Cada 14 de febrero, el Día de los Enamorados vuelve a ocupar un lugar especial en agendas, vidrieras y conversaciones. Para algunos es una fecha romántica por excelencia; para otros, una tradición comercial. Pero más allá de las miradas diversas, San Valentín logró algo difícil: permanecer en el tiempo, adaptándose a los cambios culturales y sociales sin perder su esencia.
El origen del Día de los Enamorados se remonta a la antigua Roma. La versión más difundida habla de San Valentín, un sacerdote que, en el siglo III, desobedeció al emperador Claudio II al celebrar matrimonios en secreto para jóvenes soldados, a quienes se les prohibía casarse. Valentín fue encarcelado y ejecutado el 14 de febrero, fecha que siglos más tarde la Iglesia adoptó para homenajearlo.
Con el paso del tiempo, la celebración se mezcló con tradiciones paganas y, ya en la Edad Media, comenzó a asociarse con el amor romántico, especialmente en Europa. Desde allí, la costumbre se expandió al resto del mundo.
Por qué sigue vigente
La permanencia de esta fecha tiene una explicación clara: la necesidad humana de expresar afecto. Aunque cambien las formas, el deseo de celebrar el amor —en pareja, pero también entre amigos— sigue intacto.
En las últimas décadas, San Valentín dejó de ser exclusivamente “el día de los novios” para abrirse a vínculos más amplios. Hoy se celebra el amor en todas sus expresiones: parejas jóvenes o de muchos años, amistades profundas e incluso el amor propio.
Cambios en la manera de celebrarlo
Si antes predominaban las cenas formales y los regalos clásicos, hoy las celebraciones son más diversas y personalizadas. Experiencias compartidas, escapadas cortas, propuestas caseras o simplemente un gesto significativo ganaron terreno frente a los obsequios tradicionales.
También influyó la tecnología: mensajes, videos, playlists y publicaciones en redes sociales se sumaron como nuevas formas de decir “te quiero”. El foco ya no está tanto en el valor material, sino en el significado del gesto.
Ideas de regalos: clásicos y actuales
A la hora de elegir un obsequio, conocer los gustos de la otra persona sigue siendo clave. Algunas sugerencias que se mantienen vigentes y otras que marcan tendencia:
Para ellas
- Flores, chocolates o perfumes, clásicos que nunca fallan.
- Joyería sencilla o accesorios personalizados.
- Experiencias: un spa, una clase especial, una salida cultural.
- Libros, velas aromáticas o productos de bienestar.
Para ellos
- Indumentaria, relojes o accesorios.
- Bebidas especiales o propuestas gastronómicas.
- Tecnología o artículos vinculados a sus hobbies.
- Experiencias compartidas, como una escapada o una actividad recreativa.
Más allá del regalo
El Día de los Enamorados sigue siendo una excusa para frenar la rutina y poner en palabras lo que muchas veces se da por sentado. Un mensaje sincero, tiempo de calidad o un gesto pensado con cariño pueden tener tanto valor como cualquier obsequio.
En definitiva, San Valentín cambió, se adaptó y se resignificó, pero mantiene intacto su corazón: celebrar el amor, en todas sus formas, y recordar que los vínculos se construyen todos los días

