El juvenil categoría 2007, oriundo de Bernardo Larroudé y con pasado en Juventud Unida de Banderaló, fue citado por primera vez al plantel profesional en “La Noche del Albo”. El delantero repasó su crecimiento en Chile, su adaptación como único extranjero y el sueño cada vez más cercano.
El crecimiento del pampeano Nahuel Flores en Colo-Colo sumó un nuevo capítulo trascendental. El delantero categoría 2007 fue convocado por primera vez al plantel profesional durante el amistoso benéfico “La Noche del Albo”, en el que el conjunto chileno enfrentó a Unión Española. Aunque permaneció en el banco de suplentes, la experiencia marcó un paso enorme en su proceso formativo.
“He ido a entrenar varias veces y el miércoles fui al banco por primera vez… es un gran avance”, contó el juvenil en su paso por OVACIÓN, reflejando la emoción de un momento que lo acerca cada vez más al fútbol profesional.
Cabe destacar que Nahuel Flores es oriundo de Bernardo Larroudé, y al igual que su hermano, Juan Martínez, vistió los colores de Juventud Unida de Banderaló. Allí dejó su huella en divisiones inferiores, donde fue uno de los goleadores del año en sexta división y también levantó un título con el plantel de tercera. Posteriormente emigró al país trasandino para formar parte del Colo Colo.
De Larroudé a Santiago: un salto gigante
Flores llegó a Chile con apenas 16 años y hoy, con 18, atraviesa una etapa de consolidación. “Hay otra cultura, otro fútbol. Al principio me costó un poco, pero al mes ya me adapté”, explicó sobre sus primeros tiempos lejos de casa.
El atacante, con pasado en Juventud Unida de Banderaló, también remarcó las dificultades que enfrentó en divisiones formativas. “En inferiores no es tan respetado el argentino. A eso lo viví en carne propia”, aseguró, describiendo la exigente competencia interna.
A pesar de eso, logró mantenerse y progresar hasta convertirse en el único extranjero que continúa en su categoría: “Tuve compañeros argentinos, pero no siguieron en el club, por ende quedé solo yo”.
Un presente en alza
El pampeano viene sumando minutos y goles en juveniles —entre sub-18 y sub-20— y siente que atraviesa su mejor momento. “Actualmente estoy en mi mejor nivel. He trabajado para eso y se están dando las cosas. Hay que aprovechar las oportunidades”, afirmó.
Su evolución no pasó desapercibida puertas adentro del club, donde ya comenzó a compartir entrenamientos y vestuario con el plantel profesional, una experiencia que todavía le cuesta dimensionar. “A veces me cuesta caer, pero si te ponés a pensar, pegar el salto de La Pampa a venir acá directo es una locura”, confesó.
Aprendizajes con los referentes
Uno de los aspectos que más destaca Flores es la cercanía con referentes del plantel superior. Entre ellos aparece Arturo Vidal, capitán del equipo y figura del fútbol chileno. “Tenerlo al lado y que te aconseje es una locura. Está siempre con nosotros”, valoró el juvenil sobre el aporte del ex FC Barcelona, Juventud y Bayern Munich.
Sacrificio y objetivos claros
Consciente de que el camino recién empieza, Flores mantiene el foco en el trabajo diario y en la evolución constante. “Si no hay sacrificio es muy difícil que te quedes acá”, expresó, dejando en claro la mentalidad que lo llevó a sostenerse en el competitivo fútbol chileno.
Mientras tanto, desde Larroudé, Banderaló y toda la región siguen de cerca los pasos de un futbolista que se fue muy joven, maduró a base de esfuerzo y hoy empieza a tocar la puerta grande del profesionalismo, con el sueño cada vez más cerca.
En una zona que ya vio surgir talentos como Aarón Anselmino, también ex Juventud Unida, el nombre de Nahuel Flores comienza a ganar protagonismo propio, con una convocatoria histórica que puede marcar el inicio de un nuevo capítulo en su carrera.

