Secretaria de la categoría y pieza clave en su reorganización institucional, destacó el crecimiento del automovilismo zonal, el rol de la mujer y el anhelo de volver a correr en General Villegas.
El automovilismo regional ya no es —si es que alguna vez lo fue— un territorio exclusivo de hombres. Y la historia de Analía Abate Daga lo confirma: abogada, secretaria de la CRAS y parte activa de una estructura que no para de crecer, su rol se volvió central en una categoría que hoy muestra números impactantes y sueña con seguir expandiéndose.
Su llegada no fue casual. Ligada desde hace años al ambiente por su pareja, el piloto villeguense Ariel Perucca, Analía dio un paso más allá del acompañamiento habitual. “Es una gran familia la del automovilismo, se vive con mucha pasión”, resume. Pero ese vínculo afectivo pronto se transformó en compromiso institucional.
De la crisis a la reorganización
El punto de inflexión fue un 2025 complejo para la categoría. Problemas organizativos, cambios de circuitos y una comisión reducida al mínimo encendieron alarmas. Fue ahí donde su perfil profesional marcó la diferencia.
“Lo primero que hice fue revisar la situación legal. Tenían personería jurídica, pero se había perdido”, explica. A partir de ahí, comenzó un proceso contrarreloj: nuevo estatuto, conformación de una asociación desde cero y, en apenas unos meses, la recuperación formal.
El resultado fue contundente: en marzo de este año, la CRAS volvió a contar con personería jurídica. “Ser una entidad reconocida nos habilita a muchas cosas y le da tranquilidad al piloto, sobre todo en términos de responsabilidad dentro de la pista”, subraya.

Ese paso no solo ordenó lo institucional, sino que consolidó su lugar dentro de la comisión. Hoy, como secretaria, es una de las piezas clave en el funcionamiento diario.
Una categoría en pleno crecimiento
Los números respaldan el momento que atraviesa la CRAS. Con un parque promedio de 110 autos por fecha y cerca de 180 pilotos rankeados, se posiciona como una de las categorías zonales más convocantes de la provincia.
“Hay mucho acompañamiento y estamos muy bien”, sostiene Analía, destacando también el respaldo de la federación que fiscaliza el campeonato.
El formato de competencia refleja esa magnitud: fines de semana largos, cuatro divisiones en pista y, en algunos casos, finales A y B para ordenar la gran cantidad de participantes. “Son jornadas extensas, pero con mucha pasión, desde el sábado temprano hasta el domingo a la tarde”, describe.
El lugar de la mujer
Aunque su presencia crece, el desafío sigue siendo grande. Analía es la única mujer en la comisión y, en pista, apenas dos pilotos forman parte del total.
“Hay muchísimo respeto, es un ambiente sano”, remarca. Y si bien la participación femenina todavía es minoritaria en lo deportivo, su presencia es constante en todos los niveles: familias, equipos, organización.
“Es lo más común ver a las familias completas. La mujer siempre estuvo, y ahora también empieza a ocupar otros roles”, agrega.
Impacto y proyección regional
La CRAS no solo moviliza pasión, también genera un fuerte impacto económico en cada localidad que visita. Hoteles llenos, movimiento comercial y ciudades atravesadas por el evento son parte del paisaje habitual.
Circuitos como Lincoln, Henderson, Daireaux o Coronel Suárez forman parte de un calendario amplio, que incluso podría seguir creciendo. En ese mapa, aparece un deseo concreto: el regreso a General Villegas.
“Tener una carrera genera muchísimo movimiento. Hay pilotos de la zona que tienen ganas y nosotros también queremos lograrlo”, asegura.
Una pasión que no se negocia
Entre trámites, reuniones y organización de fechas, Analía encontró su lugar lejos del volante pero en el corazón de la categoría. Aunque alguna vez se subió al auto de Perucca, lo suyo está claro: “Prefiero quedarme en la comisión”, dice entre risas.

Desde ese rol, trabaja para sostener y potenciar una estructura que no deja de crecer. Y, sobre todo, para seguir demostrando que el automovilismo también se construye fuera de la pista… y cada vez más, con protagonismo femenino.

