, aunque provenía de una familia radical. Incluso una foto suya abrazado a Néstor Kirchner en la Casa Rosada generó bromas y discusiones en el ámbito familiar. “Dijo: ‘¿Cuándo me voy a sacar una foto con un Presidente?’”, recordó Goyo entre risas.
Villanueva tenía fotos con artistas de todo tipo y era referente obligado para organizar espectáculos. Fue voz del estadio en distintas canchas, colaborador incansable de instituciones y un puente seguro para quienes necesitaban contactos, teléfonos o gestiones. Su compromiso con los bomberos voluntarios fue permanente, al igual que su tarea como vendedor de la rifa Insuperable de Barrio Alegre.
El hombre de la motito y la sonrisa
“No creo que haya tenido un enemigo”, dijo Alustiza, describiendo esa imagen tan conocida en Villegas: Villanueva en su motito, recorriendo la ciudad sin apuro, saludando a todos. Nunca aprendió a manejar: “La tranquera la veía muy angosta”, contaba riéndose su familia. Tampoco se casó. Fue un hombre sencillo, de rutinas claras, muy ordenado y con profundo cariño por su madre.
Su vida social tenía un punto de encuentro habitual: la esquina de La Ventola (hoy Restaurante La Esquina) y la parrilla de la Ruta, donde compartía charlas con amigos como Juan Carlos Mackay.

Una despedida tan serena como su vida
Villanueva falleció el 19 de agosto de 2016, a los 73 años. Su partida fue tan pacífica como su manera de vivir. No respondía el teléfono, un sobrino fue a su casa y lo encontró sentado en su sillón, con el control remoto en la mano, como si se hubiera quedado dormido viendo televisión. “Se fue como quisiéramos irnos todos”, expresó Goyo.
La noticia impactó en toda la comunidad. Sobre él, todos tienen el mismo recuerdo: “Qué tipazo Antonio.”
La edición de Goyo, el Memorioso de este jueves fue un homenaje sentido a un hombre que dejó huella en General Villegas. “Un colaborador incansable, siempre solidario. Muy querido”, concluyó Alustiza.

