«Acepta las sorpresas que deshacen tus planes, anulan tus sueños y dan un giro diferente a tu jornada y quizás a tu vida».
Dom Helder Camara. Brasil.
La sociedad transita del miedo al contagio al miedo a no poder TRABAJAR, o, PERDER EL TRABAJO.
Las consecuencias e impacto de la reducción de ingresos por no poder trabajar o del desempleo son sociales, familiares e individuales. El aislamiento y la imposibilidad de trabajar son una inquietud generalizada.
El miedo por la falta de recursos para el sustento diario se convirtió en una preocupación para los ciudadanos, tan importante como el contagio del virus, sin distinción de clases. El aislamiento social nos ha descolocado como sociedad, S. Freud definió el estado de salud psíquica como … «la capacidad de Amar y Trabajar..», la capacidad de trabajar la tenemos en aislamiento, con las consecuencias que esto implica.
El aislamiento social nos reduce la posibilidad de encuentro con nuestros seres queridos y la imposibilidad de trabajar nos deja un vacío que genera malestar en el espacio de las relaciones privadas. Impotencia del individuo, sentimiento de que no tenemos control sobre nuestras vidas y que no está más en nuestras manos la posibilidad de decidir el futuro.
Desamparo, vivencias de vulnerabilidad, sensación de frustración a la que le sigue la cólera. Cólera producida por la frustración. Lo que estamos empezando a ver es el dolor por la impotencia frente a la situación, las consecuencias conducirán de forma infeliz a ataques dirigidos contra la propia familia, a auto agresión a veces manifestando en forma de enfermedad psicosomática, a veces manifiesta en comportamientos depresivos, agresión, apatía.
Quedarnos en casa es la única forma de evitar el contagio. Habrá una forma de evitar las consecuencias en el ÁMBITO LABORAL.
* Licenciada en Psicología