La Escuela Primaria Nº 1 de General Villegas atraviesa una de las etapas más importantes de su historia reciente. Mientras avanza la cuenta regresiva para la finalización de una amplia obra de refacción, la comunidad educativa comienza a vislumbrar cómo quedará un edificio que durante años esperó mejoras estructurales de fondo.
La directora Patricia Matilla destacó la magnitud de los trabajos y aseguró que se trata de la intervención más importante que recuerda desde que forma parte de la institución.
«Hace 27 años que estoy en la escuela y nunca se había hecho una obra tan grande como esta», afirmó.
Los trabajos incluyeron la renovación completa de sectores clave del establecimiento. Se realizaron nuevas instalaciones cloacales, tendidos de gas y electricidad, se recuperó el sistema de calefacción central para toda el ala intervenida y se construyeron espacios completamente renovados para cocina, depósito y sala de maestros.
Uno de los cambios más significativos se produjo en los sanitarios. Los baños de los alumnos fueron demolidos y reconstruidos totalmente, una mejora largamente esperada por la comunidad educativa. Según explicó Matilla, existe la posibilidad de que estos sectores ya puedan utilizarse al regreso del receso invernal.
Una escuela que siguió funcionando en plena obra
La ejecución de los trabajos implicó importantes desafíos para docentes, auxiliares y estudiantes.
La institución debió reorganizar espacios, trasladar dependencias y adaptar sectores para sostener las actividades diarias sin interrumpir las clases. Durante meses convivieron con ruidos de maquinaria, sectores vallados y limitaciones en el uso de determinadas áreas.
«Dar clase con un martillo neumático al lado no es fácil, pero se pudo», resumió la directora al describir las dificultades que atravesó la comunidad educativa durante la ejecución de la obra.
Matilla también destacó el compromiso del personal docente y auxiliar, que debió redoblar esfuerzos para garantizar el normal desarrollo de las actividades en un contexto complejo.

Recuperar la identidad histórica del edificio
Además de resolver problemas estructurales, el proyecto permite recuperar parte de la fisonomía original de la escuela.
Uno de los cambios más visibles será la incorporación de un nuevo acceso lateral que desembocará directamente en el SUM. También se instalaron nuevas aberturas vidriadas que aportarán mayor iluminación natural a sectores que anteriormente permanecían más cerrados.
La directora explicó que la intervención permite poner en valor espacios que habían quedado ocultos por sucesivas modificaciones realizadas a lo largo de los años.
Un reclamo histórico que finalmente se concretó
La necesidad de una obra integral había sido planteada durante años por directivos, docentes y cooperadora.
Según recordó Matilla, distintos proyectos y gestiones se fueron postergando con el paso del tiempo, mientras los problemas edilicios se agravaban. La situación era especialmente preocupante en algunos sectores donde las condiciones estructurales ya generaban riesgos para el funcionamiento cotidiano.
«Nobleza obliga, debo agradecer la gestión del intendente Alegre porque puso como prioritario algo que realmente era necesario», señaló la directora.
Con más de 500 personas transitando diariamente por sus instalaciones entre alumnos, docentes y personal, la Escuela Nº 1 se prepara ahora para inaugurar una nueva etapa, con mejores condiciones edilicias y la expectativa de continuar sumando mejoras para los próximos años.

