La reutilización de residuos sigue generando nuevas experiencias en General Villegas, y en ese camino avanza un proyecto impulsado por integrantes de la EcoComunidad local. Se trata de la elaboración de ladrillos ecológicos a partir de plástico triturado, una propuesta que combina conciencia ambiental, innovación y trabajo colaborativo.
Uno de los protagonistas de esta iniciativa es Ezequiel González Cibau, quien hace más de una década reside en la ciudad y forma parte activa del grupo ambiental. En diálogo con Actualidad, contó cómo surgió la idea y el proceso que vienen desarrollando.
“Nos juntamos hace casi tres años con gente que por ahí no nos conocíamos, pero teníamos una preocupación común: cuidar el planeta”, explicó. A partir de ese encuentro, comenzaron a replantear la mirada sobre los residuos. “Antes hablábamos de basura, ahora ya usamos el término residuo. Cambia la forma de verlo”, sostuvo.
El grupo ya venía trabajando con distintos tipos de plásticos. En particular, trituraban materiales que no son PET —como envases de lavandina o tapitas— para venderlos a una empresa de América que los reutiliza en la fabricación de “madera plástica”.

Sin embargo, el desafío surgió con el excedente de botellas PET. “Es tanta la cantidad que se genera que no alcanza con reutilizarlo en negocios o campañas. Entonces empezamos a ver qué podíamos hacer”, relató González Cibau.
La respuesta llegó a partir de una experiencia cercana, en la zona de Lincoln, donde se elaboraban ladrillos con plástico reciclado. Esa idea comenzó a tomar forma en Villegas, de la mano del suegro de Ezequiel, Humberto Mario Polucci, conocido como «Bocha», quien se puso al frente de las pruebas.
“Arrancó a experimentar con distintas proporciones de plástico, arena y cemento. Hoy estamos en un porcentaje de más del 50% de plástico, alrededor de un 40% de arena y cerca de un 8% de cemento”, detalló.
Prueba, error y aprendizaje
El proceso, por ahora, es totalmente artesanal. Utilizan una hormigonera para mezclar los materiales y moldes caseros para dar forma a los ladrillos. “Es todo prueba y error. Lo importante es accionar, empezar, y después ir mejorando con la experiencia y los comentarios”, afirmó.
En ese sentido, comentó que algunos albañiles ya observaron el producto y valoraron su resistencia. “Nos dicen que son duros, consistentes. Otros sugieren agregar más plástico para hacerlos más livianos. Todo suma”, señaló.
Y agregó que, incluso, los ladrillos fueron utilizados en la construcción de la base de un domo geodésico.
Una alternativa económica y ambiental
Aunque el desarrollo aún está en etapa inicial, ya comienzan a surgir algunas conclusiones. Una de ellas tiene que ver con el costo: “Calculamos que pueden ser entre uno y dos veces más baratos que un ladrillo tradicional. Y si se aumenta el porcentaje de plástico, el costo baja más”, indicó.
En cuanto a la durabilidad, todavía no hay resultados definitivos. “Queremos hacer alguna construcción más chica para ver cómo responde con el tiempo, si aparecen grietas o no”, adelantó.
Más allá de lo técnico, González Cibau hizo hincapié en el objetivo principal: generar conciencia. “La idea es encontrarle una salida a tantos residuos, pero también remarcar que lo primero es reducir. Reciclar es la última etapa”, explicó.
Conciencia antes que negocio
Si bien el proyecto podría escalar y convertirse en una oportunidad productiva, por el momento no es la prioridad. “Para hacerlo rentable habría que producir a gran escala, con más tiempo, más gente. Hoy no lo estamos pensando como negocio”, aclaró.
En esa línea, destacó el espíritu de la Eco Comunidad: “Lo fundamental es concientizar. Mostrar que los residuos son recursos y que se puede hacer algo con ellos”.
Esa transformación de mirada también impactó en lo cotidiano. “Antes necesitaba algo y lo compraba. Ahora primero pienso si lo puedo resolver con lo que tengo. Se activa el ingenio”, contó.
La experiencia, todavía en construcción, refleja cómo desde lo local pueden surgir respuestas concretas a problemáticas globales. Con creatividad, compromiso y trabajo en equipo, los residuos dejan de ser un problema para convertirse en parte de la solución.