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viernes, agosto 21, 2026
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De Bonano a Caruso Lombardi: la rica historia de Oscar Alsina como futbolista

El actual entrenador de Ingeniero White repasó su carrera como jugador, que incluyó pasos por Huracán de Corrientes, Newell’s, el fútbol mexicano, Peñarol, El Porvenir, Tigre y Rivadavia de Lincoln.

Hay goles que quedan guardados para siempre en la memoria de un futbolista. Para Oscar Alsina, uno de ellos tiene un lugar especial. No solamente por la belleza de la definición, sino también por el rival que tuvo enfrente y por lo que significó dentro de su carrera.

En los últimos días volvió a circular en redes sociales un video de aquel tanto que convirtió frente a River, cuando defendía la camiseta de Huracán de Corrientes. La imagen muestra a Alsina tomando la pelota de aire y sacándola de inmediato hacia el ángulo, sin darle ninguna posibilidad a Roberto Bonano.

“Fue el primer gol mío en Primera en Argentina. Hacerlo justo al campeón, que ese año también había ganado la Libertadores, fue una alegría inmensa”, recordó el actual entrenador de Ingeniero White.

Alsina contó que, en aquel momento, ni siquiera sabía cómo festejarlo. “Salí corriendo para todos lados. Era el primero, no sabía qué hacer, cómo se gritaban los goles”, rememoró entre risas.

La explicación de aquel remate tampoco fue producto de la casualidad. El uruguayo contó que siempre le gustó quedarse después de los entrenamientos para practicar distintas situaciones de juego.

“Me gustaba practicar todas esas cosas. Dentro del área a veces tenés que ser rápido, porque es cuando menos chance te da. Siempre, después de los entrenamientos, me gustaba quedarme a practicar. No solamente eso, sino también tiros libres y córners”, explicó.

Aquel gol ante River no fue el único de características similares. Ya en el tramo final de su carrera, mientras jugaba para Rivadavia de Lincoln, volvió a convertir una volea parecida ante Independiente Rivadavia de Mendoza, en un partido que terminó con la eliminación del conjunto mendocino. En esa oportunidad, el arquero era el experimentado Jorge Vivaldo.

Pero detrás de ese golazo existe una carrera extensa, que comenzó en Uruguay. Alsina se inició en Sudamérica, club con el que consiguió el ascenso a Primera y posteriormente tuvo la posibilidad de disputar una Liguilla Pre-Libertadores y la Copa Conmebol.

Sus actuaciones lo llevaron a Huracán de Corrientes y luego a Newell’s Old Boys, donde permaneció tres años. Su paso por Rosario no fue sencillo desde lo deportivo, aunque guarda recuerdos personales muy importantes: allí conoció a muchas personas que todavía conserva en su memoria y nació su hijo.

Posteriormente llegó una experiencia en México, donde jugó para San Luis. Después regresó a Uruguay y tuvo un breve paso por Peñarol, antes de volver al fútbol argentino de la mano de Ricardo Caruso Lombardi.

“Me llevó Caruso Lombardi a El Porvenir. Estábamos en el Nacional B y estuvimos a punto de ascender a Primera”, contó Alsina.

Aquella etapa también quedó marcada por una de las historias más insólitas de su carrera. El presidente de El Porvenir era Enrique Merelas y, según recordó, el plantel atravesaba dificultades económicas. En medio de ese contexto, Caruso apareció con una propuesta inesperada.

“Un día nos dice: ‘Muchachos, no vayan al entrenamiento, que va a venir un inversor’. Y apareció un chino de Mocassini, el chino del supermercado de la esquina”, relató entre risas.

El equipo estuvo muy cerca del ascenso, aunque finalmente quedó eliminado ante Arsenal en una recordada semifinal.

Después de El Porvenir, Alsina regresó a Uruguay para jugar en Liverpool y Rentistas. Más tarde volvió a Argentina para reencontrarse con Caruso Lombardi, esta vez en Tigre.

Con el Matador consiguió otro ascenso y protagonizó una gran campaña en una B Metropolitana que, según recuerda, tenía una enorme cantidad de equipos de jerarquía.

Alsina en su paso por el Matador de Victoria

“Parecía más la B Nacional que la B Metro. Los equipos que estaban ese año eran impresionantes, eran todos equipos de Primera”, señaló.

También guarda un recuerdo particular de Caruso. En aquella temporada disputó alrededor de 26 de los 30 partidos y, pese a que el entrenador decidió renovar el plantel y dejó libres a varios jugadores, Alsina destaca el gesto que tuvo con ellos.

“Nos trató de dar una mano a todos los jugadores que dejó libres. Decía: ‘Uru, te van a llamar de tal lado, de tal lado’. Y así con todos. Siempre trató de ayudarnos a conseguir equipo”, recordó.

Su recorrido continuó en Rivadavia de Lincoln, donde consiguió el ascenso del Argentino B al Argentino A y quedó muy cerca de otro salto de categoría. Allí terminó su carrera como futbolista y comenzó una nueva etapa, esta vez desde el banco de suplentes.

Hoy, varios años después, Alsina reconoce que ser entrenador tiene una responsabilidad completamente diferente.

“Dentro de la cancha el técnico te destina a hacer un trabajo y vos trabajás en función del equipo. Afuera no le podés errar con los once que ponés ni con la estrategia”, explicó.

Sin embargo, hay algo que para el actual conductor de Ingeniero White no admite discusión, ni como jugador ni como entrenador: la entrega.

“Lo que no se negocia es la entrega, el sacrificio y el compañerismo. Después te podés levantar un día mal o andar mal, pero si le fallás eso al equipo, estamos jugando con uno menos”, afirmó.

Una frase que resume buena parte de la filosofía que Alsina llevó durante su carrera dentro de la cancha y que hoy intenta transmitir desde afuera.