El 24 de marzo se conmemora en la Argentina el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una fecha que este año adquiere un significado particular al cumplirse 50 años del último golpe de Estado. Medio siglo después, la reflexión no pierde vigencia: por el contrario, se profundiza en un contexto donde los debates sobre el pasado reciente siguen abiertos.
No se trata de una efeméride más. La fecha convoca a revisar lo ocurrido en 1976, pero también a mirar el presente. La memoria aparece como una construcción activa, atravesada por procesos que aún no se cerraron y por discusiones que continúan en la sociedad.
“Es una efeméride que no es cualquiera. Se cumplen 50 años del golpe y todas las consecuencias que esa fecha tuvo y tiene, porque sigue teniendo repercusiones en la actualidad”, expresó la Inspectora Jefe Distrital, Susana Garat, al referirse al sentido de la conmemoración.
A cinco décadas de aquel quiebre institucional, persisten heridas abiertas. Existen causas judiciales en curso, identidades que todavía no fueron restituidas y familias que continúan esperando respuestas. En ese marco, el ejercicio de la memoria se vuelve necesario no sólo para recordar, sino para comprender.
“Hay nietos y nietas que todavía no conocen su identidad, procesos judiciales que no terminaron y una infinita cantidad de historias que no se cerraron”, sostuvo Garat, al describir la dimensión actual del tema.
La conmemoración también pone el foco en la vida democrática. Recordar el golpe implica reafirmar valores como el respeto por las diferencias, el debate y la tolerancia. La memoria, en este sentido, se vincula directamente con el presente.
“Se trata de conocer el pasado con un significado: que no repitamos conductas como las que nos llevaron a ese momento histórico”, remarcó la funcionaria.
Desde el ámbito educativo, el 24 de marzo se trabaja como una fecha clave dentro del calendario escolar. Las propuestas se adaptan a cada nivel, con el objetivo de generar reflexión y pensamiento crítico en los estudiantes.
“Es un tema que se aborda en todos los niveles, porque es tan amplio que permite trabajar distintos aspectos desde diferentes miradas”, explicó Garat.
En General Villegas, la memoria adquiere además un carácter cercano. No se trata sólo de una historia nacional, sino también de historias locales, vinculadas a personas del distrito que fueron víctimas del terrorismo de Estado. Esa dimensión refuerza la necesidad de construir una memoria comunitaria.
“Estamos hablando de ciudadanos vinculados a Villegas, con familias que aún viven en el distrito. Por eso es importante que la comunidad también se apropie de esa memoria”, señaló.
Actividades previstas en General Villegas
En este marco, el martes 24 de marzo se realizará una jornada en la plaza principal a partir de las 15 horas. La propuesta incluirá la plantación de un árbol, una caminata, intervenciones artísticas, pintada y bordado de pañuelos, además de presentaciones musicales.
Durante la semana también habrá actividades en instituciones educativas, como la colocación de baldosas con pañuelos en distintos establecimientos y una charla abierta en el Paseo de la Memoria.
El jueves 26 a las 19 horas, en el Instituto Superior Nº 145, se llevará a cabo un conversatorio con proyección de un documental, en el inicio de un trabajo de reconstrucción de historias locales vinculadas a desaparecidos del distrito.
A 50 años del golpe, el 24 de marzo vuelve a plantear un desafío que trasciende el recuerdo: sostener la memoria como una herramienta para entender el presente y proyectar una convivencia democrática basada en el respeto y el diálogo.

