El villeguense viajó hasta Atlanta para alentar a la Selección Argentina junto a su familia y fue testigo de una clasificación cargada de emociones.
Con la voz quebrada por la emoción, Daniel Panadeiro relató desde Estados Unidos la experiencia inolvidable que vivió al alentar a la Selección Argentina en el encuentro de octavos de final del Mundial frente a Egipto. El villeguense compartió ese momento junto a su hija Frida y su nieto Genaro, de 12 años, en una jornada que quedará para siempre grabada en la memoria familiar.
El viaje no fue sencillo. Desde Carolina del Sur emprendieron un largo recorrido en auto hasta Baltimore y luego tomaron un vuelo rumbo a Atlanta. Sin embargo, el esfuerzo quedó rápidamente en un segundo plano. «Valió totalmente la pena. Fue algo inexplicable. Una cosa es contarlo y otra muy distinta es vivirlo», expresó Panadeiro en su paso por OVACIÓN, todavía conmovido por todo lo que experimentó dentro y fuera del estadio.
Según contó, el clima comenzó a sentirse desde mucho antes del pitazo inicial. Miles de camisetas albicelestes coparon las inmediaciones del estadio, mientras hinchas argentinos y simpatizantes de diferentes nacionalidades alentaban al equipo de Lionel Scaloni. «Había muchísima gente que ni siquiera era argentina y estaba con nuestra camiseta. Después del partido nos pedían fotos con nosotros. Mi nieto estaba enloquecido, gritaba todo el tiempo. Fue una locura», recordó entre risas.
Pero la verdadera montaña rusa de emociones llegó con el desarrollo del encuentro. Daniel confesó que cuando Argentina quedó dos goles abajo creyó que la eliminación era inevitable. «Cuando hicieron el segundo gol nos largamos a llorar. Yo lloraba y mi nieto también. Pensábamos que ya estaba todo terminado», relató.
Sin embargo, la reacción Argentina cambió completamente el ánimo de las tribunas. «Con el primer gol recuperamos la ilusión. Con el segundo ya era una locura y cuando llegó el tercero nos abrazamos con todo el mundo. Llorábamos, gritábamos, no tengo palabras para explicar lo que vivimos.»
Para alguien que jugó al fútbol durante muchos años y vio cientos de partidos, Panadeiro no dudó al elegir el encuentro como el más importante de su vida. «Sin ninguna duda fue el partido de mi vida», afirmó.
También analizó el rendimiento del equipo y destacó especialmente la actuación de Leandro Paredes. «Para mí fue el mejor de la cancha. Sé que la FIFA eligió a Messi, pero Paredes hizo un partido extraordinario. También los cambios le dieron otro impulso al equipo, sobre todo Nico González.»
Otra de las situaciones que más lo sorprendió fue el apoyo internacional que recibió la Selección. Incluso relató que durante el viaje compartió vuelo con un hincha japonés que, al sentarse junto a ellos, sacó una camiseta argentina de su mochila. «Nos decía ‘Vamos Argentina’. Mi nieto no podía creer lo que veía. Ahí te das cuenta de lo que genera este equipo en todo el mundo.»
Tras el partido, la celebración continuó en las calles de Atlanta, donde miles de personas siguieron cantando y festejando la clasificación. Incluso un medio chileno lo entrevistó en plena plaza, en medio del clima festivo.
Aunque reconoció que le encantaría acompañar nuevamente a la Selección en el próximo compromiso, explicó que el valor de las entradas hace imposible repetir la experiencia. «Si pudiera, iría sin pensarlo. Pero los precios son una locura.»
Panadeiro permanecerá algunas semanas más en Estados Unidos, donde visita a su hija Frida y espera celebrar el cumpleaños de su nieta antes de regresar a la Argentina a comienzos de agosto.
Más allá del resultado deportivo, el villeguense aseguró que el mayor premio fue haber compartido semejante experiencia con su familia. «Lo voy a llevar siempre en mi corazón. Era un sueño que tenía y haberlo vivido junto a mi hija y mi nieto lo hizo todavía más especial», concluyó.

