11.4 C
General Villegas
martes, marzo 10, 2026
InicioSociedadErik Colombano: la historia del tenista que recorrió el mundo y vuelve...

Erik Colombano: la historia del tenista que recorrió el mundo y vuelve a empezar desde General Villegas

El tenis lo llevó por Sudamérica, Europa y Bolivia. Compitió contra jugadores que después se convertirían en figuras del circuito internacional, fue número uno sudamericano en su categoría juvenil y dedicó décadas a formar jugadores que lograron becas universitarias y puntos en el ranking profesional. Después de ese largo recorrido, Erik Colombano decidió regresar a General Villegas para iniciar una nueva etapa de su vida.

Su historia no es lineal. Está atravesada por viajes, decisiones difíciles, momentos de incertidumbre y nuevos comienzos. Desde sus primeros golpes contra una pared en el patio de su casa hasta su trabajo como entrenador internacional, el tenis fue siempre el hilo conductor.

“Hoy estoy acá y este es mi hogar. Mañana no sé dónde estaré, porque mi vida siempre fue muy itinerante. Pero hoy estoy en General Villegas”, resumió.

Un comienzo que nació casi por casualidad

Aunque nació en General Villegas, Colombano se crió en Pehuajó, donde su familia se trasladó cuando él tenía apenas tres meses de vida. Fue allí donde el tenis apareció en su vida casi de manera espontánea.

Los recuerdos más antiguos que tiene están ligados a una pared en el patio de su casa. Allí pasaba horas pegándole a la pelota con una paleta o con cualquier objeto que pudiera funcionar como una raqueta.

A los cinco años recibió su primera raqueta y comenzó a entrenar en el club Estudiantes Unidos de Pehuajó. Ese fue el punto de partida de una carrera deportiva que rápidamente empezó a mostrar señales de crecimiento.

“Desde chico sabía que quería jugar al tenis. Como cualquier chico que empieza a competir, soñaba con ser número uno del mundo”, recordó.

A los nueve o diez años ya participaba en torneos nacionales y poco después comenzó a competir en el circuito juvenil sudamericano organizado por la Confederación Sudamericana de Tenis. Ese circuito reunía a los mejores jugadores juveniles de la región y se disputaba durante varias semanas consecutivas en distintos países.

Colombano logró destacarse rápidamente y alcanzó el primer puesto del ranking sudamericano en su categoría, tanto en singles como en dobles. Ese rendimiento le abrió la puerta a nuevas oportunidades.

El salto a Europa a los 14 años

El buen desempeño en el circuito juvenil le permitió obtener una beca para competir en Europa. Con apenas 14 años viajó a Italia para entrenar y disputar torneos internacionales.

En ese momento comenzó a convivir con jugadores que luego se convertirían en protagonistas del tenis profesional. Entre ellos estaban Mariano Zabaleta, Mariano Puerta, Gastón Gaudio y Guillermo Cañas, integrantes de una generación muy fuerte del tenis argentino.

“Era una generación muy buena. Muchos de esos chicos después llegaron al circuito profesional y ganaron torneos importantes”, recordó.

Durante esos años también se cruzó en la cancha con rivales que más tarde serían leyendas del tenis mundial. En un torneo juvenil disputado en Italia llegó a enfrentar a los hermanos Bob y Mike Bryan, quienes tiempo después dominarían el tenis de dobles durante más de una década.

La experiencia europea fue intensa. Con apenas 14 años pasó meses lejos de su familia, compitiendo y entrenando en distintos países.

“Es una vida que te obliga a madurar muy rápido. Cuando volvía y me encontraba con chicos de mi edad sentía que yo estaba pensando en otras cosas”, explicó.

La realidad económica del tenis

Más allá del talento y los resultados, Colombano sostiene que el tenis es un deporte en el que el aspecto económico resulta determinante.

Los viajes, entrenamientos y torneos requieren inversiones importantes, especialmente cuando se trata de competir en el exterior.

“En el tenis todo depende mucho del apoyo económico. Si no conseguís sponsor, sostener una carrera internacional se vuelve muy difícil”, explicó.

Después de varias giras en Europa y Sudamérica, el apoyo que tenía para continuar su carrera desapareció. Esa situación lo obligó a tomar una decisión difícil.

Con apenas 18 años dejó el circuito y regresó a General Villegas. “Fue un momento duro porque lo único que sabía hacer era jugar al tenis. Pero también fue el comienzo de otra etapa”, señaló.

Volver a estudiar y empezar de nuevo

De regreso en la ciudad, Colombano retomó los estudios secundarios en el turno nocturno. Paralelamente comenzó a trabajar dando clases de tenis. Fue un período de reconstrucción personal y profesional. “Después de tantos años viajando, volver a estudiar y trabajar fue como empezar otra vida”, recordó.

Con el tiempo comenzó a desarrollar proyectos propios. Uno de ellos fue la creación de una escuela de tenis en Trenque Lauquen, donde reactivó canchas que estaban en desuso dentro de un club local.

Allí vivía incluso dentro de las instalaciones del club mientras organizaba el funcionamiento de la escuela y daba clases.

La experiencia en academias de alto rendimiento

Más adelante se trasladó a Buenos Aires para trabajar en academias de alto rendimiento. Allí comenzó a desempeñarse como entrenador y acompañó a jugadores que participaban en torneos internacionales.

Durante esa etapa trabajó en el Vilas Racket Club, el histórico centro de entrenamiento creado por Guillermo Vilas.

Ese lugar fue durante años uno de los espacios de referencia para el desarrollo del tenis profesional argentino. En ese contexto Colombano empezó a viajar nuevamente, esta vez como entrenador.

La etapa en Villa María

Luego se instaló en Villa María, Córdoba, donde vivió durante más de una década. Allí continuó trabajando como entrenador y coordinador de academias.

Durante ese período nació su hijo y se consolidó su trabajo en la formación de jugadores juveniles.

Desde Villa María realizó giras por Sudamérica y Europa acompañando a distintos tenistas en torneos del circuito internacional.

Diez años construyendo proyectos en Bolivia

Uno de los capítulos más largos de su carrera comenzó cuando se trasladó a Bolivia para trabajar en proyectos de formación deportiva.

Durante diez años vivió en la ciudad de Tarija, donde desarrolló una academia de tenis que llegó a convertirse en una referencia regional.

A través de ese proyecto formó a numerosos jugadores juveniles que luego lograron becas deportivas para estudiar en universidades de Estados Unidos.

“Entre quince y veinte jugadores pasaron por nuestra academia y consiguieron becas universitarias gracias al tenis”, explicó.

Uno de los logros más importantes de esa etapa fue acompañar el desarrollo de un jugador local que logró sumar puntos en el ranking profesional de la ATP, algo poco frecuente para tenistas de esa región. “Para mí fue un sueño cumplido haber sido parte de ese proceso”, señaló.

La decisión de regresar

Después de una década en Bolivia, Colombano decidió volver definitivamente a la Argentina. La decisión estuvo influida principalmente por razones familiares.

El fallecimiento de su padre fue uno de los factores que lo llevaron a replantear su situación y a priorizar el regreso.

“Sentí que era el momento de volver, de estar cerca de mi familia y acompañar a mi mamá”, explicó.

Un nuevo comienzo en General Villegas

Aunque visitaba la ciudad una o dos veces por año, instalarse nuevamente en General Villegas implicó redescubrir el lugar donde nació.

Colombano sostiene que la ciudad cambió en distintos aspectos, pero conserva una esencia que él siempre valoró.

“A Villegas siempre la vi crecer. Pero tiene algo que no cambia: la tranquilidad y la cercanía entre la gente”, comentó.

Proyectos y sueños para el futuro

El regreso no significa un alejamiento del tenis. Por el contrario, Colombano planea continuar trabajando en el circuito internacional.

Su idea es mantener a General Villegas como base y viajar para acompañar jugadores en torneos, cumpliendo el rol de entrenador itinerante.

“Quiero seguir trabajando como entrenador y acompañar jugadores en las giras. Ese es el objetivo”, afirmó.

Dentro de ese camino mantiene una meta clara: llegar a desempeñarse como entrenador dentro del circuito profesional de la ATP.

“Como jugador no logré todo lo que soñaba, pero el tenis siempre te da nuevos objetivos. Ahora el desafío es crecer como entrenador”, concluyó.

Después de más de tres décadas recorriendo el mundo del tenis, Erik Colombano vuelve a General Villegas para comenzar otra etapa. Su historia demuestra que, incluso después de haber viajado por distintos países y vivido múltiples experiencias, siempre existe la posibilidad de regresar al lugar donde todo empezó.