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martes, febrero 17, 2026
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PAMI en Villegas: “La decisión fue apresurada y dejó fisuras en la atención”, advirtió Tau

La decisión de dejar de atender consultas médicas de nivel básico a afiliados de PAMI en el Hospital Municipal de General Villegas continúa generando repercusiones y abre un debate que excede lo administrativo. A la explicación oficial brindada días atrás por la administración del hospital y a las declaraciones políticas conocidas en las últimas horas, se sumó ahora la voz de uno de los protagonistas directos del sistema: el doctor Marcelo Tau, médico de cabecera de PAMI en la ciudad cabecera.

Tau expuso su preocupación por el impacto que la medida tiene en la práctica cotidiana y, sobre todo, en los afiliados. Desde 2008 es prestador directo de PAMI, modalidad que implica una relación sin intermediarios entre el profesional y la obra social. En General Villegas, explicó, existen solo dos médicos de cabecera bajo este esquema, una cifra claramente insuficiente para la cantidad de afiliados del distrito.

El punto de quiebre se produjo en diciembre, cuando uno de los médicos de cabecera renunció a su cápita. En ese mismo momento, el Hospital Municipal dejó de brindar atención de nivel 1 a afiliados de PAMI, es decir, la consulta médica habitual en consultorio externo. Para Tau, esa decisión se tomó “de manera apresurada y sin la coordinación necesaria”, generando una situación de desborde.

“La explicación administrativa es correcta, no tiene fisuras, pero el problema es el contexto”, planteó el profesional. Con solo dos consultorios privados disponibles para miles de afiliados, los turnos se extienden, el tiempo de consulta se reduce y se multiplican los sobreturnos. “Eso termina afectando la calidad de atención”, advirtió.

Según estimaciones aportadas por el propio médico, en el distrito hay alrededor de seis mil afiliados de PAMI, con una fuerte concentración en la ciudad cabecera. Cada uno de los médicos de cabecera supera ampliamente el tope habitual de pacientes, fijado contractualmente en alrededor de 700, y hoy atiende a más de 1.200 afiliados. “Estamos superados”, resumió.

La situación de los afiliados y la falta de información

Uno de los aspectos más sensibles señalados por Tau es el impacto directo sobre los afiliados, muchos de ellos adultos mayores con dificultades de movilidad o comprensión. “Para algunos pacientes, sentir que el hospital ya no los atiende es una crisis personal importante”, explicó. En varios casos, personas acostumbradas a atenderse en el hospital, por cercanía o por trayectoria, se encontraron de un día para otro sin respuestas claras.

El médico también remarcó la falta de comunicación previa hacia los afiliados. “Muchos se enteraron cuando fueron al hospital y ahí empezó el deambular”, describió. En ese recorrido, algunos pacientes intentan cambiar de médico de cabecera en la oficina de PAMI y se encuentran con la respuesta de que no hay cupo disponible.

La consecuencia es una cadena de trámites, consultas y derivaciones que transforma gestiones simples en procesos largos y confusos. “Algo muy sencillo termina volviéndose muy complejo”, sostuvo.

Burocracia y demoras para sumar nuevos médicos

Tau confirmó que existen gestiones en marcha para incorporar nuevos médicos de cabecera, pero aclaró que el trámite es largo y centralizado en Buenos Aires. Para ser prestador directo de PAMI se requiere la presentación simultánea de entre 20 y 30 documentos, que incluyen títulos, matrículas, certificados y antecedentes, entre otros. Cualquier error implica que el proceso vuelva a foja cero.

En ese marco, el médico consideró que la situación actual debería ser tratada como una emergencia sanitaria local. “Debería haber mecanismos de mayor agilidad”, planteó, y valoró el esfuerzo de la responsable local de PAMI, quien incluso colabora con los colegas en la carga de la documentación.

Especialistas, recetas y un circuito ineficiente

Otro punto crítico señalado tiene que ver con la atención de especialidades dentro del hospital. Tau explicó que muchos especialistas que atienden afiliados de PAMI no cuentan con usuario y contraseña para generar recetas y pedidos de estudios en el sistema. Como resultado, el paciente recibe indicaciones en papel y luego debe recurrir a su médico de cabecera para que transcriba esas órdenes al formato de PAMI.

“Es un acto médico personal e intransferible. Lo ideal sería que el especialista lo haga directamente”, afirmó. De lo contrario, el sistema recarga aún más a los médicos de cabecera y multiplica los traslados innecesarios de los pacientes.

Un llamado a coordinar y escuchar

Sin negar que la atención médica continúa existiendo, Tau definió el escenario actual como un sistema “fragmentado y sobreutilizado”. En ese sentido, pidió que las decisiones se discutan en una mesa común que incluya a PAMI, al municipio, a los médicos y a los pacientes. “No levantarse de la mesa hasta resolver el problema”, sintetizó.

También cuestionó el uso político del conflicto. “Cuando está comprometida la salud de las personas, y especialmente de los adultos mayores, no debería haber ventajeo político”, señaló. Para el médico, la prioridad debe ser resolver las dificultades concretas que hoy enfrentan los afiliados.

“El mensaje es ponerse en el lugar del otro”, concluyó. “De los pacientes en general, pero especialmente de quienes están atravesando problemas serios de salud y tienen menos herramientas para moverse en medio de la burocracia”.