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jueves, septiembre 24, 2026
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Franchesco Guidi: «Disfruté al máximo toda la experiencia»

El joven palista villeguense regresó de Eslovaquia después de participar en los Olympic Hopes, donde alcanzó una final A en un certamen de relieve internacional.

Para Franchesco Guidi el viaje a Eslovaquia significó mucho más que una competencia. Fue el primer contacto con una cita internacional de enorme nivel, el desafío de medirse con los mejores palistas del mundo y, al mismo tiempo, la confirmación de que todo el trabajo realizado durante los últimos meses había valido la pena.

El joven representante de La Botera Kayak Club regresó a General Villegas con la satisfacción de haber cumplido el objetivo que se había planteado antes de viajar: alcanzar una final A en alguna de las dos distancias en las que compitió, K1 500 y 1000 metros.

“Fuimos a buscar lo que estábamos esperando, por lo que estuvimos entrenando tanto tiempo, que fue una final A en una de las dos distancias”, explicó Franchesco durante la entrevista realizada tras su regreso.

Guido no ocultó su satisfacción por lo conseguido. “Más que conforme”, aseguró, teniendo en cuenta que se trataba de su primera participación en un evento de estas características y que, de repente, se encontró compartiendo competencia con deportistas provenientes de las principales potencias mundiales del canotaje.

El propio palista reconoció que el nivel del Olympic Hopes puede resultar impactante. Sin embargo, lejos de sentirse condicionado por el escenario, eligió otra manera de afrontar el desafío. “Yo sé que estoy listo para esto, yo sé que puedo”, afirmó.

Esa seguridad también se reflejó durante las regatas. A pesar de los horarios poco habituales —algunas competencias se desarrollaron durante la madrugada argentina—, Franchesco contó que no sintió los nervios que podía imaginar antes de una experiencia semejante.

“No tuve nervios. No lo puedo creer, yo tampoco. No pasé nervios, pero es porque estaba disfrutando cada regata, disfrutar dónde estaba, lo que estaba haciendo y cómo lo estaba haciendo”, relató. Y resumió su experiencia con una frase que terminó convirtiéndose en la clave de su participación: “No hubo nervios, solamente pasión”.

La delegación argentina estuvo integrada por alrededor de 23 jóvenes de distintas categorías, entre canoístas y kayakistas, además de los entrenadores que acompañaron al grupo. Para Guidi, compartir esos días con deportistas de su edad también fue una parte importante del viaje.

Pero detrás de esta participación internacional existe un proceso de preparación que comenzó mucho antes. Para llegar a Eslovaquia, Franchesco tuvo que atravesar los selectivos y superar una instancia en la que participaron más de 40 competidores.

“Tenían 40 participantes, más o menos, arriba de 40 participantes, y había que clasificar, llegar, estar y demostrarlo”, explicó Sergio Sánchez, integrante de La Botera, quien acompañó a Franchesco durante buena parte de su evolución deportiva.

El propio Sánchez destacó una particularidad del joven palista: su vínculo con el entrenamiento. Según contó, Franchesco disfruta de cada instancia de su preparación. Gimnasio, carrera, remo o cualquier actividad vinculada al deporte forman parte de un proceso que afronta con entusiasmo.

Esa pasión no parece ser casual. Guidi llegó a La Botera hace apenas unos años, después de conocer la disciplina durante una actividad de la escuela de verano. El agua y la naturaleza fueron los principales motivos que lo acercaron al kayak. “Me llevó la laguna. Yo siempre de chiquito quise estar en el agua”, contó.

Con el tiempo, aquella curiosidad inicial se transformó en una disciplina que hoy lo llevó hasta una competencia internacional. Incluso, la Laguna del Parque Municipal de General Villegas tiene características que guardan similitud con los escenarios donde se desarrollan este tipo de competencias de aguas tranquilas.

Ahora, después de la experiencia en Eslovaquia, Guidi ya piensa en seguir creciendo. Reconoce que hay aspectos técnicos para mejorar, particularmente en su manera de remar y en la toma del remo, y entiende que cada competencia deja aprendizajes que pueden ser utilizados en la siguiente. “Siempre hay que corregir. Es imposible dejar de aprender”, sostuvo.

Con apenas 15 años y una experiencia internacional recién incorporada a su trayectoria, Franchesco Guidi regresó a General Villegas acompañado por el reconocimiento de su club, sus compañeros, su familia y quienes colaboraron para que pudiera concretar el viaje.

El recibimiento en La Botera tuvo un significado especial. Apenas llegó, volvió a meterse al agua junto a sus compañeros. Una imagen que resume, en cierta manera, el vínculo que mantiene con la actividad que lo llevó hasta Eslovaquia.

“La verdad que la gente fue parte de llegar acá, los sponsors, mis amigos, mis compañeros del club, que siempre estuvieron ahí dándome la mano para que pueda llegar”, reconoció.

Para La Botera, también se trata de un momento especial. Un club que nació y creció alrededor de la laguna villeguense hoy tiene a uno de sus jóvenes representantes compitiendo frente a los mejores del mundo. Franchesco sabe que el camino recién comienza. “Siempre lo mejor está más cerca”, cerró.