El volante de Santa Rita analizó la goleada sobre Ingeniero, habló del momento del equipo, del impacto de la doble competencia y aseguró que el grupo llega enfocado a las semifinales anuales.
Santa Rita atraviesa uno de los momentos más satisfactorios, pero a la vez más exigentes de los últimos años. Final anual de la Liga de Fútbol de General Villegas, doble competencia con el Regional Amateur y un plantel que sostiene su jerarquía aun en medio del calendario cargado. En ese escenario, Alejo Ponzi, referente, emblema y uno de los símbolos de esta era dorada del Lobo, pasó por los micrófonos de OVACIÓN, donde comentó, entre otras cosas, sus sensaciones previas a un duro cruce con Ingeniero White.
Un resultado que puede ser anecdótico
Alejo fue claro al recordar el 4 a 0 del domingo en el Raúl Malbrán, resultado que le permitió al Lobo obtener el Torneo Reducido, aunque —según él— no reflejó con fidelidad el desarrollo del juego. «Quizás el resultado fue un poco abultado. Yo creo que no hay diferencia de cuatro goles entre los equipos», expresó. A lo que agregó: «Pegamos en los momentos justos. Ellos tuvieron para convertir, Martín atajó una o dos, otra la sacamos sobre la línea. Después las que tuvimos nosotros entraron», sostuvo.
Aun así, valoró la importancia de haber llegado con ventaja deportiva: «Sabíamos que nos jugábamos mucho el domingo, pero también que contra Ingeniero no te podés descuidar ni un poquito. Te hacen un gol o dos en nada», destacó el ex Racing de Olavarría.
Un Santa Rita que se explica por su grupo
Más allá de los resultados, Ponzi dedicó buena parte de la entrevista a hablar del día a día: del vestuario, de la unión, de la convivencia y del sentido de pertenencia que, desde hace años, distingue al club.
«Es mucho trabajo, dedicación, esfuerzo y también mérito de la comisión, que además de buenos jugadores ha traído buenas personas. Podemos perder varios partidos seguidos y nunca hay una discusión, nunca un cortocircuito», resaltó. También subrayó cómo los refuerzos —muchos de ellos de otras localidades— logran integrarse rápidamente: «Se nota que están cómodos. Si un jugador se queda varios años es porque no se quiere ir, porque está a gusto. Eso después se refleja en la cancha», subrayó.
El crecimiento institucional
Santa Rita no solo sostiene una era deportiva exitosa: acompaña esa etapa con obras y desarrollo institucional. Alejo lo vivió de chico y lo ve hoy como protagonista. «Antes la cancha tenía rosetas, hoy es otra cosa. La sede creció, los vestuarios son hermosos, la comisión trabaja muchísimo. Si a todo eso lo acompañás con resultados, la gente apoya todavía más», señaló.
El click: el triunfo en cancha de Atlético
En medio de la exigente doble competencia, Santa Rita vivió semanas difíciles: empates, derrotas y el riesgo de quedarse afuera del Regional. Hasta que llegó un partido que, para Alejo, les cambió la cabeza. «El click se produjo con Atlético. Ganamos 1 a 0, pero pudo haber sido más. Veníamos mal, golpeados, casi afuera del Regional. Ese día mostramos rebeldía. Hacía dos o tres años que no podíamos ganar ahí. Fue fundamental», enfatizó el mediocampista. Después llegó la clasificación ante Huracán de Tejedor, la recuperación colectiva y la versión más sólida del equipo, la que se vio en la final de ida frente a Ingeniero.
Duelo clave en Banderaló
Santa Rita llega a la semifinal anual algo cansado desde lo físico, pero con la mente clara. «La doble competencia es hermosa pero desgasta. Esta semana sin Regional nos vino bien para recuperar» admitió Ponzi. Sobre lo que se viene, fue directo:
«Tenemos en claro la calidad del rival al que enfrentamos. No tienen más margen de error y se van a jugar todo. Tienen a los goleadores de la liga. Pero nosotros tenemos nuestras armas y vamos a dar pelea para cumplir el objetivo».
Antes de despedirse, Alejo dejó un mensaje para su círculo más cerca: «Quiero mandarle un saludo a mi familia, a mis hermanas, a mi vieja, que me ayudan mucho con Gio, mi hijo, para que yo pueda seguir jugando. Estos logros en gran parte son gracias a ellos», concluyó.

