Muchos villeguenses tienen algún recuerdo, aunque sea mínimo, relacionado con Jorge Bergoglio, el hombre que se convirtió en el Papa Francisco. Algunos lo conocieron como sacerdote, otros como arzobispo, y unos pocos, muy pocos, llegaron a tratarlo de manera cercana, en su día a día. Uno de ellos es Gabriel Núñez, periodista, exresponsable de prensa del Municipio de General Villegas y actual trabajador del área de Educación, quien compartió parte de su camino laboral con el entonces cardenal.
En diálogo con Diario Actualidad, Gabriel recordó su paso por la oficina de prensa del Arzobispado de Buenos Aires y cómo ese vínculo le permitió conocer de cerca al hombre que más tarde se transformaría en una figura clave de la Iglesia católica y del escenario mundial.
Una historia que comenzó en 2005
Gabriel Núñez conoció a Jorge Bergoglio en 2005, cuando comenzó a trabajar en la oficina de prensa del Arzobispado porteño. Por ese entonces, el vocero era el padre Guillermo Marcó, quien lo sumó al equipo tras la renuncia de su asistente. De esa forma, Núñez quedó involucrado en el trabajo cotidiano con el cardenal.
“No era un contacto diario, pero sí bastante frecuente. Él estaba en la curia, nosotros en la oficina de prensa, pero había mucha interacción porque constantemente teníamos que informarle sobre cómo se difundían las acciones de la Iglesia en los medios”, explicó Núñez. En aquellos años, las gacetillas se enviaban por correo electrónico a una lista reducida de destinatarios, y era importante que el cardenal estuviera al tanto de todo lo que circulaba en torno a la imagen de la Iglesia.
La sencillez como marca personal
Uno de los recuerdos más nítidos que conserva Gabriel es el de un lavatorio de pies en el hospital de niños Ricardo Gutiérrez. “Él iba siempre a los lugares donde estaban los más vulnerables: cárceles, ancianos, niños. Era un gesto muy característico. No se hacía prensa de eso, solo se avisaba a los medios cercanos”, contó.
En esa ocasión, Núñez acompañó al cardenal, organizó la difusión del evento y fue testigo de la calidez con la que Bergoglio se relacionaba con las personas. “Lo recuerdo caminando por la calle mientras otros obispos llegaban en autos de alta gama. Él venía del subte o del colectivo. Era parte de su forma de vivir, predicar con el ejemplo, sin alardes”, relató.
Un futuro impensado
“Ni él se lo imaginaba, y yo mucho menos”, afirmó Gabriel al recordar el momento en que Bergoglio fue elegido Papa en el cónclave de 2013. “Estaba planificando su jubilación, ya había armado su cuarto para recibir gente en Buenos Aires. Incluso se olvidó algunas cosas cuando viajó a Roma y tuvo que pedir que se las enviaran después”.
Ese giro inesperado en la vida de Bergoglio es para Gabriel una enseñanza profunda: “Hay quienes creen que después de los 60 o 70 la vida se termina. Él demostró que siempre hay un mañana. Cuando uno se entrega al servicio, puede pasar cualquier cosa. Fue coherente hasta el final con su fe: aceptó ese llamado cuando ya no pudo mirar para otro lado”.
Un vínculo que deja huella
Aunque hoy mantiene solo un contacto esporádico con Guillermo Marcó, el vocero con quien compartió tantas experiencias, Gabriel valora profundamente esa etapa de su vida. “Lo que uno guarda en el corazón es haberlo conocido, haber recibido algún consejo de él. Eso ya es todo para mí”, aseguró.
Como cierre de la charla, recordó una antigua fotografía publicada en el diario La Razón, que inmortalizó aquel lavatorio de pies tan significativo, y que duerme en algún cajón de su casa. “Fue la primera vez que estuve al frente de la organización de una actividad de ese tipo. Esa imagen me marcó”, comentó.
Un recuerdo imborrable
Gabriel Núñez, villeguense y testigo directo de una etapa clave en la vida de Jorge Bergoglio, compartió con nosotros no solo anécdotas, sino también una mirada humana, cercana y sincera sobre quien luego se convirtió en el Papa Francisco. Un hombre que, según Núñez, “predicó siempre con el ejemplo y nos enseñó que, incluso en silencio, se puede cambiar el mundo”.