La columna de Goyo el Memorioso volvió a detenerse en una de esas figuras que forman parte de la memoria profunda de General Villegas. En esta oportunidad, el homenaje estuvo dedicado a Hugo Fermín Triaca, ex intendente y ciudadano destacado, cuya vida personal, profesional y política estuvo marcada por el compromiso con la comunidad y una fuerte vocación de servicio.
Triaca nació en Pigüé, en el seno de una familia numerosa, hijo de Fernando Argentino Triaca y María Josefa Serraillet. Su infancia estuvo atravesada por los constantes traslados familiares, propios de la profesión de su padre, escribano, lo que lo llevó a vivir en distintas ciudades como Puan, Bolívar, Tandil y finalmente La Plata. En Tandil cursó sus estudios en el colegio San José, donde se destacó como jugador de básquet, desempeñándose como base, por no contar con gran estatura.
Más tarde decidió estudiar escribanía, una carrera que en aquellos años no requería ser abogado. Aunque su padre ya estaba radicado en La Plata, Triaca optó por estudiar en la Universidad de Córdoba. Allí se graduó, no sin dificultades, ya que durante su etapa de estudiante falleció su padre, lo que puso en riesgo la continuidad de su formación. Fue entonces cuando el apoyo familiar resultó clave: su suegro lo alentó a continuar y le garantizó el sostén económico necesario para terminar la carrera.
En La Plata había conocido a Haydeé Etchetto, con quien se casó en 1948. Un año antes, en 1947, Triaca llegó a General Villegas, una ciudad que eligió por recomendación médica, ya que su estado de salud le impedía vivir en zonas húmedas como La Plata o Buenos Aires. En sus primeros tiempos se alojó en el tradicional Hotel Americano, ubicado sobre la calle Moreno, junto al actual edificio de Justicia.
Un dirigente con fuerte compromiso social
Del matrimonio con Haydeé Etchetto nacieron sus hijos Hugo y Fernando. Instalado definitivamente en Villegas, Triaca comenzó a destacarse no solo por su labor profesional como escribano, sino también por su activa participación social. Fue presidente del Club Sportivo durante los años 1964, 1965 y 1966, y formó parte de numerosas cooperadoras e instituciones intermedias.
En 1966, tras el derrocamiento del presidente Arturo Illia y el inicio del gobierno militar encabezado por Juan Carlos Onganía, el mapa político del país cambió drásticamente. En General Villegas, luego de un breve paso de un mayor del Ejército, el Poder Ejecutivo Provincial designó a Hugo Fermín Triaca como intendente.
A pesar del contexto de gobierno de facto, Triaca tomó una decisión que lo distinguió de muchos funcionarios de la época. “Yo gobierno con la gente, si no les gusta me voy”, solía decir, según recordó Goyo. Convocó a todas las fuerzas políticas locales, a las instituciones y a los distintos sectores de la comunidad, con la idea de escuchar todas las voces. De ese espíritu surgió el Consejo de Promoción y Desarrollo, un espacio pensado para planificar el crecimiento de General Villegas de manera participativa.

Obras, gestión y una forma de gobernar
Durante sus períodos al frente del municipio —entre 1966 y 1973, y luego entre 1981 y 1983— se concretaron numerosas obras que marcaron el desarrollo de la ciudad. Entre ellas se recuerdan los desagües pluviales, la ampliación del sistema de cloacas, la instalación de semáforos, el impulso al balneario municipal, la creación de la comisión Amigos del Balneario y la construcción de barrios a través del Instituto de la Vivienda, con más de un centenar de casas.
También se destaca el monumento a Conrado Villegas en la plaza principal e innumerables obras más; y la participación en proyectos privados de gran relevancia, como el Hotel Rucalén, inaugurado en 1967 junto a profesionales como los doctores Lamas, Pontiggia y Vasconi, Pedro Biglia y el propio Triaca. En su momento, el edificio fue considerado una obra de vanguardia para la ciudad.
Triaca sostenía que a la Municipalidad no había que agradecerle nada, porque cumplir con las obras y los servicios era una obligación, ya que se trabajaba con el dinero de los contribuyentes. Tenía un estilo de gestión cercano, con una intendencia de puertas abiertas, donde atendía personalmente a los vecinos, sin distinción de condición social.
Anécdotas y rasgos personales
Amante de la música y de la escritura, Triaca también cultivó la poesía, aunque prefería hacerlo en la intimidad. Según recordó su hijo, se definía políticamente como un “conservador populista”, mientras que, en las discusiones familiares, solía bromear llamando a su hijo “radical imperdonable”.
Entre las anécdotas que pintan su personalidad, Goyo relató una vinculada al billar y a su hijo Fernando, cuando siendo adolescente sorprendió a jugadores experimentados del Club Sportivo. En otra ocasión, Triaca observó un partido desde una silla, escondido, para no incomodar a su hijo, demostrando una mezcla de carácter firme y ternura paternal.
No faltaron tampoco las críticas durante su gestión. Una de las decisiones más recordadas fue el cambio en la circulación de las calles, que pasaron de ser de doble mano a mano única. Para señalizar el nuevo tránsito, se pintaron grandes círculos azules con flechas en las esquinas, lo que generó confusión y bromas entre los vecinos, que llegaron a apodarlo “el cacique loco”. Triaca siempre se tomó esos comentarios con humor.
Un legado que perdura
Tras separarse de Haydeé Etchetto, fue María del Carmen Tomaselli quien lo acompañó hasta el final de su vida. Con el retorno de la democracia en 1983, Triaca cedió la conducción del municipio a Alberto Ballari, electo por el voto popular.
Al cerrar el recuerdo, Goyo el Memorioso destacó que Hugo Fermín Triaca “hizo mucho por Villegas y eligió Villegas como su patria chica”. Lo definió como un hombre de diálogo, de carácter fuerte, frontal, fiel a sus convicciones y con un profundo compromiso con el bien común.
“Con el diario del lunes, uno se da cuenta de todo lo que hizo por Villegas”, reflexionó, al tiempo que lo consideró un ciudadano ilustre, más allá de las miradas diversas que pueda haber sobre su figura. Un nombre que sigue presente en la historia y en la memoria colectiva de la ciudad.

