El mediocampista de Juventud Unida analizó lo que será el clásico con Ingeniero, el sentido de pertenencia que tienen sus compañeros y la ilusión de quedarse con el primer título del año.
A pocas horas de uno de los partidos más trascendentes del Torneo Apertura, Eduardo Acosta dejó en claro cuál es el objetivo de la Juve: ganar el clásico banderolense y consagrarse campeón del primer certamen de la temporada.
El experimentado mediocampista llegó esta temporada a Banderaló después de una extensa trayectoria futbolística que lo llevó por distintos puntos del país e incluso por el exterior. Oriundo de Tucumán, vistió las camisetas de clubes como Almirante Brown de Isidro Casanova, Laferrere, equipos de Catamarca, además de tener pasos por el fútbol de Bolivia y Uruguay. En los últimos años se asentó en la región, jugando en Ferro de Alvear, Ferro de Realicó y Alvear Fútbol Club, antes de desembarcar en Juventud Unida.
Su llegada a La Pampa se dio gracias a una recomendación y a un vínculo que mantiene desde hace tiempo con Marcelo Feroglio, actual entrenador de Eclipse, con quien compartió varios equipos. Sin embargo, el inicio de su etapa en Juventud no fue sencillo. Una lesión de rodilla sufrida durante un amistoso lo obligó a atravesar un período de recuperación y a ganarse el lugar de a poco.
«Sabía que iba a ser largo y duro, que tenía que agarrar ritmo y sumar minutos. No me desesperaba porque sabía que el momento iba a llegar», explicó el volante, en su paso por OVACIÓN.
Instalado en Banderaló, Acosta destacó la importancia de vivir el día a día junto al plantel. Consideró que compartir los entrenamientos y la rutina con sus compañeros fortalece el grupo y permite comprender el significado que tiene el club para la comunidad.
El tucumano confesó que antes de llegar conocía el nombre de Juventud, pero no la dimensión de la institución. Con el paso de los meses descubrió un plantel con un fuerte sentido de pertenencia y una hinchada que vive intensamente el presente futbolístico.
«Es un club muy especial. Los chicos tienen un gran sentido de pertenencia y quieren dar la vida por esta camiseta. Eso se contagia y hace que uno también quiera dar lo mejor», señaló.
El clásico frente a Ingeniero tendrá un condimento adicional: ambos llegan con chances de consagrarse y la Juve depende exclusivamente de sí mismo. Para Acosta, esa responsabilidad no cambia la esencia del equipo, aunque obliga a manejar la ansiedad.
«Sabemos que es una final y que el clima ya se siente en el pueblo. Va a ser una cancha llena y un partido muy intenso, pero tenemos que jugarlo con inteligencia. Somos locales, vamos a imponer nuestro juego y salir a ganar, aunque sin volvernos locos», remarcó.
Con una larga experiencia en encuentros de esta naturaleza, el mediocampista aseguró haber vivido clásicos de todo tipo, con triunfos, derrotas y hasta goles propios. Por eso entiende que, además de la pasión, será fundamental mantener la calma.
El futbolista también recordó el momento en el que el equipo perdió dos partidos consecutivos como local y se propuso no dejar más puntos en el camino. Desde entonces, Juventud encadenó una recuperación que lo depositó en la cima de la tabla y con la posibilidad de definir el torneo en su casa.
«Nos pusimos como objetivo ganar todo lo que quedaba. Redoblamos esfuerzos y hoy llegamos a esta instancia dependiendo de nosotros mismos. Nos enfocamos en hacer nuestro trabajo y en darle una alegría a la gente», afirmó.
Acosta sostiene que aún tiene mucho para aportar. Amante de la competencia y del entrenamiento diario, asegura que se exige al mismo nivel que los jugadores más jóvenes del plantel. «No me gusta perder ni en un fútbol tenis. Me cuido mucho y entreno para estar a la par de mis compañeros. Vine a sumar para el equipo y hoy estoy enfocado completamente en Juventud», concluyó.
Con la tranquilidad que le da la experiencia y el entusiasmo de quien encontró un lugar donde sentirse identificado, Eduardo Acosta se prepara para afrontar el clásico más importante desde su llegada a Banderaló, con la ilusión de que el esfuerzo de toda la temporada tenga su premio mayor.

