A casi tres décadas de su fallecimiento, el nombre de Alicia Cristina Compagnucci sigue presente en la memoria colectiva de General Villegas. Su figura permanece asociada al compromiso, la sensibilidad social y una manera amplia y democrática de entender la cultura, que marcó un antes y un después en la vida cultural del distrito.
Alicia había nacido en el seno de una familia estrechamente vinculada al periodismo y a la vida comunitaria local. Era hija de José Compagnucci y Violeta Mercado, y hermana de Nora. Su padre, reconocido por su labor como impresor y editor del periódico Crónicas, dejó una impronta que, de algún modo, también se reflejó en la vocación y el talento de Alicia para la escritura y la comunicación. En ese entorno, atravesado por la palabra escrita y el compromiso con la realidad local, comenzó a forjarse su mirada sensible y reflexiva.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 17 y la secundaria en el IMI, donde ya se destacaba como una alumna diferente. Compañeras de aquella etapa la recordaban como una joven aplicada, con una notable capacidad para expresarse por escrito, una personalidad serena y una calidad humana que la distinguía. Tenía, además, una virtud poco frecuente: sabía escuchar. Hablaba lo justo, pero siempre con profundidad y claridad.
Luego de finalizar el secundario, se trasladó a La Plata para estudiar Periodismo en la Universidad Nacional de La Plata. Allí comenzó a militar activamente en el peronismo, con convicciones firmes y una clara identificación con los valores del justicialismo. Tras graduarse, regresó a General Villegas, formó su familia junto a Oscar Ferreyra y fue madre de Nahuel y Malena. Al mismo tiempo, inició un camino político que la vinculó estrechamente con Gilberto Alegre.
Alicia fue una pieza clave en las campañas que llevaron al justicialismo a la intendencia en 1995. Ese recorrido no estuvo exento de frustraciones y derrotas, pero, como solía sostener, la claridad de ideas y la perseverancia terminaban dando frutos. Con la llegada de Gilberto Alegre al gobierno municipal, asumió como directora de Cultura, un rol desde el cual desplegó una gestión intensa y transformadora.

Desde esa función impulsó una concepción de la cultura profundamente inclusiva. Entendía que no debía limitarse a los espacios céntricos ni a expresiones consideradas “elitistas”, sino que tenía que llegar a todos los barrios y a todos los pueblos del Partido. Bajo esa mirada, potenció los carnavales como expresión de identidad popular, fortaleció la Fiesta de la Tradición, promovió talleres culturales en las localidades del distrito y acompañó el desarrollo de las Casas de Cultura.
Durante su gestión avanzó también la refacción del Cine Teatro Español, se impulsaron los Torneos Juveniles y Abuelos Bonaerenses y se recuperaron celebraciones tradicionales, como las fogatas de San Juan y San Pedro, que reforzaban el sentido de comunidad. Alicia sostenía que la cultura era para todos: para quien disfrutaba de una exposición de pintura y para quien expresaba su saber en la doma de un caballo. Esa amplitud conceptual fue uno de sus mayores legados.
Además de su tarea en la función pública, continuó ligada al periodismo. Fue parte de la redacción del diario Actualidad, dando continuidad al legado familiar de Crónicas y reafirmando su compromiso con la palabra y la información local.
Cuando se encontraba en uno de los momentos de mayor plenitud profesional, comenzó a manifestarse su enfermedad. A pesar del cansancio y los dolores, Alicia siguió trabajando con la misma entrega de siempre, hasta que su salud se lo permitió. Falleció el 8 de marzo de 1998, a los 42 años, dejando una profunda conmoción en la comunidad villeguense.
Su partida fue especialmente dolorosa por lo que aún tenía por aportar y por el impacto en su familia, en particular en sus hijos, que eran muy pequeños. Sin embargo, su legado perduró. Muchas de las políticas culturales que se consolidaron después retomaron ese rumbo que ella había marcado, incluso más allá de los cambios de gestión y de signo político.
Alicia Compagnucci fue una de esas mujeres que dejaron huella. En la cultura, en el periodismo y en la memoria de General Villegas, su nombre sigue presente como símbolo de compromiso, sensibilidad y una profunda vocación por lo colectivo.

