La columna de Herencia Viajera volvió a invitar a recorrer el mundo desde la imaginación. Esta vez, Romina Domínguez propuso un itinerario soñado por Italia, atravesando ciudades históricas, paisajes de la Toscana y la costa de Cinque Terre, en un recorrido pensado para disfrutar “sin apuro” de uno de los destinos más fascinantes del planeta.
“Vamos a hacer un viaje de unos 21 o 22 días saliendo desde Buenos Aires, recorriendo Roma, la Toscana profunda y haciendo un poquito de la costa italiana. Así podemos caminar, mirar y vivir Italia de manera lenta”, explicó.
El recorrido comienza en Roma, ciudad que definió como “un museo al aire libre”, donde cada rincón mezcla la vida cotidiana con más de dos mil años de historia.
“Uno puede caminar desde el Coliseo hasta una trattoria (restaurante) pequeñita en pocos minutos y estar tomando un café mirando edificios que existían muchísimo antes de que nacieran muchos países del mundo”, señaló.
La recomendación de Herencia Viajera es viajar en primavera europea, entre abril y junio, cuando las temperaturas son más agradables y el paisaje luce en todo su esplendor.
Roma, la ciudad eterna
Romina destacó que, aunque muchos turistas intentan conocer Roma en pocos días, la ciudad merece ser recorrida con calma.
“Hay que dejar que la ciudad un poco te lleve y saber que en esta primera aproximación probablemente no podamos conocer todo”, sostuvo.
Entre los sitios imperdibles mencionó el Coliseo, el Foro Romano, la Fontana di Trevi, el Panteón, el Vaticano y la Basílica de San Pedro. También aconsejó adquirir entradas anticipadas para evitar largas filas. “Se pueden perder hasta dos horas haciendo fila para ingresar, así que hay que organizarlo muy bien”, remarcó.
Más allá de los circuitos tradicionales, recomendó perderse por barrios como Trastévere, disfrutar de las plazas y sentarse simplemente a observar la vida cotidiana romana.
“Roma sigue siendo una de las ciudades más fascinantes del planeta”, aseguró.
Florencia y la puerta de entrada a la Toscana
Desde Roma, el viaje continúa en tren de alta velocidad hacia Florencia, a unos 280 kilómetros de distancia.
“Cuando uno llega a Florencia cambia completamente la atmósfera. Es una ciudad mucho más tranquila, más artística y elegante”, describió.
La ciudad cuna del Renacimiento invita a recorrer lugares emblemáticos como el Duomo, el Ponte Vecchio, la Piazza della Signoria y la Galería Uffizi. “Uno siente todo el tiempo que está dentro de una pintura”, expresó.
Florencia también funciona como puerta de entrada a la Toscana, una de las regiones más cinematográficas de Italia, famosa por sus colinas verdes, caminos bordeados de cipreses, pueblos medievales y viñedos interminables.
Para recorrer esa zona, Domínguez recomendó alquilar un auto. “Todos los pueblitos están relativamente cerca y el paisaje realmente obliga a parar”, explicó.

Siena, San Gimignano y los pueblos medievales
Entre las paradas sugeridas aparecen Siena, San Gimignano, Montepulciano y Montalcino.
Siena, considerada una de las ciudades medievales más bellas de Europa, conserva intacta su histórica Plaza del Campo, donde se corre desde hace siglos la tradicional carrera de caballos Palio di Siena.
En tanto, San Gimignano sorprende por sus torres medievales. “Por eso se la conoce como la Manhattan medieval”, comentó Romina.
La Toscana también ofrece experiencias ligadas al vino y al turismo rural. Según relató, muchos viajeros eligen hospedarse en antiguas casonas de campo convertidas en pequeños hoteles entre viñedos.
“Ahí uno entiende por qué la Toscana es tan bonita y nos recibe tan bien”, afirmó.
Cinque Terre, el cierre perfecto frente al Mediterráneo
El tramo final del recorrido lleva hacia la costa italiana, más precisamente a Cinque Terre, conjunto de pequeños pueblos coloridos construidos sobre acantilados frente al mar Mediterráneo.
“El paisaje vuelve a cambiar y ahora el protagonista es el mar”, describió.
Entre los pueblos más recomendados mencionó Vernazza, Manarola, Monterosso al Mare y Corniglia, cada uno con características propias, miradores y vistas panorámicas que se vuelven inolvidables al atardecer.
“La primavera es una época muy linda porque no tenemos temperaturas tan agobiadoras. Es realmente un cierre perfecto para un viaje así”, explicó.
Finalmente, el itinerario propone regresar a Roma antes del vuelo de vuelta a la Argentina, sumando algunos días más para seguir recorriendo la ciudad o disfrutar de compras y paseos relajados.
“Roma siempre nos deja algo pendiente”, concluyó Romina Domínguez en una nueva edición de Herencia Viajera, que volvió a demostrar que viajar también puede empezar con una buena historia.

