Renée Giménez vivió una traumática experiencia: un hombre armado con un cuchillo entró a su vivienda, le robó el celular y una notebook, y la amenazóde muerte (a ella y a sus hijas). Lentamente nos estamos acostumbrando a hechos que, hasta hace poco tiempo atrás, eran atípicos en nuestra calma localidad. Su hija, Debora Romero, dialogó con FM Actualidad y pide volver a recuperar esa tranquilidad.
Debora Romero regresó hace 5 meses a General Villegas, luego haber vivido muchos años en Buenos Aires. Cansada del estrés de Capital Federal y luego de haber sido víctima de algunos robos, decidió volver a la tranquilidad del pueblo donde se crió. Pero hace unos días atrás un hombre, armado con un cuchillo, ingresó a la casa de su mamá, le robó un celular y una notebook; y además la amenazó con poner en riesgo su vida y la de sus hijas si hacía la denuncia.
«Mi mamá estaba sola. Había estado haciendo un trabajo con una amiga, la amiga se fue, tocaron la puerta y mi mamá creyó que era la amiga que se había olvidado algo. Cuando abrió se metió un hombre armado con un cuchillo. La amenazó. Por suerte no le hizo nada. Le pedía plata y mi mamá le decía que no tenía. Le sacó el celular y la computadora, que tenía mucho valor afectivo para nosotros porque era una de las pocas cosas que nos había quedado de mi papá. Había videos, estaba su voz y también había fotos de él», contó Debora en diálogo con FM Actualidad.
«La pasó mal. Estuvo toda esa noche sin dormir. Nosotros nos enteramos al otro día a la mañana, porque esta persona la amenazó y le dijo que si ella denunciaba iba a correr peligro su vida y la de sus hijas. A mi no me da miedo. Estas cosas hay que denunciarlas. Pudimos convencerla para que haga la denuncia. Desde que volví lo único que veo son robos. Son todas noticias feas. Yo tengo otro recuerdo de Villegas. Volví por la tranquilidad de poder caminar en la calle sin problemas, de poder dormir tranquila. Pero eso no está pasando. Me encantaría poder recuperar esa tranquilidad. Es buenísimo el crecimiento de la ciudad, pero sería bueno que además del crecimiento se mantengan ciertas cosas que antes había y que se están perdiendo», remarcó la hija de la víctima.
«Es una lástima que en ese momento mi mamá no reaccionara y saliera a pedir ayuda a los vecinos. Lo único que pudo hacer es encerrarse con llave y llorar toda la noche. Es una situación violenta. Entiendo que cuando le dijeron que se iban a meter con sus hijas en algún punto le metió miedo en la cabeza y la bloqueó. Recién al otro día pudo activar y a partir de ahí hicimos la denuncia. No sé si vamos a recuperar la computadora, pero quería contarlo para que dejen de pasar estas cosas en Villegas», añadió.
La computadora es una notebook de color negra, marca Lenovo; y cuando se enciende tiene la foto Oscar Romero, padre de Debora.
«Gracias a Dios mi mamá ya está bien y pudo descansar. Con los días todo se va a ir acomodando y va a quedar como un mal recuerdo. A partir de ahora todas las puertas de la casa van a estar cerradas. Hay mucha gente que trabaja, que quiere estar mejor y no es justo que se metan con gente que lo único que quiere es progresar y vivir tranquila», concluyó.
Otro hechos
Extraoficialmente, se supo de otros robos cometidos en los últimos días en la ciudad, aunque la policía no había brindado información al respecto.
La situación se viene repitiendo ante la consulta del medio sobre uno u otro hecho. Hay hermetismo de parte de las autoridades policiales para dar a conocer algunas de las cosas que nos ocurren a los villeguenses, que en la mayoría de los casos llegan a conocerse porque las víctimas lo publican a través de las redes sociales y están dispuestas a dialogar y hacerlo público.
Uno de los robos habría ocurrido en la tarde del miércoles en un domicilio de la calle Lavalle, entre Pérez Chacón y Robledo, donde se advirtió el faltante de un televisor de 50″. Aparentemente el hecho habría ocurrido mientras no había nadie en la casa.
El otro, el mismo día, se habría producido en un comercio de calle Necochea, de donde se habrían llevado dos envases de garrafas vacíos que estaban encadenados en el frente del local.