El ingeniero Gustavo González analizó en “Tecnología al Paso”, por FM Actualidad, las modalidades más frecuentes y advirtió que la urgencia, la supuesta autoridad y la confianza son las principales herramientas utilizadas por los delincuentes.
Las estafas cambiaron de escenario, pero conservan la lógica del viejo “cuento del tío”. Ya no es necesario que un desconocido golpee la puerta: ahora el intento puede llegar por WhatsApp, correo electrónico, una llamada, una página falsa o un enlace de pago.
El ingeniero Gustavo González abordó el tema este martes en “Tecnología al Paso” y brindó recomendaciones para reconocer los fraudes y actuar cuando el engaño ya se concretó.
Urgencia, autoridad y confianza
González explicó que detrás de muchas maniobras aparece la llamada ingeniería social, técnicas destinadas a manipular a una persona para que entregue información, contraseñas, códigos o dinero.
El especialista identificó tres elementos habituales. El primero es la urgencia. Frases como “no cortes”, “tenés que hacerlo ahora” o “resolvelo en los próximos minutos” buscan impedir que la víctima piense o consulte con otra persona.
El segundo es la autoridad. Quien llama puede presentarse como representante de un banco, una empresa, un organismo público o una prestadora de servicios. La amenaza suele ser el corte de energía, la pérdida de un beneficio o el bloqueo de una cuenta.
El tercero es la confianza. Durante la conversación, los estafadores obtienen nombres, vínculos familiares y otros datos. A esa información suman lo que encuentran en redes sociales para construir una historia creíble.
Sitios falsos y mensajes engañosos
Otro riesgo aparece al buscar trámites en internet. González recordó casos vinculados con la VTV, en los que los usuarios ingresaban desde Google a páginas que imitaban el sitio oficial.
El diseño podía parecer legítimo, pero la dirección web revelaba que se trataba de otro sitio. Allí las víctimas cargaban los datos de sus tarjetas y pagaban un turno inexistente.
Por eso recomendó revisar la dirección completa antes de ingresar información personal o financiera. La misma precaución debe aplicarse a los correos electrónicos: no alcanza con observar el nombre del remitente, sino que hay que verificar desde qué dirección fue enviado.
El robo de WhatsApp
El robo de cuentas de WhatsApp continúa entre las modalidades más comunes. Una vez que controlan una cuenta, los delincuentes contactan a familiares y conocidos con pedidos de dinero, ofertas de dólares o falsas emergencias.
Una de las vías más utilizadas consiste en solicitar el código de verificación que llega al teléfono. González fue categórico: esos códigos no deben compartirse con nadie. También aconsejó activar el doble factor de autenticación en WhatsApp, bancos y billeteras virtuales.
Las falsas inversiones y las ofertas demasiado convenientes también requieren atención. Promesas de multiplicar dinero en pocos días o productos a precios muy inferiores a los habituales deben despertar sospechas.
Cómo actuar ante una estafa
Los adultos mayores suelen estar especialmente expuestos cuando reciben llamados sobre supuestas corridas bancarias, cambios de billetes o problemas familiares.
La recomendación es cortar la comunicación y verificar la historia por otro medio. Llamar al familiar mencionado o consultar con una persona de confianza puede desactivar el intento.
Si la estafa ya ocurrió, González recomendó actuar rápidamente. Es necesario denunciar el hecho y comunicarse con el banco, la tarjeta o la billetera virtual. Una denuncia realizada durante las primeras 24 horas aumenta las posibilidades de recuperar parte del dinero.
Si robaron una cuenta de WhatsApp, conviene avisar por llamadas, estados u otras redes sociales para impedir que los contactos realicen transferencias.
También aconsejó revisar los movimientos bancarios y de las tarjetas. Detectar a tiempo una operación desconocida permite bloquear medios de pago y evitar nuevas transacciones.
La prevención no implica abandonar la tecnología, sino incorporar hábitos básicos: desconfiar de números desconocidos, no compartir códigos, evitar enlaces sospechosos y consultar antes de actuar.
“Yo lo llamaría desconfiar sanamente”, resumió González. Frente a cualquier pedido urgente, la mejor defensa puede ser detenerse, cortar la comunicación y verificar la información por canales oficiales.

