El piedritense viajó junto a su familia a Estados Unidos y cumplió una experiencia inolvidable: presenció el Gran Premio de Miami, vio jugar al Inter Miami de Lionel Messi y hasta se cruzó cara a cara con Franco Colapinto en una playa. “Me quedé paralizado”, confesó.
Hay viajes que quedan guardados para siempre. El que vivió Aníbal Ponzi en Miami seguramente será uno de esos recuerdos imposibles de borrar. Fanático de los fierros y del fútbol, el piedritense combinó dos pasiones en un mismo destino: disfrutó de la Fórmula 1 en uno de los circuitos más glamorosos del calendario y también pudo ver al Inter Miami de Lionel Messi. “Fue una experiencia inolvidable”, resumió durante su paso por OVACIÓN, todavía con el entusiasmo intacto de quien acaba de volver de algo difícil de explicar con palabras.
Ponzi asistió los tres días al Gran Premio de Miami y quedó impactado por todo lo que rodea a la máxima categoría del automovilismo mundial. No sólo por la velocidad y la tecnología, sino también por el ambiente que se genera alrededor del evento. “Es una cosa que nunca había vivido. Un ambiente hermoso, sano, con gente de tantas nacionalidades que no podés creer”, contó.
Fierrero de alma, habituado desde siempre al Turismo Carretera y al automovilismo nacional, Aníbal reconoció que ver la Fórmula 1 en vivo era una cuenta pendiente. Y si bien ya conocía el rugido de los motores, esta vez la experiencia fue distinta. “Soy contratista y no hay contratista que no sea fierrero”, dijo entre risas, dejando en claro que la pasión por los motores viene incorporada de fábrica.
El fenómeno Colapinto
Uno de los grandes atractivos del viaje fue seguir de cerca el fenómeno que genera Franco Colapinto. El argentino, que revolucionó el automovilismo nacional y se ganó rápidamente el cariño del público, fue tema recurrente durante toda la charla. “Todavía no ganó nada, pero el tipo maneja. La gente que va siempre a la Fórmula 1 estaba asombrada de cómo lleva el auto y de los progresos rápidos que hace”, destacó Ponzi.
También pidió paciencia con el joven piloto argentino y valoró el crecimiento que viene mostrando Alpine. “Le están encontrando la vuelta al auto. El pibe tiene personalidad para llegar arriba. Cuando acomoden un poquito más el coche, va a estar peleando adelante”, aseguró.
Claro que Aníbal sabe que el camino no será sencillo. Del otro lado aparecen nombres pesados como Lewis Hamilton, Charles Leclerc o Max Verstappen. Sin embargo, cree que Colapinto tiene condiciones para dar pelea. “Ojalá algún día lo veamos en Ferrari o Mercedes”, soñó.
Un encuentro inesperado en la playa
Pero si el viaje ya parecía perfecto, todavía faltaba una escena digna de película. Después de haber seguido por redes sociales la multitudinaria exhibición de Colapinto en Buenos Aires, donde más de 600 mil personas se acercaron a verlo, Aníbal jamás imaginó que apenas dos días después lo tendría caminando a pocos metros. “Estábamos en la playa y mi señora me dice: ‘Aquel es Colapinto’. Yo no lo podía creer”, recordó.
La escena lo descolocó por completo. El piloto argentino pasó caminando junto al mar, acompañado por una joven, mientras Ponzi intentaba procesar lo que estaba viendo. “Lo tenía a cinco metros y me quedé paralizado. No le pedí ni una foto”, confesó entre risas. Después, algunos fanáticos sí se acercaron, aunque el piedritense entendió el contexto y prefirió no invadir. “Va con tanto acoso encima que tampoco te da ganas de molestarlo”, explicó.
Del glamour de Miami al potrero de la Liga
Más allá del lujo, la organización y el espectáculo que ofrece la Fórmula 1, hubo un detalle que llamó especialmente la atención de Ponzi: la logística para ingresar al circuito. Y ahí apareció inevitablemente la comparación con el fútbol regional. “Es más difícil entrar a Santa Rita-Ingeniero en una cancha que entrar a la Fórmula 1”, lanzó, provocando risas en el estudio.
Según contó, pese a las más de 150 mil personas que asistieron al evento, el acceso era rápido, ordenado y cómodo. “Con paraguas, bolsos, todo y pasabas enseguida. Acá a veces con 400 personas te vuelven loco”, comparó.
Un viaje imposible de olvidar
La aventura nació casi de casualidad, cuando un grupo de amigos empezó a organizar el viaje. Entre ellos estaba Néstor Chapado, quien lo convenció de adelantar unas vacaciones que originalmente iban a ser para el Mundial.
El resultado terminó siendo mejor de lo imaginado: Fórmula 1, Messi, playa, amigos y hasta un encuentro inesperado con la nueva gran figura del automovilismo argentino. “Es lo único que nos vamos a llevar en esta vida”, reflexionó Aníbal sobre el final de la charla. Probablemente tenga razón. Porque hay experiencias que no entran en una foto, ni siquiera en una transmisión de televisión. Experiencias que quedan guardadas para siempre en la memoria.
