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viernes, agosto 29, 2025
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Una pasión que corre en familia: los Santillán y su cita anual con las Fiestas Mayas

La familia villeguense integrada por Gustavo Santillán, Sandra Butvilosky y sus hijas Sofía, Albertina y María Luz, volvió a decir presente en la emblemática carrera del 25 de mayo en Buenos Aires. Participaron de la edición número 49 de las Fiestas Mayas, una competencia cargada de emoción, historia y tradición.

El atletismo tiene algo que atrapa. En algunos casos, se transforma en un hábito individual; en otros, como el de la familia Santillán, se convierte en un ritual compartido. Y qué mejor escenario que la ciudad de Buenos Aires y una fecha patria para repetirlo: el pasado 25 de mayo, Gustavo Santillán, su esposa Sandra Butvilosky y sus hijas Sofía, Albertina y María Luz participaron juntos de la 49ª edición de las Fiestas Mayas, una de las carreras más emblemáticas del calendario nacional.

En su paso por los micrófonos de OVACIÓN,  Sandra compartió lo que vivieron como familia en esta jornada especial. «Es una carrera muy emotiva. Se canta el himno, se extiende una bandera enorme sobre todos los corredores, hay gente bailando folclore, reparten escarapelas, a veces pasteles, es una fiesta», describió con entusiasmo.

Con salida en los bosques de Palermo y un circuito que recorre Avenida Libertador y sectores internos del parque, la Fiestas Mayas reunió a miles de corredores entre las pruebas de 10 y 3 kilómetros. «Decían que eran 15.000 personas en total. En la largada estamos todos amontonados, hay que buscarse un lugarcito para poder salir», contó.

La logística previa no fue menor: llegar temprano, evitar contratiempos con el tránsito, calentar a tiempo. Todo un desafío cuando se corre en grupo. «Esta vez lo planificamos bien, fuimos por autopista, llegamos media hora antes, estacionamos y estuvimos tranquilos», relató.

Cada integrante tuvo su propio ritmo y motivación. Sofía, la mayor, no entrena con regularidad pero igual se animó a los 10K. Albertina, la menor, está metida de lleno en el entrenamiento y cumplió su objetivo personal. María Luz, aún recuperándose de su participación en el maratón de 42 kilómetros en España, buscó completar el recorrido con calma. Y Sandra y Gustavo, con años de experiencia, también cumplieron con sus metas.

«El tema también es disfrutar. Hacer el mejor tiempo está bien, pero sufrir no vale la pena», reflexionó Sandra, quien también destacó el ambiente: «El recorrido es muy lindo. Hay gente tocando instrumentos o bailando folclore, eso te motiva muchísimo».

Al igual que en ediciones anteriores, el día no terminó en la línea de llegada. La familia celebró a su manera, con locro, pasteles y anécdotas post-carrera. «Es toda una ceremonia. Para nosotros, el 25 de mayo ya está predestinado: sabemos que vamos a estar en Buenos Aires corriendo esta carrera», sentenció.

Así, una vez más, los Santillán vivieron su pasión por correr en clave familiar. Una historia que se repite cada año, que se enriquece con nuevas experiencias y que demuestra que el deporte, más allá del esfuerzo físico, también puede ser una forma de compartir y celebrar la vida juntos.