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martes, junio 2, 2026
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Enrique Fasciolo, el caballero de la política villeguense que dejó una huella de honestidad

Cada semana, el espacio de “Goyo el memorioso” rescata historias y personajes que marcaron la identidad de General Villegas. Esta vez, el recuerdo estuvo dedicado a Enrique Pedro Fasciolo, aunque, como bien aclaró “Goyo”, en realidad se llamaba Pedro Enrique Fasciolo. El propio protagonista había decidido invertir el orden de sus nombres porque Pedro no era de su agrado y prefería firmar simplemente como Enrique P. Fasciolo.

Nacido en Moreno en 1889, hijo de Constantino Fasciolo y Clementina Reboliné, provenía de una familia de raíces italianas, probablemente de Piamonte. Tras realizar estudios primarios y algunos años de comercio, pasó por Elordi en 1906, donde se radicó y comenzó a trabajar junto a su padre y su hermano Andrés.

Con el tiempo logró independizarse y desarrolló su propio almacén de ramos generales, además de dedicarse a tareas rurales con una máquina de trillar, una actividad equivalente a la de los contratistas rurales de aquellos años. Más adelante adquirió 400 hectáreas de un campo de mil que salió a remate cerca de Elordi, establecimiento que luego llevaría el nombre “La Mercedes”, en homenaje a su esposa, Mercedes Elizalde.

Un hombre respetado y de trato sereno

Durante el recuerdo radial, Goyo destacó especialmente la personalidad de Fasciolo. “Era un caballero”, resumió, al describirlo como un hombre de carácter calmo, cordial y mesurado, capaz de transmitir tranquilidad con solo hablar.

“Esos tipos que irradian paz”, definió, y además recordó haberlo conocido cuando era niño. Fasciolo falleció en 1973, a los 84 años, pero su figura quedó grabada en la memoria de quienes lo trataron.

Las charlas con el Padre Wesner

Entre los recuerdos más pintorescos apareció la amistad entre Fasciolo y el Padre Wesner, uno de los sacerdotes más recordados de la ciudad.

La casa de la familia estaba prácticamente pegada a la iglesia y el sacerdote entraba a diario sin siquiera golpear. En una época donde las puertas permanecían abiertas y las llaves casi no se usaban, todos sabían que el cura había llegado porque dejaba la puerta abierta y luego se escuchaba el golpe al cerrarse sola.

A pesar de tener ideas políticas diferentes —Fasciolo identificado con el Partido Demócrata Nacional y Wesner con el socialismo—, ambos mantenían largas conversaciones marcadas por el respeto.

“Hoy se juntan dos de distintos partidos y no pueden hablar. En ese momento debatían sin levantar la voz”, reflexionó Goyo al comparar aquellas costumbres con el clima político actual.

También recordó el costado solidario del sacerdote. Mercedes Elizalde le había tejido medias de lana y un pulóver para protegerlo del frío, pero poco después el Padre apareció nuevamente sin esas prendas: las había regalado a personas necesitadas.

Foto familiar. Enrique Fasciolo, sus hijos María Casilda, Francisco Enrique y su esposa Mercedes Elizalde

La política entendida como servicio

Fasciolo tuvo un rol importante en la vida pública villeguense. En 1936 fue designado comisionado municipal tras la anulación de unas elecciones conflictivas ocurridas el año anterior. Poco tiempo después, el Concejo Deliberante lo eligió intendente municipal y asumió oficialmente el 14 de febrero de ese año.

Su gestión quedó asociada a valores como la honestidad, el orden y la transparencia. Según relató Goyo, los diarios de la época destacaban permanentemente esas cualidades.

Durante sus cuatro años de gobierno se concretaron obras importantes para la ciudad. Entre ellas, la inauguración de la iglesia parroquial en 1937, una construcción iniciada décadas antes y levantada “a pulmón”, ladrillo sobre ladrillo.

Además, durante su administración avanzaron obras como la construcción de la comisaría, el embaldosado de la plaza, el tapial del cementerio y el fortalecimiento de la educación primaria y de la Escuela de Artes y Oficios, hoy Escuela Técnica.

“Así como era en su vida personal, fue en la vida pública”, sostuvo Goyo, quien remarcó que la comunidad valoró especialmente su conducta ética al frente del Municipio.

Un apellido que sigue presente en la ciudad

El recuerdo también repasó la permanencia del apellido Fasciolo en General Villegas. El campo familiar pasó de generación en generación y actualmente continúa ligado a sus descendientes. Además, una calle de la ciudad lleva su nombre.

Sobre el cierre, Goyo resumió el legado del ex intendente con una frase sencilla: “Hacer el bien por el bien mismo”. Una definición que, según expresó, representa perfectamente a aquel hombre nacido en Moreno, pero adoptado definitivamente por General Villegas y por la memoria colectiva de la comunidad.