11.4 C
General Villegas
sábado, agosto 30, 2025
InicioLa RegiónWalter Lovagnini: Una historia de arte, emociones y colores

Walter Lovagnini: Una historia de arte, emociones y colores

Desde Emilio Vicente Bunge, Walter Lovagnini se encuentra en medio de un presente que, a pesar de no haber imaginado, está marcando un antes y un después en su vida. La exposición de sus obras en escenarios como el Museo Carlos Alonso, en General Villegas, y su próximo salto internacional, son sólo la punta del iceberg de una historia que sigue creciendo, obra a obra.

A pesar de ser un artista consagrado en su tierra, Walter prefiere mantenerse alejado del término “artista”. «No, me queda grande todavía», comenta con humildad al ser consultado sobre su rol en el mundo del arte. Sin embargo, es evidente que su talento ha cruzado fronteras e incluso ahora, se verá reflejado en Buenos Aires, en el marco del lanzamiento del último modelo de Ferrari, marca de automóviles deportivos con sede en Maranello, Italia, fundada por Enzo Ferrari en 1947.

A través de una invitación inesperada de una galerista de Buenos Aires, Walter se encontró seleccionado para participar en una muestra exclusiva que acompaña el lanzamiento de Ferrari. La marca de automóviles, conocida por su lujo y precisión, se ha asociado con el arte, buscando integrar el mundo automotriz con el artístico. Walter, sin saberlo, había sido elegido entre 780 obras presentadas, y hoy se prepara para ser parte del evento. “Fue como tocar el cielo con las manos”, dice con asombro sobre la oportunidad que llegó sin previo aviso. “Nunca pensé que una empresa como Ferrari se fijaría en mis obras. Es un honor”, agrega.

Su estilo único, basado en lo abstracto emocional, ha sido la clave para que sus pinturas se hagan notar. Pero lo que realmente distingue a las obras de Walter no es sólo su estilo, sino los materiales con los que las crea. Alejado de los pinceles convencionales, su arte cobra vida a través de maderas recicladas, esponjas, ramas y hasta tornillos, creando una conexión profunda con la naturaleza y el entorno que lo rodea. “Lo que veo en la calle, lo levanto, lo rescato. Me gusta darle nueva vida a lo que otros consideran desechos”, comenta .

Colores como el amarillo, el naranja y en el último tiempo el turquesa, son los protagonistas en sus lienzos, cada uno elegido no sólo por su impacto visual, sino por lo que representan. «El amarillo es fundamental para mí, me dicen que aporta energía y creatividad, y a mí me gusta pensar que mis obras tienen eso, energía y emoción», asegura.

Este mismo enfoque emocional lo ha llevado a exponer no sólo en diferentes ciudades del país, sino también en el exterior, con invitaciones para participar del Mes del Arte en Francia y una exposición internacional en Catar. Su trabajo ha trascendido fronteras y sigue ganando adeptos, especialmente en lugares donde el arte abstracto, como el que él crea, está en auge.

Pero a pesar del éxito y de los reconocimientos, Walter sigue siendo el mismo hombre simple, el que pedalea en su bicicleta por las calles de Bunge, siempre en contacto con su realidad cotidiana. “Mi vida es la de cualquier persona común, trabajo todos los días, pero me tomo los tiempos para pintar y expresar lo que siento. La pintura es mi forma de liberar lo que llevo dentro”, explica.

En cuanto a lo que depara el futuro, se muestra tranquilo, pero emocionado por lo que está por venir. “Para fin de año, ya tengo programadas exposiciones en Francia e Italia, y también en Catar. Es algo que no imaginaba, pero que me llena de felicidad. El arte, al final, es eso: una forma de expresar lo que somos”, concluye.

Así, desde un pueblo del Partido de General Villegas, Walter Lovagnini sigue abriendo su camino, llevando su arte hacia el mundo, sin dejar de ser ese hombre que, entre maderas y colores, encuentra su mayor inspiración en lo cotidiano. Y aunque no se reconozca como un artista, su arte habla por él, y el mundo ya lo está escuchando.