En una nueva edición del espacio “Goyo el Memorioso” en Actualidad, se compartió una historia profunda y emotiva: la vida de la religiosa villeguense Elvira Gómez, una mujer marcada por la fe, el servicio y vínculos con figuras trascendentes de la historia argentina.
“Creo que es una historia desconocida para la gran mayoría de los villeguenses”, expresó Goyo al comenzar su relato, que combinó recuerdos familiares, investigación personal y testimonios inéditos.
Elvira Gómez nació en 1924 en Villa Mercedes, mientras su padre, Constantino Gómez, trabajaba circunstancialmente en esa zona. Integrante de una reconocida familia de General Villegas, era la hija mayor de seis hermanos y cursó sus estudios en el Instituto María Inmaculada, donde también ejerció como docente antes de decidir ingresar a la vida religiosa.
Una decisión que generó un profundo conflicto familiar
Según relató Goyo, Elvira sintió “el llamado de Dios” cuando tenía alrededor de 25 años y decidió ingresar al noviciado de las Auxiliares Parroquiales de Santa María, en Moreno. Aquella elección provocó una fuerte reacción de su padre.
“Constantino hizo un repudio total y absoluto a su primogénita. No le habló más y no la quiso ver más”, contó.
El distanciamiento se extendió durante seis años, hasta que, poco antes de morir, Constantino pidió reencontrarse con su hija. “Viene Elvira, se abrazan, se besan, y a los dos días Constantino fallece”, recordó.
Una mujer querida y respetada dentro de la Iglesia
Goyo explicó que comenzó a reconstruir la vida de Elvira en 2022, impulsado por una especie de “asignatura pendiente”. A través de contactos con la congregación religiosa, logró visitar en Buenos Aires a antiguas compañeras de Elvira, Renée, Benedicta, Edit y Cloe, hoy de más de 90 años, quienes le transmitieron recuerdos llenos de afecto y admiración.
“Vos no sabés lo importante que fue para nosotros Elvira”, le dijeron aquellas religiosas durante un almuerzo que terminó convirtiéndose en una experiencia inolvidable.
La hermana Elvira fue descripta como una mujer austera, inteligente, humilde y profundamente comprometida con los demás. Además, tenía una personalidad cálida y alegre que rompía con ciertos estereotipos.
La Hna. Superiora Graciela expresaba que Elvira era una mujer ejemplar, una fuente de consulta permanente, en todos los ámbitos; inspiraba confianza.
Era concertista autodidacta de órgano, fanática de Club Atlético River Plate y disfrutaba incluso de tocar canciones vinculadas al club en parroquias donde los sacerdotes eran simpatizantes de Boca Juniors.
“Tenía una sonrisa permanente, era sociable y muy agradable”, resumió Goyo.

Su vínculo con el Padre Carlos Mugica
Uno de los aspectos más impactantes del relato fue la estrecha relación que Elvira mantuvo con el sacerdote Carlos Mugica, figura emblemática del trabajo social y religioso en las villas de emergencia.
Según reconstruyó Goyo, Elvira ayudó a proteger a Mugica durante el período en que el sacerdote comenzó a recibir amenazas tras alejarse de Montoneros.
“Ella lo empezó a resguardar, a cuidarlo, a llevarlo de un lugar a otro porque él sentía que su vida estaba complicada, en peligro”, contó.
Antes de ser asesinado en 1974, Mugica le regaló una cruz que Elvira conservó durante años y que luego llegó a manos de familiares en General Villegas.
“Esa cruz del Padre Mugica hoy la tengo yo”, reveló Goyo durante el programa.
La amistad con José Ignacio López
La religiosa también cultivó una profunda amistad con el distinguido periodista José Ignacio López, histórico vocero presidencial de Raúl Alfonsín.
El vínculo nació a través de la Acción Católica y perduró durante décadas. De hecho, López fue una de las personas esperadas especialmente antes del sepelio de Elvira.
“Estaban esperando que llegara José Ignacio López para despedirla y recién después salió el cortejo hacia el cementerio de Flores, donde está sepultada”, relató Goyo.
Además, el periodista grabó un testimonio exclusivo para el espacio radial, donde recordó a Elvira como una figura clave en su formación espiritual y humana.
“Siempre fue un ejemplo y recordarla es muy gratificante”, expresó López en el audio difundido durante el programa.

Una despedida distinta para su hermana
Entre las anécdotas que mejor retratan la personalidad de Elvira, Goyo recordó lo ocurrido cuando falleció su hermana Elva Gómez, en 1978.
Mientras la familia atravesaba el dolor y el silencio del velorio, la religiosa sorprendió a todos con una mirada distinta sobre la muerte.
“¿Por qué están tristes? La muerte es vida, se abren las puertas del cielo para recibir a Elva, el Señor la está esperando”, exclamó. Pidió una guitarra y terminó cantando junto a familiares y amigos durante la despedida. “Así era Elvira”, expresó.
“Una historia que merecía ser contada”
Sobre el final del espacio, Goyo reconoció que reconstruir la vida de Elvira Gómez fue también una manera de saldar una deuda personal, «porque no fui a visitarla cuando vivía en Buenos Aires. Era como una asignatura pendiente”, confesó.
“Seguramente ella nos está escuchando desde arriba, alegrándose por este recuerdo”, agregó.


