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miércoles, agosto 19, 2026
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Del camión de su padre a la ficción: la novela de Viviana Bernadó que distinguió el Premio Hebe Uhart

La escritora nacida en General Villegas recibió una mención especial por Entonces mi vida vendrá hacia mí, una obra inédita en la que transforma recuerdos de su infancia, de su padre y de personajes reconocibles de la ciudad en una historia atravesada por la ficción y el género fantástico. El reconocimiento llegó en un certamen del que participaron 434 novelas de 75 municipios bonaerenses.

Viviana Bernadó convirtió recuerdos de su infancia en General Villegas, la figura de su padre, el viejo camión familiar, un bandoneón y hasta una chiva que terminó convirtiéndose en mascota en materiales para la literatura. El resultado fue Entonces mi vida vendrá hacia mí, la novela con la que acaba de recibir una mención especial en la edición 2026 del Premio Hebe Uhart de Novela.

La distinción adquiere dimensión por la convocatoria del certamen: participaron 434 novelas originales e inéditas provenientes de 75 municipios de la provincia de Buenos Aires. El jurado estuvo integrado por María Moreno, Marina Yuszczuk y Eduardo Muslip y resolvió otorgar el premio principal a Un mundo por destruir, del escritor Alfredo Merlo, nacido en 9 de Julio. Además, decidió conceder una mención especial a la obra de Bernadó.

Una novela que nació en Villegas

En diálogo con Actualidad, la escritora explicó que Entonces mi vida vendrá hacia mí tiene componentes autobiográficos, aunque rápidamente se aleja de cualquier intención de reconstruir literalmente su propia historia.

Tomo elementos de mi biografía, de mi autobiografía, y los convierto en ficción”, explicó. La autora trabaja además con el género fantástico como mecanismo para hacer avanzar el relato y define el resultado como una novela en la que tienen especial importancia las voces, incluso por encima de los personajes.

Buena parte de ese universo tiene raíces reconocibles para quienes compartieron una época de General Villegas con la autora. “Trabajé con mi infancia y las voces de mi infancia y las transformé, por supuesto, las convertí en ficción”, contó. Y anticipó que existen elementos que cualquier villeguense de determinada generación podrá identificar.

Entre ellos aparece especialmente el camión de su padre, una imagen que permanece ligada a sus recuerdos familiares. Bernadó recordó aquel vehículo, “el Skodón”, que comparó con una máquina de tren. También aparecen el bandoneón y la gente reunida alrededor de su música.

Incluso recuperó una historia familiar mucho más pequeña pero igualmente potente: una chiva que su padre llevó desde el norte en el camión con la intención de criarla para comerla en Navidad. La pequeña Viviana terminó encariñándose con el animal, que se convirtió en su mascota y compañera de juegos. El proyecto gastronómico quedó definitivamente cancelado, aunque la chiva tampoco permaneció demasiado tiempo en la familia: después de comerse los frutales, fue regalada.

La historia de su padre que terminó convirtiéndose en otra cosa

El origen de la novela fue, sin embargo, mucho más doloroso. Bernadó comenzó escribiendo sobre su padre, fallecido cuando ella era muy joven. Su intención inicial estaba vinculada con esa pérdida, pero la escritura tomó rápidamente un camino diferente.

Yo empecé a escribir sobre mi viejo y se me desmadró enseguida, se me fue para otro lado”, recordó.

Bernadó reconoce que le resulta difícil permanecer dentro de los límites de lo autobiográfico. Cuando intenta hacerlo, explicó, algo termina llevando el relato hacia la ficción. Por eso considera fundamental permitir que la escritura encuentre su propio recorrido, incluso cuando se aparta del proyecto original.

Ese proceso también explica por qué esperó antes de presentar la novela. La autora contó que cuenta con lectores de confianza a quienes entrega sus trabajos, pero sostuvo que la decisión definitiva sobre cuándo una obra está preparada para salir pertenece exclusivamente al escritor.

En este caso sintió que había llegado el momento de presentar Entonces mi vida vendrá hacia mí al Premio Hebe Uhart. “Fue una sorpresa, la verdad”, admitió sobre la mención recibida.

Viviana Bernadó

Dos años hasta decidir que estaba terminada

La intensidad inicial de la escritura contrastó con el largo proceso posterior. Bernadó contó que, una vez que comprendió por dónde debía avanzar la novela, escribió durante extensas jornadas y hasta se levantaba de madrugada cuando aparecían nuevas ideas.

Sin embargo, escribirla y considerarla terminada fueron dos momentos diferentes. Después llegó la revisión, las lecturas y las sucesivas correcciones. Pasaron alrededor de dos años hasta que sintió que la obra estaba lista.

Esa experiencia se relaciona directamente con su concepción del oficio. Ante la pregunta sobre cuánto hay de creatividad y cuánto de trabajo en la escritura, Bernadó arriesgó una proporción: “30% de creatividad y 70% de corrección”.

“La corrección es lo más importante”, sostuvo, y explicó que con el oficio aparecen las relecturas, las marchas atrás y el trabajo permanente sobre lo ya escrito.

Una novela que todavía busca editorial

Entonces mi vida vendrá hacia mí permanece inédita. El Premio Hebe Uhart está destinado precisamente a originales que todavía no fueron publicados y la mención especial no implica, según la información disponible, la edición automática de la obra.

Bernadó espera ahora que el reconocimiento pueda abrir esa posibilidad. “Por ahí yo creo que acá va a surgir una editorial que quiera tener este material”, expresó durante la entrevista con Actualidad.

Para ella, además, la publicación constituye apenas una parte del recorrido. El verdadero destino de una obra aparece cuando encuentra a quien está del otro lado.

Un libro nace, sí, cuando lo publica una editorial, pero cuando aparecen los lectores”, afirmó. Y agregó que sin ese encuentro con alguien capaz de sentirse interpelado por la historia, el libro pierde buena parte de su sentido.

Bernadó nació en General Villegas y actualmente reside en la Ciudad de Buenos Aires. Es magíster en Escritura Creativa, comunicadora social y docente; coordina talleres de lectura y escritura y el ciclo de entrevistas a escritores Mientras escribo. Anteriormente obtuvo el primer premio municipal de la Ciudad de Buenos Aires por su libro de cuentos Aquello era el cielo, correspondiente al bienio 2020/2021.

Ahora, una nueva distinción vuelve a colocar su escritura en primer plano. Y esta vez lo hace con una novela que, aunque se interna deliberadamente en la ficción y lo fantástico, conserva detrás de sus voces algunas imágenes profundamente villeguenses: su infancia, su familia, el bandoneón y aquel enorme camión de su padre que quedó convertido en literatura.