11.4 C
General Villegas
martes, febrero 10, 2026
InicioSociedadBartolomé Gerna, el goleador que hizo historia en el fútbol y la...

Bartolomé Gerna, el goleador que hizo historia en el fútbol y la sombrerería de General Villegas

Román Alustiza regresó a su clásico espacio «Goyo, el memorioso» con una nueva semblanza cargada de memoria, anécdotas y personajes que forman parte del ADN villeguense. En esta oportunidad, el homenaje estuvo dedicado a Bartolomé Gerna (padre), una figura singular que dejó huella tanto en el deporte como en la vida comercial y social de la ciudad.

Bartolomé Gerna nació en Chacabuco en 1910, hijo de inmigrantes napolitanos: Pietro Gerna y Nunziata Pascucci. Creció en una familia numerosa, como era habitual en aquellos tiempos, y desde muy chico mostró una personalidad fuerte. Al momento de iniciar la escuela primaria, decidió no estudiar, lo que lo llevó a comenzar a trabajar desde niño en una herrería, realizando mandados y tareas básicas. Más adelante, se volcó al oficio de la pintura junto a uno de sus hermanos. Aprende el oficio de sobrerero cuando comienza a trabajar en la sombrerería de Ponce de León en su ciudad natal.

Mientras tanto, el fútbol ocupaba un lugar central en su vida. Gerna llegó a jugar en la primera división de Argentino de Chacabuco, donde se destacó como centrodelantero, goleador e ídolo del club. De porte espigado y buen físico, su rendimiento fue tan sobresaliente que su nombre quedó reflejado con amplitud en el libro El Deporte en Chacabuco, del historiador Oscar Melli, donde incluso se le dedica más espacio que a figuras de talla internacional como Daniel Passarella u Oscar Ortiz. Tuvo un paso Fugaz por Atlanta de Vedia.

A comienzos de la década del ’40, con algunas molestias en las rodillas que lo alejaban progresivamente del fútbol, apareció una oportunidad que marcaría un punto de inflexión en su vida. Junto a un amigo, Heriberto Gula, decidió instalar una sombrerería en General Villegas. El acuerdo fue simple: uno aportaba el capital y el otro el trabajo. Así, en 1941, Gerna llegó a la ciudad y se alojó inicialmente en el Hotel Estrella, ubicado en la intersección de Belgrano y Rivadavia.

Poco después, se estableció definitivamente en calle Moreno 551, donde funcionó —y aún funciona— la histórica sombrerería, un local que conserva su estructura original desde hace más de ocho décadas. Con el tiempo, el socio se retiró del emprendimiento y Gerna quedó al frente del negocio, que se transformó en un verdadero emblema local.

La Sombrerería El Triunfo no sólo vendía sombreros: los confeccionaba a medida. Para ello, Bartolomé utilizaba un conformador de origen francés del siglo XIX, una herramienta de precisión que permitía medir no sólo el contorno, sino también la forma exacta de la cabeza del cliente. Llegaban personas desde La Pampa, el sur de Córdoba y Santa Fe para hacerse un sombrero en Villegas, cuando esta prenda era parte esencial del atuendo masculino cotidiano.

Bartolomé Gerna en la puerta de su emblemático negocio

Aunque ya radicado en la ciudad, Gerna no se desvinculó del fútbol. Fue tentado para jugar en equipos locales y, en una ocasión especial, volvió a vestir la camiseta de la selección de Chacabuco para disputar la Copa Argentina frente a Junín. A pesar de no encontrarse en plenitud física, marcó dos goles y selló una victoria que prácticamente cerró su carrera deportiva.

Además, fue árbitro, dirigente ocasional y un profundo conocedor del reglamento. Según recordaba, los mejores jugadores que vio en Villegas fueron Carlos Nevares, de Eclipse, y Mario Méndez, con pasos por Atlético y Eclipse. Su carácter amable, caballeresco y respetuoso contrastaría, según se señaló con humor, con el clima del fútbol actual.

En lo personal, Bartolomé se casó en 1945 con María Serafini, luego de varios años de noviazgo a distancia entre Villegas y Chacabuco, un trayecto que en aquella época implicaba una verdadera odisea. De ese matrimonio nacieron Bartolo y María, quienes continuaron ligados al comercio familiar.

Gerna fue también un gran jugador de billar, bochas y naipes, habilidades que, según se recordó, aprendió en los boliches de antaño. Ganó campeonatos de billar en el Bar Colón y fue un vecino muy respetado, valorado por su cordialidad, su trato amable y su espíritu servicial.

Parte de su legado hoy se conserva en el Museo Regional de General Villegas, donde su familia donó herramientas originales de la sombrerería, incluido el histórico conformador, que puede verse en una vitrina como testimonio de un oficio casi desaparecido.

Bartolomé Gerna falleció en 1984, a los 74 años. Su figura permanece viva en la memoria colectiva como la de un hombre sin enemigos, protagonista de una época y constructor silencioso de identidad local, una de esas historias que, como las que rescata cada jueves Goyo el Memorioso, siguen escribiendo la historia grande de General Villegas desde los pequeños gestos cotidianos.