La provincia ofrece mucho más que llanura. Desde el Parque Luro hasta Lihué Calel, pasando por Casa de Piedra y 25 de Mayo, Romina Domínguez invitó a descubrir una tierra cercana, silenciosa y cargada de identidad.
La columna Herencia Viajera volvió a proponer un recorrido diferente por el país. En esta oportunidad, Romina Domínguez puso el foco en esos destinos que suelen quedar fuera de los circuitos turísticos más conocidos y eligió a La Pampa como protagonista de una nueva entrega de “La Argentina que no miramos”.
“Siempre terminamos volviendo a los lugares más turísticos, que todos conocemos y sabemos que son hermosos. Pero también hay otros rincones que quizás no aparecen en las revistas de turismo ni en los reels de Instagram y tienen muchísimo para ofrecer”, señaló.
La propuesta apunta a redescubrir aquellos paisajes que muchas veces se observan desde la ventanilla del auto, pero sin detenerse a conocer su historia, su cultura y su identidad.
Una provincia cercana y llena de contrastes
Desde General Villegas hasta Santa Rosa hay unos 330 kilómetros, una distancia ideal para una escapada de cuatro o cinco días.
Domínguez destacó que La Pampa no es solamente una gran extensión llana, como suele imaginarse.
“No es solo llanura. Hay mucha cultura criolla, pueblos detenidos en el tiempo, historia indígena y una lucha permanente por el agua”, explicó.
La capital pampeana es el punto de partida para recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de la provincia, como el Reserva Provincial Parque Luro, el Parque Nacional Lihué Calel, Casa de Piedra y 25 de Mayo.
Parque Luro y la brama de los ciervos
Uno de los sitios imperdibles es Parque Luro, donde se encuentra un castillo construido a comienzos del siglo XX en medio del monte pampeano.
El lugar combina naturaleza e historia y cuenta con un museo que permite conocer la vida de la época.
Entre marzo y abril, además, se puede presenciar la brama de los ciervos, un espectáculo natural que atrae visitantes de todo el país.
“Ese sonido profundo que hacen los machos durante el apareamiento invade todo el bosque. Es una experiencia realmente muy linda”, comentó Domínguez.
Lihué Calel, las sierras de la vida
A unos 200 kilómetros de Santa Rosa se ubica el Parque Nacional Lihué Calel, cuyo nombre en mapuche significa “sierras de la vida”.
El área protegida ofrece senderos, pinturas rupestres y la posibilidad de observar guanacos, zorros y una fauna adaptada al ambiente árido.
También se destaca por sus cielos nocturnos, ideales para la observación de estrellas.
El caldén, símbolo de resistencia
El árbol emblemático de La Pampa es el caldén, una especie robusta y resistente a las condiciones secas del territorio.
“Es un árbol fuerte, que muchas veces crece torcido y aparece de repente en medio de la llanura formando bosques inmensos”, describió.
Para Domínguez, el caldén representa la esencia de la provincia: sobria, silenciosa y profundamente ligada a la tierra.

Casa de Piedra, un oasis en el desierto
Otro de los destinos recomendados es Casa de Piedra, ubicada a orillas del Río Colorado.
Allí es posible disfrutar de playas, actividades náuticas y una producción vitivinícola en crecimiento.
“Es sorprendente encontrar viñedos en ese paisaje tan árido. Los vinos son realmente muy buenos”, afirmó.
El conflicto por el río Atuel
Durante la columna, Domínguez también repasó la histórica disputa entre La Pampa y Mendoza por el uso del Río Atuel.
El río nace en Mendoza y antiguamente llegaba al oeste pampeano, donde alimentaba humedales y permitía el desarrollo de la flora y la fauna local. Sin embargo, la construcción de diques y sistemas de riego redujo considerablemente el caudal que llega a La Pampa.
“Desde el lado pampeano siempre se dice que Mendoza nos cortó el río. El oeste se volvió un desierto, se perdió producción y mucha gente tuvo que migrar”, expresó.
Aunque la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina reconoció al Atuel como un río interprovincial, el conflicto continúa y La Pampa sigue reclamando un caudal mínimo permanente.
Una escapada ideal para el feriado
Con el feriado del 25 de Mayo como oportunidad, Domínguez recomendó aprovechar la cercanía de la provincia para realizar un viaje distinto.
“Salir temprano, con el mate en la mano, y descubrir lugares que cruzamos durante años sin detenernos a mirar es una experiencia hermosa”, concluyó.
La Pampa invita a recorrer una Argentina menos promocionada, pero llena de paisajes únicos, historias profundas y una identidad que merece ser conocida.

