ALCO continúa desarrollando en nuestra ciudad sus encuentros semanales, con el objetivo de acompañar a quienes buscan mejorar sus hábitos alimentarios y cuidar su salud. Las reuniones se realizan todos los miércoles de 19:30 a 21 horas en la Biblioteca Municipal, un espacio que las integrantes valoraron especialmente por permitir el funcionamiento del grupo.
Durante el diálogo con Actualidad, integrantes del grupo destacaron el rol de acompañamiento que cumple ALCO y alentaron a quienes estén interesados a acercarse sin miedo ni vergüenza. “Que se sientan invitados aquellos que tengan ganas de arrimarse, aunque sea a escuchar. Es un lugar de contención muy importante”, expresó Zulema Marcantonio.
La propuesta está abierta a hombres y mujeres que busquen modificar hábitos y encontrar apoyo en un grupo con experiencias similares. “Es un grupo de ayuda mutua. El problema lo tenemos todos, entonces yo ayudo al otro y el otro me ayuda a mí”, agregó.
El valor del acompañamiento
Zulema Marcantonio participa del grupo desde hace casi siete años y explicó que llegó luego de reiteradas dietas que no lograba sostener en el tiempo. “Siempre había hecho dieta, bajaba y después volvía a subir. Vine a probar y me sentí tan cómoda, tan contenida… si no te acompaña uno, te acompaña otro”, contó.
Para ella, el grupo se convirtió en un espacio fundamental. “Yo me siento contenida y me molesta el día que no puedo concurrir a la reunión semanal. Siempre me llevo algo de cada encuentro”, señaló.
Marcantonio destacó que el objetivo principal no es estético sino de salud. “Normalmente vamos por salud. Yo siempre peleé los kilos por mis huesos y mis articulaciones”, explicó.
También subrayó la importancia de la paciencia en el proceso. “Yo estuve dos años yendo y no bajaba. Pero dije que no iba a dejar de ir. En algún momento me iba a hacer un click, y así fue”, recordó.
Además, valoró el intercambio permanente entre los integrantes. “Se habla de alimentación, de ejercicio. Cada uno aporta algo”, indicó.
Un cambio de hábitos
Luisa Medero se sumó al grupo hace un año y logró bajar 20 kilos, aunque aclaró que el proceso es personal y no competitivo.
“Me daba vergüenza ir, pero una vecina me entusiasmó y empecé. Ahora espero el miércoles para ir”, comentó.
La participante explicó que el cambio principal fue incorporar hábitos saludables. “Antes desayunaba y al mediodía comía lo que no tenía que comer. A la tarde mate con galletitas o torta. Ahora es distinto: desayuno, colación, verduras o pollo al mediodía, otra colación y cena saludable”, detalló.
También destacó cómo cambiaron sus preferencias. “Antes no me faltaba la gaseosa. Ahora tomo mucha agua”, afirmó.
Según Medero, los beneficios van más allá del peso. “Te sentís más liviana, podés caminar más, andar en bicicleta, subir escaleras”, dijo.
Un proceso personal
Las integrantes remarcaron que el tratamiento requiere compromiso individual y constancia.
“Es la voluntad de cada uno”, sostuvo Marcantonio, quien también destacó que el grupo acompaña incluso a quienes interrumpen el proceso. “El que se retiró porque no pudo bajar, que vuelva tranquilo. Nadie le va a decir nada, estamos para acompañar”, afirmó.
Medero coincidió en que el entorno es clave. “Yo tenía miedo de que hablaran de uno, pero no. No hay miradas que opinen, todos te ayudan”, aseguró.
Ambas señalaron que el cambio también se refleja en lo emocional. “La cabeza cambia. Tenés más ganas de todo porque el cuerpo responde”, explicó Marcantonio.
Finalmente, invitaron a quienes estén interesados a acercarse. “Es un grupo mágico, pero depende de cada uno. Hay que animarse”, concluyó Marcantonio.

