Alicia Dillon es veterinaria y el amor por los caballos fue la causa por la que eligió esa carrera. Es de la ciudad de Buenos Aires, pero está radicada en General Villegas desde hace muchos años, lugar donde desarrolla su profesión. Hace un tiempo atrás, una circunstancia particular la hizo regresar a ellos para sanar.
A partir de su emprendimiento Entre Caballos, realizó en 2011 el primer taller de coaching y Gestalt con caballos, que consiste en establecer una relación entre la persona y el animal, donde el couch acompaña una serie de ejercicios “pie a tierra”, es decir, sin montar, porque «cuando uno monta está sometiendo al animal y acá simplemente se lo deja ser caballo», explicó Dillon.
Durante esos encuentros, el caballo se encuentra en semi libertad «dentro de un corral grande, pero se le permite expresar su comportamiento y colabora en las actividades que quiere», expresó.
La veterinaria sostuvo que el caballo es un animal «muy perceptivo al lenguaje corporal y también a las energías de los demás. El caballo, por ejemplo, sabe si un león lo va a atacar o va a tomar agua, entonces usamos esa habilidad y esa sensibilidad para que nos muestren como somos. El caballo es un espejo de lo que nos está pasando y cómo nos estamos sintiendo.»
Todos estos ejercicios se llevan a cabo en un entorno natural, lo que facilita conectar con las sensaciones, sentimientos y emociones, para que pueda aflorar el momento presente, sin interferencias.
Durante la jornada, puede suceder que el equino se aleje o se acerque a vos, dependiendo con lo que está sintiendo. «El caballo percibe nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestra energía, nuestro lenguaje corporal y nos ayuda a conocernos más», manifestó Alicia.
La couch cree que este maravilloso animal es un maestro del mindfulness, porque está todo el tiempo en el momento presente. No se va ni al futuro ni al pasado, porque el está siempre atento al ataque de los depredadores. De hecho, duermen parados en lapsos de cinco o diez minutos. Si en una manada, un caballo se echa, los demás permanecen parados, atentos y observando.
Según Dillon, la terapia Gestalt con caballos puede ayudar a «disminuir el estrés y a conocernos más» y hay dos formas de trabajo, Por un lado los talleres grupales donde el couch propone un tema y las sesiones individuales en las que cada uno elige un objetivo a perseguir.
Esa observación en espejo desde un mecanismo inconsciente y presente, otro punto de encuentro con el mindfulness es el de «no juzgar nunca. El caballo no juzga. La Gestalt prioriza el sentir sobre el pensar y después de una sesión te llevas en el cuerpo la vivencia de lo que pasó con los caballos», sostuvo.
«Es muy difícil explicarlo porque lo que se vive es diferente para cada uno aunque las situaciones sean similares. El objetivo de la Gestalt es darse cuenta de algo que me pasa o de la forma en la que actúo para después elegir cambiarla», afirmó la couch.
Para llevar adelante estas actividades, los animales tienen que estar en estado de libertad o de semi libertad, porque los que están en boxes están estresados por el encierro y además, porque es necesario que «estén interactuando entre ellos, porque el caballo es un animal que siempre se mueve en manada y cuando está aislado sufre un montón, porque es un ser social.»
Por qué eligió trabajar con caballos
Sobre la elección de Alicia Dillon de trabajar con caballos, refirió que se trata de «una larga historia.» La realidad es que desde que era muy chica le encantaron los caballos y «siempre soñaba con tener uno. Después empecé a estudiar veterinaria para dedicarme a caballos, pero fui al hipódromo, los veterinarios son traumatólogos y no me gustaba ese nivel de exigencia.»
Añadió que «me fui para otro lado y me dediqué a los bovinos», hasta que «por un proceso de depresión que atravesé, entre a la escuela de formación en Gestalt, me formé durante tres años en psicología gestáltica y después de eso, empecé a conectarme con todas las cosas que me daban placer en la vida.»
Fue en ese momento cuando cumplió su sueño y a los «cuarenta y pico de años, a partir de los momentos lindos que pasaba con el caballo y con mi hijo, empecé a pensar en su efecto terapéutico y comencé a investigar sobre el tema hasta que encontré el coaching Gestalt con caballos», apuntó.
La idea de estos encuentros nació a partir de un proyecto en la escuela de postgrado de Gestalt «y ahí a partir de eso, no paré», afirmó.
En referencia a las situaciones que observa durante los talleres y las sesiones, Dillon manifestó que «todo el tiempo me sorprendo porque los caballos actúan diferente con cada persona. Traté de encontrar la explicación a las diferentes reacciones de los animales desde la física cuántica, pero aprendí a confiar en los caballos.»
Duración de las sesiones y los talleres
Los talleres duran más o menos unas tres horas y las sesiones individuales de 45 minutos a una hora y media.
«Yo no interpreto nada, las interpretaciones las hace la misma persona. Con las técnicas de las preguntas del coaching hago preguntas y a partir de eso, ayudo a la gente a pensar o a reflexionar, pero las respuestas las tiene el participante. Puedo devolver lo que observé, pero es cada uno quien interpreta» lo que experimenta al finalizar el encuentro.
Sin dudas, son nuevas herramientas aportadas por los caballos, cuyas cualidades y beneficios con fines terapéuticos han quedado demostradas a lo largo de la historia del hombre.