El Jardín de Infantes N° 918 de General Villegas atraviesa un momento significativo en su historia: este miércoles impondrá oficialmente el nombre “Malvinas Argentinas”, una decisión que surgió de un proceso participativo en el que intervino toda la comunidad educativa. El acto se realizará a las 10 de la mañana en el establecimiento y estará abierto a quienes deseen acompañar.
La directora Paula Farías, quien asumió el cargo a fines del año pasado, destacó el valor simbólico de este paso para la institución, que este año además cumple una década de vida. “Es un nombre que nos da identidad institucional. Éramos el único jardín que no tenía nombre y eso era una cuenta pendiente”, señaló.
La elección no fue casual. Tras una votación abierta en la que participaron familias y vecinos, “Malvinas Argentinas” resultó la opción más elegida entre varias propuestas.
Luego, como establece la normativa, el nombre fue elevado a las autoridades provinciales para su aprobación. “A mediados de octubre llegó la resolución confirmando el nombre”, explicó Farías.
Un proceso colectivo que fortalece la identidad
El nombre fue propuesto por las hermanas Silvia y Sandra Moreno, y su elección estuvo acompañada de una fundamentación que conecta con el entorno del jardín. “La institución está ubicada en una zona donde las calles tienen nombres de batallas, entonces el nombre tiene que ver con esa identidad, con la memoria y con la posibilidad de trabajar estos temas con los chicos”, indicó la directora.
Sonia Nicolini, secretaria del establecimiento, valoró el acompañamiento de la comunidad durante todo el proceso: “Se acercó mucha gente a votar. Fue una participación muy importante y eso también le da más sentido a este nombre”.
El acto de imposición implica un trabajo articulado entre el equipo directivo, la inspectora Andrea Rosiello, el Consejo Escolar y el municipio, ya que en los días previos se realizaron tareas de pintura y puesta en valor del edificio, tanto en el exterior como en las salas, estas últimas con el aporte de la cooperadora.
Una comunidad que acompaña y se proyecta
Actualmente, el Jardín 918 cuenta con una matrícula de 144 alumnos distribuidos en dos turnos. En este sentido, reconocieron que este año se registró una leve baja que, desde la institución, la vinculan a una tendencia general relacionada con la disminución de la natalidad.
En paralelo, la cooperadora cumple un rol clave en el sostenimiento y crecimiento del jardín. “Trabajamos muy bien, pero siempre necesitamos que más gente se sume. Cualquier persona que quiera colaborar es bienvenida”, sostuvo Nicolini. Y adelantaron que en los primeros días de mayo se realizará la asamblea anual, cuya convocatoria será difundida próximamente.
Entre las acciones recientes, se destacan campañas para recaudar fondos, como la venta de pizzas y bonos contribución, que permiten concretar mejoras edilicias y adquirir nuevos elementos para el jardín.
Proyectos educativos con mirada ambiental y comunitaria
Más allá del acto de este miércoles, el equipo directivo ya trabaja en distintos proyectos para el ciclo lectivo 2026. Uno de ellos se desarrolla junto a Eco Comunidad Villegas, con el objetivo de recolectar plásticos rígidos y generar conciencia ambiental. “El proyecto final es que nos donen ladrillos ecológicos para construir un arenero”, explicó Farías.
Además, continúan iniciativas vinculadas a la intervención de espacios, efemérides y propuestas pedagógicas centradas en la identidad y la memoria, ejes que ahora también se verán reflejados en el nombre del jardín.
Con diez años de trayectoria que se cumplirán el próximo 3 de agosto, el Jardín 918 suma así un elemento clave en su construcción institucional. “Es un paso muy importante. Nos da pertenencia y nos permite seguir creciendo como comunidad educativa”, concluyó la directora.
La invitación está abierta: este miércoles a las 10 de la mañana, el jardín celebrará no solo un nombre, sino también una historia compartida.
