El Jardín de Infantes N° 901 vive un año de grandes logros. El pasado viernes, en el marco de la última jornada provincial Leer en Comunidad, la institución presentó su primer libro, “Ovillos de palabras. Relatos tejidos con imaginación y alegría colectiva”, una publicación impresa que reúne 24 cuentos creados por niños de la tercera sección, con ilustraciones y textos nacidos en los talleres de escritura del propio jardín.
La directora, Yésica Garcete, visitó Actualidad junto a una colorida muestra del trabajo realizado y expresó su emoción por el resultado: “Es un libro hecho con mucho amor por los niños, las docentes, la bibliotecaria y todo el equipo de la institución. Fue realizado en imprenta y tiene todo lo que un libro tiene que tener: tapa, contratapa, ilustraciones, textos, dedicatorias y agradecimientos. Es una verdadera obra colectiva.”
El libro nació en el marco del plan provincial Leer en Comunidad, una iniciativa que se desarrolla en todos los niveles y modalidades educativas desde 2022. En el nivel inicial, las jornadas se distribuyen a lo largo del año: una en mayo, otra en agosto y la última en noviembre.
En 2025, la primera jornada —denominada Descubrir la escritura literaria— propuso acercar a los niños a una escritora. El Jardín 901 eligió a María Cristina Armando, autora cordobesa, ex docente y ex directora, que años atrás había regalado su libro a la institución.
“Los chicos le hicieron una entrevista virtual, le mandaban audios con preguntas sobre cómo se escribe un libro, de dónde nacen los personajes o si era lindo escribir, y ella respondía. Fue una experiencia hermosísima que compartimos también con las familias”, contó Garcete.
De aquella jornada surgieron las primeras ideas para los cuentos que más tarde formarían parte de Ovillos de palabras.
La escritura, un juego compartido
A partir de esa primera instancia, se organizaron talleres de escritura en la biblioteca del jardín, coordinados por Silvia Moreno, ex directora y actual bibliotecaria —la única del nivel inicial en toda la región—.
“Silvia ama la literatura, es muy inquieta y le pone todo el corazón. La biblioteca creció muchísimo en estos años, y gracias a su trabajo y a las donaciones de la cooperadora y de empresas locales, pudimos sumar mucho material”, señaló la directora.
Los niños de cinco años comenzaron entonces a crear historias a partir de imágenes reales, objetos o paisajes. Así nacieron cuentos como El lobo que no asusta o La gallina roja, inspirados en animales y escenarios de distintas regiones del país.
“Silvia les leía los textos, ellos recordaban, cambiaban algo, agregaban un detalle, y así fueron tejiendo sus relatos. Fue un proceso de creación colectivo, propio del nivel inicial, donde todo se construye desde el juego, la oralidad y la imaginación”, explicó Garcete.
El Museo del Libro y la diversidad de formatos
En agosto, durante la segunda jornada, denominada Habitar el universo del libro, el jardín abrió sus puertas a la comunidad con una muestra llamada Museo del Libro.
“Preparamos el SUM con distintos espacios donde se mostraban los diferentes formatos que puede tener un libro: libros en tarrito, libros objeto, libros desplegables, hechos con cartón, telas o materiales reciclados. Participaron todas las salas, incluso las de dos y tres años”, detalló la directora.
La actividad contó con el acompañamiento de la Biblioteca Pública Municipal, que prestó materiales y colaboró con la exposición. Cada sala eligió entonces el formato con el que daría vida a su propio cuento.
La presentación final y un homenaje muy especial
La tercera jornada, Proyectar el universo del libro, se desarrolló el 7 de noviembre con la presentación oficial de “Ovillos de palabras”.
“Grabamos a los chicos presentando su libro, como hacen los escritores. Usamos las redes y los reels para contar el proceso y, además, organizamos una pequeña venta para cubrir los costos de imprenta, que son altos. No era con fines de lucro, sino para poder imprimir los ejemplares”, explicó Garcete.
El diseño y maquetado del libro estuvo a cargo de Mariana Balda, ex alumna del jardín y diseñadora gráfica. Las ilustraciones fueron hechas por los propios niños, utilizando técnicas diversas: acuarelas, crayones, collage, témpera y papel glacé.
En la contratapa puede leerse la frase: “Cuentos nacidos en el juego de la imaginación”.
Además, el libro tiene una dedicatoria especial a Giovanna Baggini Vasconi, una alumna de la institución que falleció y a quien toda la comunidad educativa recuerda con cariño.
“Dedicamos este libro a Giovanna, quien formó parte de nuestra comunidad educativa y cuya memoria permanece viva en el corazón del jardín. En cada cuento, dibujo y palabra hay un pedacito de su luz”, expresa la dedicatoria.
Una comunidad que escribe su historia
El libro puede adquirirse en el Jardín 901, ubicado en Alberti y Pueyrredón, a un valor de 25.000 pesos, y todo lo recaudado se destina a cubrir los costos de impresión.
La directora aprovechó también para invitar a la comunidad al festival de cierre “Cine bajo las estrellas”, que se realizará el 5 de diciembre, de 19 a 24 horas, en el Museo Histórico Regional.
“Tenemos un equipo que se pone la camiseta, una cooperadora que acompaña todo el año y muchas familias comprometidas. Sin ese trabajo conjunto, nada de esto sería posible”, remarcó, adelantando que lo que se recaude a través del servicio de cantina durante el festival de diciembre -además de lo recaudado con la venta de un bono contribución en el marco del Día de la Tradición- irá destinado al trabajo de pintura de las aulas, durante las vacaciones de verano.

