El conflicto por las tarifas del transporte de granos en la región sumó en las últimas horas un actor clave: Eugenio Leporati, concejal y empresario del sector, quien quedó en el centro de las negociaciones intentando acercar posiciones entre transportistas, autoconvocados y acopios.
En una jornada marcada por reuniones intensas, Leporati describió un escenario complejo, con tensiones acumuladas y escaso margen para sostener el paro. “Me tocó estar medio intermediario entre todas las partes. Todas las balas me entraron”, resumió sobre su rol en el conflicto.
Un conflicto que nació por la tarifa
El origen del reclamo se encuentra en el rechazo de un sector de transportistas autoconvocados a la nueva tarifa definida en abril, que estableció un incremento del 14% respecto a enero. Según explicó Leporati, el planteo inicial del sector era superior.
“Arrancaron pidiendo un 25% de aumento. Después se trató de negociar, pero no hubo acuerdo”, detalló. La propuesta que se intentó acercar incluía incluso un adicional sobre la tarifa, pero fue descartada por los acopios, que se mantuvieron firmes en la postura de respetar el esquema vigente.
Empresas como Cargill y ACA marcaron el límite de la negociación. “Dijeron que la tarifa vigente es la de abril y que no se van a mover de ahí”, sostuvo el concejal, quien agregó que el argumento central es evitar desajustes en otras zonas donde ya se acordó bajo esas condiciones.
Una región aislada dentro del mapa nacional
El dato que terminó condicionando la negociación fue el contexto general del país. Mientras en la mayoría de las regiones el conflicto ya encontró algún tipo de resolución, el corredor Villegas–América–Trenque Lauquen quedó como uno de los pocos focos sin acuerdo.
“En el 90% del país ya está todo arreglado. Vos ves que tenés una zonita chiquitita y te agarra la desesperación”, graficó Leporati.
Esa situación debilitó la capacidad de presión del sector local, que además arrastra semanas sin actividad por factores climáticos y el propio paro.
El desgaste económico, clave para destrabar
Uno de los puntos que más pesó en las conversaciones fue el impacto económico sobre los transportistas. La falta de trabajo durante varios días comenzó a volverse insostenible, especialmente para los más pequeños.
“Hace 20 días que están parados. La situación no daba para más”, explicó Leporati, quien remarcó que el contexto obliga a priorizar la reactivación por sobre la discusión tarifaria.
En ese marco, la reunión más reciente dejó un principio de acuerdo: avanzar con la tarifa vigente de abril, sin ningún adicional. Es decir, aceptar el aumento del 14% y retomar la actividad.
“Se trataría de salir a trabajar con esa tarifa nueva de abril 2026”, señaló.
Un acuerdo forzado por la realidad
Para Leporati, más que un consenso, se trata de una salida condicionada. “No queda otra, porque no hay negociación. Es una bajada de línea general y todo el mundo está trabajando”, afirmó.
La comparación con otras localidades también jugó su papel. En algunos casos cercanos, incluso se trabaja con condiciones menos favorables, lo que terminó inclinando la balanza.
Aun así, el concejal advirtió que la situación sigue siendo delicada, sobre todo pensando en el mediano plazo. “Con el 14%, siendo ordenado, el número te da. El problema es cuando baja la actividad”, explicó, en referencia al período posterior a la cosecha.
Un mercado desregulado y tensiones de fondo
Más allá de la coyuntura, Leporati dejó una mirada más amplia sobre el conflicto, vinculada a la desregulación del sector y a la puja de poder entre actores.
Por un lado, mencionó el intento de los autoconvocados de ganar protagonismo. Por otro, la resistencia de los acopios a ceder ante ese crecimiento.
“Se pone pesado el ambiente. Los acopios tratan de frenar ese empoderamiento”, analizó.
En ese escenario, el equilibrio aparece frágil y sujeto a cambios permanentes, con reglas que todavía se están redefiniendo.
El rol de mediador, en el centro de la escena
En medio de esa tensión, Leporati quedó posicionado como un nexo entre sectores con intereses contrapuestos. Su doble condición de concejal y empresario del transporte le permitió tener llegada a todos los actores, aunque también lo expuso.
“Estoy de los dos lados del mostrador”, reconoció.
Esa posición lo llevó a impulsar reuniones, acercar propuestas y, finalmente, acompañar una salida que, aunque lejos de las expectativas iniciales, permitiría destrabar el conflicto y reactivar la actividad en plena cosecha.
El desenlace, según anticipó, dependerá ahora de la decisión final de los autoconvocados. Pero todo indica que el margen para sostener la medida de fuerza ya se agotó.

