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martes, septiembre 1, 2026
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Goyo recordó al Changa Aguilar, un personaje inolvidable de General Villegas

En una nueva edición de “Goyo, el Memorioso”, se repasó la historia de Héctor Raúl Aguilar, conocido popularmente como “El Changa” o “Aguilucho”, uno de los grandes personajes de General Villegas. El recuerdo incluyó su historia de vida, su vínculo con el trabajo, los caballos y, especialmente, su pasión por acompañar a los deportistas.

Héctor Raúl Aguilar nació en 1949 y falleció en 2021, a los 71 años. Hijo de Eusebio Aguilar y Marcelina Quiñones, integraba una familia de seis hermanos: Charly, Rubén, el Changa, Peti, Irene y Victorina. Cursó sus estudios en la Escuela N° 17 y se casó muy joven con Rogelia Gregoria Díaz, conocida como “La Goya”, con quien tuvo tres hijos: María Silvia, Marcelo y Clarisa.

Su vida estuvo marcada por el trabajo y el esfuerzo. Luego de pasar varios años en Pellegrini, en un establecimiento de la familia Ballester, campo dedicado a la cría de caballos criollos, regresó a General Villegas y comenzó a trabajar con su progenitor en el reparto de verduras.

Tras el fallecimiento de su padre, heredó el carro de Eusebio y continuó con esa actividad.

La historia del Changa también fue la de un hombre que progresó a fuerza de trabajo y perseverancia. Comenzó con aquel carro, luego pasó por distintos vehículos y también incursionó en la venta de granza y la demolición de ladrillos. Según recordó Goyo, siempre trabajaba, ahorraba y reinvertía para seguir creciendo.

Se casó muy joven con Rogelia Gregoria «Goya» Díaz, su compañera de toda la vida

Además de su actividad laboral, Aguilar se caracterizó por su particular manera de ser: amable, bonachón, solidario y con un sentido del humor que lo hacía querido por quienes lo conocieron. También fue un apasionado del deporte y acompañó durante años a distintos atletas y boxeadores.

Primero promovió y siguió la carrera deportiva de su hijo Marcelo, “Isoca”, quien comenzó como ciclista y luego se volcó al fútbol. El Changa viajaba junto a las delegaciones de ciclismo que recorrían distintos puntos del país y también acompañó a deportistas como su cuñado, Oscar Barreto, y al boxeador Claudio “Pumita” Olmedo.

Su vínculo con el deporte también quedó grabado en las transmisiones de FM Actualidad. Durante muchos años manejó la camioneta que acompañaba a los corredores en las maratones de los barrios, detrás del móvil policial y delante de los equipos de transmisión.

Goyo también destacó su participación en las fiestas patrias y desfiles, donde solía presentarse con una volanta, americana, sulky o break, siempre vestido elegantemente y con una bandera argentina. Esa tradición continúa actualmente de la mano de su hijo Marcelo.

“Cuando se muere alguien? Cuando nadie lo recuerda. Cuando no se habla más”, reflexionó Goyo. Y en ese sentido, el Changa siempre será recordado, por su hombría de bien, su amor al projimo, solidaridad y su empatía. Un personaje que se graduó en la universidad de la calle y permanece presente en la memoria de quienes compartieron su vida y sus innumerables historias.