A los 20 años, el defensor surgido de la cantera de La Maquinita vive su presente con madurez, compromiso y un fuerte sentido de pertenencia. Tras el batacazo ante Ingeniero y el triunfo frente a Sarmiento, llega con confianza al clásico con a Sportivo.
Formado desde muy chico en la Escuelita de fútbol de Eclipse, Tomás Orlando lleva el club en la sangre. Capitán de la tercera campeona 2024, referente silencioso en las inferiores, y ahora con presencia cada vez más firme en la primera división, el marcador central transita un camino de aprendizaje y crecimiento con la madurez de quien sabe lo que significa vestir la camiseta del club de toda su vida.
«Hay una gran diferencia entre la tercera y la primera división. En primera no te podés guardar nada, hay otra responsabilidad, otro ritmo, otra presión. La gente va a ver a la primera, y eso se siente», explicó Tomás en su paso por OVACIÓN.
A pesar de su juventud, Orlando ya entiende las reglas del juego puertas adentro: competir sanamente, no relajarse y darlo todo en los entrenamientos. «Tenemos un plantel largo y muy competitivo. En la semana no podés dar ventajas. Si querés estar entre los 18, tenés que estar al máximo. El técnico te evalúa desde el martes», afirmó.
El defensor, que dio sus primeros pasos como mediocampista y hoy se desempeña como zaguero, tomó como referencias a Ignacio Videla y Marcos Martín, íconos del club que jugaron en su posición. «Son ejemplos. Nacho fue uno de los mejores centrales de la liga. Marcos, en el medio, nos marcó a todos los que venimos detrás. Hoy juego con su hijo, Santi. Son esas cosas lindas que tiene el fútbol», contó.
Luego de la caída con Cañada Seca en la primera fecha, Eclipse recobró fuerzas y se ilusiona con pelear arriba. «Sabemos lo que tenemos y que podemos con cualquiera. Contra Ingeniero hicimos un gran partido, nos entraron las que tenían que entrar. La suerte estuvo de nuestro lado, pero fue merecido”, analizó Orlando.
El triunfo posterior ante Sarmiento también sumó desde lo anímico, aunque dejó un sabor agridulce por las chances desperdiciadas. «Tuvimos muchas situaciones para liquidarlo. Ganamos 2 a 1, pero podríamos haberlo cerrado antes. Si no convertís, se paga caro», subrayó.
Ahora, todas las miradas están puestas en el clásico del próximo domingo. Un duelo que llega con ambos equipos en buen momento y que podría marcar un punto de inflexión en la lucha por el Clausura. «El que gane va a quedar muy bien parado. Nosotros sabemos que ya no hay margen de error. De acá para adelante, hay que ganar o ganar», enfatizó.
Más allá de lo futbolístico, Orlando no ocultó lo que representa para él este presente. «Hace 16, 17 años que voy todos los días al club. Eclipse es parte de mi vida. No podría imaginarla sin el fútbol y sin esta camiseta. Es una pasión que se vive con responsabilidad y con amor», concluyó.