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miércoles, marzo 11, 2026
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Gustavo González: “El algoritmo no decide por nosotros: aprende de lo que hacemos en internet”

El ingeniero Gustavo González participó de un nuevo encuentro del espacio “Tecnología al paso”, donde abordó uno de los conceptos más mencionados en el mundo digital actual: el algoritmo. Durante la charla explicó de manera sencilla cómo funcionan estos sistemas y qué papel tienen en las plataformas que las personas utilizan todos los días, como redes sociales, buscadores o servicios de streaming.

La conversación comenzó con un ejemplo cercano al uso cotidiano de plataformas como Netflix. Allí, cuando un usuario ve una película o una serie, el sistema analiza distintos datos para sugerir contenidos similares. Ese mecanismo de recomendación es, en esencia, lo que se conoce como algoritmo.

Según explicó González, en los primeros años de Netflix este proceso se realizaba incluso de forma manual. Personas analizaban las películas y las catalogaban según distintos criterios: si el protagonista era hombre o mujer, el género de la historia o el tipo de trama. Con esa información se construía una base de conocimiento que luego permitía sugerir contenidos a los usuarios.

Con el paso del tiempo, ese proceso se automatizó y se volvió mucho más sofisticado gracias al desarrollo de la inteligencia artificial y al análisis masivo de datos.

Qué es realmente un algoritmo

González definió el algoritmo como una especie de “receta” basada en información acumulada. En otras palabras, un conjunto de decisiones que se toman a partir de datos previos.

Para explicarlo recurrió a una comparación con el comercio tradicional. Recordó que cuando era chico iba a comprar a un almacén de barrio y el comerciante ya sabía qué productos solía llevar. Ese conocimiento previo le permitía ofrecerle exactamente lo que buscaba.

“El algoritmo es eso mismo, pero llevado a una escala enorme. Se basa en el conocimiento que se va generando para ofrecer algo que podría interesar”, señaló.

Las plataformas digitales funcionan de manera similar. A medida que una persona navega, busca información o interactúa con contenidos, va dejando datos que permiten al sistema identificar preferencias, hábitos e intereses.

La importancia de los datos

Uno de los puntos centrales de la charla fue el valor que tienen los datos para las plataformas tecnológicas.

Empresas como Google, Instagram o Mercado Libre registran continuamente información sobre la actividad de los usuarios. Esa información les permite mejorar la precisión de las recomendaciones y también orientar mejor la publicidad.

“La mayor parte de los ingresos de estas plataformas proviene de la publicidad. Si el sistema logra mostrar anuncios efectivos, las empresas siguen invirtiendo”, explicó González.

En ese contexto, cuanto más tiempo permanece una persona en una plataforma, más información se genera y más preciso se vuelve el algoritmo.

El mito del teléfono que escucha

Durante la charla también se abordó una duda frecuente: la idea de que los teléfonos “escuchan” conversaciones para luego mostrar publicidad relacionada.

González aclaró que, en términos generales, esto es un mito. Las aplicaciones no pueden activar el micrófono de manera permanente sin que el sistema operativo lo indique, ya que existen regulaciones y controles de seguridad.

Lo que sí ocurre es que los sistemas recopilan una gran cantidad de datos a partir de las acciones que realiza el usuario: búsquedas, clics, tiempo que permanece viendo un contenido o enlaces que comparte.

A partir de esos datos se construyen perfiles que permiten anticipar intereses con bastante precisión.

Cómo se “entrena” al algoritmo

Un aspecto clave que destacó González es que los algoritmos no funcionan de forma independiente, sino que aprenden del comportamiento de las personas.

Cada interacción –aunque parezca mínima– aporta información. Permanecer unos segundos más mirando un video, buscar un tema determinado o hacer clic en un enlace son señales que el sistema interpreta.

Por ese motivo, los usuarios también pueden influir en lo que les muestra el algoritmo. Si una persona deja de mirar cierto tipo de contenido o pasa rápidamente los videos relacionados con ese tema, el sistema entiende que el interés disminuyó.

En otras palabras, el algoritmo se entrena continuamente con las decisiones de quienes usan la plataforma.

Cuánto contenido vemos por decisión del algoritmo

Otro dato que destacó González es que gran parte de lo que aparece en redes sociales no proviene de cuentas que el usuario sigue directamente.

En muchas plataformas, cerca del 70% del contenido que aparece en el feed es sugerido por el algoritmo. El resto corresponde a publicaciones de cuentas elegidas por el usuario.

Esto explica por qué constantemente aparecen contenidos nuevos o perfiles que la persona no había buscado.

No temerle a la tecnología

A pesar de las discusiones que generan estos sistemas, González sostuvo que no es necesario ver a los algoritmos como algo negativo.

“Los algoritmos no son buenos ni malos. Son herramientas que organizan información y nos ayudan a encontrar cosas que pueden interesarnos”, señaló.

Sin embargo, también remarcó la importancia de mantener una actitud crítica frente a la información que aparece en internet.

El desafío, según explicó, consiste en no dejar que el algoritmo determine por completo lo que se consume en la red.

“La clave es que el algoritmo no decida por nosotros. Nosotros tenemos que seguir tomando las decisiones”, concluyó.

Próximo tema

El próximo encuentro del ciclo abordará el concepto de “minimalismo digital”, una propuesta orientada a ordenar archivos, fotos y contenidos digitales para reducir la saturación de información y mejorar el uso de la tecnología en la vida cotidiana.