Las versiones difundidas en medios nacionales sobre un eventual avance del Gobierno nacional hacia la privatización de cinco grandes hospitales de la provincia de Buenos Aires generaron preocupación en distintos sectores del sistema de salud. Entre los establecimientos mencionados aparece el Hospital René Favaloro de La Matanza, dirigido por el doctor Carlos Palombo, ex director del Hospital Municipal de General Villegas.
Ante este escenario, Palombo aclaró en Actualidad que hasta el momento no existe información oficial sobre un proceso de privatización y sostuvo que el debate que se instaló públicamente responde, en realidad, a una discusión más amplia y de larga data: el financiamiento del sistema de salud en la Argentina.
“Nosotros oficialmente no tenemos ningún tipo de información respecto a esta noticia. No hubo ninguna comunicación formal. Sí es cierto que desde esta semana mucha gente empezó a consultarme, incluso trabajadores del hospital, desde un lugar de preocupación”, explicó el director del Favaloro.
Palombo consideró que el tema volvió a ponerse en agenda a partir de la postura histórica del actual gobierno nacional, que sostiene que la salud hospitalaria no debería ser responsabilidad de la Nación, sino de las provincias y los municipios. “Es una postura clara que vienen planteando desde la campaña. El problema es que para que eso ocurra tiene que haber acuerdo entre todos los niveles del Estado, y hoy ese acuerdo no existe”, señaló.
En ese marco, remarcó que, pese a las tensiones políticas, el Gobierno nacional continúa sosteniendo financieramente a los hospitales de administración tripartita, como el René Favaloro. “Más allá de las discusiones, la Nación viene sosteniendo a estos hospitales sin inconvenientes desde que asumió”, afirmó.
La salud, un sistema caro y en discusión
Durante la entrevista con Actualidad, Palombo insistió en que la salud es un sistema costoso en todo el mundo y que su financiamiento representa una de las principales erogaciones presupuestarias de cualquier Estado. “La salud no es barata, no lo es en la Argentina ni en ningún país. Es uno de los gastos más importantes que tienen los gobiernos”, indicó.
Desde su mirada, el debate no debería centrarse en la privatización como concepto, sino en cómo se financia el sistema. “No creo que la discusión sea privatizar o no, sino sentarnos seriamente a discutir el financiamiento de la salud. Esa es la discusión que hay que dar, sin partidismos”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que en muchos lugares del país ya conviven sistemas públicos y privados mediante esquemas mixtos, especialmente en áreas de alta complejidad. “Hay municipios donde el Estado no puede hacer una inversión muy grande, como un resonador o un servicio de hemodinamia, y lo hace un privado. A cambio, se garantiza un cupo de atención gratuita para pacientes sin cobertura”, ejemplificó.
Para Palombo, ese tipo de acuerdos no deberían generar rechazo automático. “La sinergia entre lo público y lo privado no es una mala palabra. Si se garantiza al 100% la atención gratuita para quien no tiene cobertura, puede ser una solución muy válida”, aseguró, al tiempo que reconoció que, en su hospital, contar con ciertos servicios tercerizados “sería muy beneficioso”.
El impacto en los usuarios y el acceso universal
Consultado sobre los temores vinculados a una posible pérdida del acceso universal a la salud, Palombo fue cauto. “Es muy difícil hablar sin saber exactamente cuál sería el planteo concreto. Hoy no hay un proyecto claro sobre la mesa”, remarcó.
No obstante, señaló que existen experiencias donde la atención gratuita sigue garantizada aun con participación privada. “Lo importante es que el paciente sin cobertura siga accediendo sin costo. Eso no se puede discutir”, enfatizó.
Al mismo tiempo, alertó sobre otro fenómeno que atraviesa tanto al sistema público como al privado: el creciente uso de la salud pública por parte de personas con obra social o prepaga, debido a las dificultades económicas. “Es multifactorial. Las obras sociales y prepagas también están en crisis, y eso impacta directamente en los hospitales públicos”, explicó.
Prevención, responsabilidad individual y medicina defensiva
En una reflexión más amplia, Palombo planteó la necesidad de repensar el rol de la prevención y la responsabilidad individual en el cuidado de la salud. “La salud no es gratuita, la pagamos todos. Es gratuita al momento de acceder, pero está financiada por la comunidad”, afirmó.
En ese sentido, consideró que el sistema se ve sobrecargado por enfermedades y situaciones que podrían evitarse. “Un accidente grave en moto sin casco, un infarto en una persona que no se cuida, todo eso tiene un costo enorme. Y la pregunta es hasta dónde el sistema puede y debe seguir absorbiendo esos costos sin discutir nada”, expresó.
También mencionó el impacto de la llamada “medicina defensiva”, vinculada al temor de los profesionales a enfrentar juicios por mala praxis. “Por miedo al error médico, se piden muchos más estudios de los necesarios. Eso encarece muchísimo el sistema”, explicó, y agregó que en su hospital analizan periódicamente la cantidad y utilidad de estudios como tomografías para optimizar recursos.
Una discusión pendiente
Finalmente, Palombo insistió en que el debate sobre la salud debe ser profundo, integral y colectivo. “No tengo una postura cerrada ni una respuesta definitiva. Es una discusión compleja, con aristas éticas, humanitarias y sociales. Pero no podemos seguir mirando para otro lado”, afirmó.
Y concluyó: “Lo más costo-efectivo es prevenir la enfermedad, no recuperarla. El hospital es un lugar de enfermos; la salud se construye antes, en la prevención. Si no damos esta discusión, no va a haber manera de sostener el sistema, ni público ni privado”.
Mientras tanto, reiteró que, en lo inmediato, no existe información oficial que confirme una privatización del Hospital René Favaloro, y que el escenario actual responde más a un debate estructural que a una decisión concreta ya definida.

