El vicepresidente de la Cooperativa de Tamberos de Coronel Charlone, Jorge Morgavi, analizó la situación que atraviesa el sector lechero y productivo del distrito, con especial preocupación por el estado de los caminos rurales, el exceso de agua acumulada en distintas zonas y la posibilidad de que un nuevo evento climático complique aún más el panorama durante la primavera.
Morgavi, además de integrar la cooperativa tambera, participa activamente en distintas instituciones de Coronel Charlone. Según explicó, su compromiso responde a una idea que comparte con muchos habitantes del pueblo: trabajar para mejorar las condiciones de vida y producción de la comunidad.
Sin embargo, durante el diálogo con Actualidad puso el foco en una problemática que excede a una institución o a una localidad y que, según planteó, requiere una respuesta de distintos niveles del Estado: el manejo del agua.
El exceso de agua vuelve a generar preocupación
Morgavi señaló que en algunas zonas del Partido de General Villegas ya se acumularon registros de precipitaciones importantes para esta altura del año. Mencionó particularmente el sector comprendido entre Bunge y Santa Regina, donde se superaron los 800 milímetros.
“Es una lluvia buena para un año. Nosotros no toleramos mucha más lluvia que eso en un año en nuestra zona”, explicó.
El problema, según remarcó, es que todavía queda por delante buena parte de la primavera, una estación que históricamente puede aportar importantes precipitaciones. En ese contexto, manifestó su preocupación ante la posibilidad de que se produzca un nuevo fenómeno de El Niño.
“Si hoy tenés un exceso de agua y viene un Niño como el último que vino, yo creo que va a estar con un porcentaje mayor de afectación. Ojalá me equivoque”, sostuvo.
Para Morgavi, el problema no se resuelve solamente reparando caminos. Consideró que es necesario trabajar sobre la conducción del excedente hídrico y contar con estudios técnicos que determinen hacia dónde debe dirigirse el agua.
“Si no se arregla el camino conduciendo el exceso hídrico que tenemos, cuando venga la lluvia el agua va a venir por cualquier lado. Si no hay conducción, es muy complicado”, advirtió.
En ese sentido, planteó que debería intervenir el área de Hidráulica de la Provincia para establecer una planificación integral. “Tiene que venir alguien que sea experto, que haya estudiado y que trabaje para esto. Yo no puedo decir ‘vaya para acá o vaya para allá’, porque es imposible”, señaló.
“Tenemos que unirnos todos”
El productor destacó que durante las últimas semanas se realizaron reuniones y contactos para abordar el estado de los caminos rurales. Explicó que mantuvo encuentros y comunicaciones con autoridades municipales para transmitir la situación de distintos caminos, especialmente los troncales que permiten conectar los establecimientos rurales con las localidades.
Morgavi mencionó una reunión mantenida aproximadamente 15 días atrás con el intendente Gilberto Alegre y Marcelo Elgue, y señaló que posteriormente se comunicó con el actual secretario de Servicios Públicos, Jorge Rementería, para continuar informando sobre el estado de los caminos.
“Uno siempre trata de sumar, porque acá, si nos peleamos, no sirve de nada. Hay que sumar esfuerzos y reclamar que el tema de los caminos es muy importante para nosotros y para nuestra gente”, afirmó.
También consideró que, por la extensión territorial del distrito, podría ser necesario profundizar modelos de organización local para el mantenimiento vial. Recordó que ya existen experiencias de cooperativas viales en distintas zonas del Partido y planteó que podrían ser una alternativa para mejorar la eficiencia de las tareas.
“General Villegas es muy grande. Muchas veces la gente que tiene que trabajar en nuestro pueblo con camión o retro sale de Villegas, y esa hora y algo de ida, y hora y algo de vuelta, es pérdida de eficiencia”, explicó.
La producción de leche no puede esperar
La situación de los caminos tiene una particular gravedad para los productores tamberos. Morgavi explicó que, a diferencia de otras actividades productivas, la leche debe retirarse diariamente y no puede permanecer durante varios días en el establecimiento.
“Nosotros tenemos una producción que tiene que sacarse todos los días. No puede esperar más de dos días. La producción láctea sí o sí tiene que salir, porque si no el productor tiene que cerrar”, remarcó.
La problemática volvió a quedar expuesta recientemente cuando la Cooperativa de Tamberos de Coronel Charlone recibió la comunicación de la empresa que retiraba su producción de que dejaría de hacerlo a fines de julio.
“Nos avisaron el 15 de julio que el 30 o 31 de julio no nos recibían más. Tuvimos 15 días para resolver el tema de la producción”, contó.
El objetivo inicial fue que todos los productores pudieran continuar trabajando juntos y mantener un único esquema de transporte, pero finalmente tuvieron que recurrir a dos empresas para poder colocar la producción.
Morgavi vinculó esta situación con una transformación histórica del sector lechero. Recordó que las cooperativas surgieron, precisamente, como una herramienta para que los pequeños productores pudieran defenderse frente a grandes empresas.
“Hoy las grandes empresas que pasan por nuestra ruta son multinacionales. Van por los tambos grandes. Nosotros somos tambos pequeños a medianos y nos cuesta”, sostuvo.
Menos tambos, menos familias y un problema generacional
El vicepresidente de la Cooperativa de Tamberos también describió el impacto que las inundaciones y las dificultades económicas tienen sobre la continuidad de los establecimientos.
Recordó los eventos de 1998-1999 y los de 2015-2016, cuando hubo productores que quedaron durante meses con dificultades para salir de sus campos. Según relató, en algunos casos las familias permanecieron hasta cuatro meses sin poder llegar al pueblo con normalidad.
“Uno tiene que pensar que del otro lado hay una parte humana también, que es importantísima. No solamente basta con Internet, sino que puedan llegar al lugar si hay una emergencia sanitaria”, explicó.
A esto se suma el recambio generacional. Morgavi aseguró que cada vez son más los jóvenes que deciden no continuar con la actividad agropecuaria familiar, especialmente después de atravesar situaciones de inundación y aislamiento.
“Hoy incluso los mayores me dicen ‘yo lo cierro y no lo abro más’. Y la gente joven quiere vivir de otra forma, quiere estar más tranquila, disfrutar más o, por lo menos, no sufrir este tema de los avatares del agua”, relató.
Contó incluso una situación reciente que pudo observar personalmente: un establecimiento que había pertenecido durante años a la Cooperativa de Tamberos de Charlone cerró sus puertas y fue vendido. El hijo del productor, que vive en Buenos Aires, decidió desprenderse del campo tras la muerte de sus padres.
“Es un campo muy bueno, pero también el cambio de generaciones es así. Los más jóvenes no quieren estar complicado, no quieren pasar por estos momentos”, señaló.
Una decisión que él mismo tuvo que tomar
Morgavi habló también desde su propia experiencia. Después de las inundaciones de 2016 y comienzos de 2017 decidió trasladar parte de su producción tambera a Villa Huidobro, en la provincia de Córdoba.
“No podía soportar el tema de siempre sacar la producción bajo agua. El problema no era mi campo, sino que no podía ingresar con comida para los animales”, explicó.
Recordó que, en aquellos momentos, para trasladarse desde Charlone hasta su establecimiento y regresar podía demorar alrededor de cinco horas, solamente para acompañar el retiro de la leche.
“Yo hablaba con el tambero mientras cargaba la leche y volvía cinco horas después. Era así. Y yo digo: no se puede, no se puede de esa forma”, relató.
Por eso consideró que las decisiones que hoy están tomando algunos productores no deben analizarse solamente desde la perspectiva económica. También hay una cuestión de calidad de vida, seguridad y futuro familiar.
“Uno tiene que tratar de defender el capital. Por ahí tengo que irme a otra zona, alquilar en otro lado o directamente dedicarme a otra producción”, reconoció.
Una problemática que requiere una política de Estado
Morgavi insistió en que la solución no puede quedar circunscripta al Municipio. Si bien reconoció el trabajo que se está realizando a nivel local, consideró indispensable que la Provincia intervenga para planificar el manejo integral del agua.
Recordó las inundaciones de 2016 y 2017 y cómo el agua fue avanzando desde distintos sectores hasta afectar caminos, rutas y zonas productivas. “Si acá no conducimos el agua desde este lugar de la provincia de Buenos Aires, va a ser muy difícil”, afirmó.
También advirtió sobre los aportes hídricos provenientes de Córdoba, particularmente a través de canales que desembocan en territorio bonaerense y que pueden sumar caudales al exceso de agua que ya existe en el Partido de General Villegas.
“Por eso digo que tiene que ser una cuestión de Estado. Tenemos que ir más allá del reclamo al Municipio, también a la Provincia o a algún lado, porque me parece que no se resuelve solamente arreglando caminos”, sostuvo.
Morgavi reconoció además que los propios productores deben asumir responsabilidades y evitar que cada establecimiento intente resolver individualmente el problema derivando el agua hacia otro campo. “Cada uno quiere salvar su propio lugar, pero tenemos que tratar de ayudarnos entre todos”, planteó.
Finalmente, dejó una reflexión sobre la necesidad de actuar antes de que las condiciones se vuelvan más complejas. “Si se trabaja y se trabaja firme, por lo menos el daño va a ser menor. Si no se hace nada, va a ser muy complicado”, afirmó.
Y resumió su preocupación en una frase que excede la situación coyuntural de los caminos o de los tambos: “Tenemos una zona que hoy está con cierta complicación y tenemos miedo de que sea una complicación que nos deje fuera del sistema”.
Para Morgavi, evitar ese escenario requiere planificación, obras de infraestructura hídrica, mantenimiento de caminos, acompañamiento institucional y, fundamentalmente, una estrategia que permita que las familias continúen produciendo en el territorio.

