Desde la historia milenaria de Atenas hasta las playas cristalinas de Albania, Herencia Viajera propuso un itinerario de más de 20 días que combina cultura, paisajes y destinos emergentes en el corazón del Mediterráneo.
Romina Domínguez volvió a compartir una nueva propuesta turística para quienes sueñan con recorrer Europa y descubrir lugares que combinan historia, naturaleza y experiencias diferentes. En esta oportunidad, el recorrido incluyó dos países que, aunque vecinos, ofrecen perfiles muy distintos: Grecia, uno de los destinos más emblemáticos del continente, y Albania, una nación que en los últimos años comenzó a posicionarse como una de las grandes revelaciones turísticas de Europa.
Domínguez destacó que Albania pasó de ser un destino poco considerado por los viajeros internacionales a convertirse en un lugar cada vez más buscado gracias a la estabilidad alcanzada en los últimos años y a la difusión de sus playas y paisajes. “Tiene unos paisajes y unas playas que hoy todavía son bastante desconocidas, muy paradisíacas”, señaló.
Explicó además que, por su cercanía geográfica, ambos países pueden combinarse fácilmente en un mismo viaje, aprovechando conexiones aéreas y marítimas que permiten recorrerlos sin grandes dificultades.
Atenas, una parada obligada para comprender la historia
El recorrido sugerido comienza en Atenas, ciudad a la que recomienda dedicar al menos tres noches.
“Es el lugar donde nació gran parte del mundo occidental como lo conocemos. La democracia, la filosofía y muchas de las cosas que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana nacieron en Atenas”, explicó.
Entre los sitios imprescindibles mencionó la Acrópolis, el Partenón, el Museo Arqueológico y la Plaza Sintagma. También recomendó alojarse en el tradicional barrio de Plaka, caracterizado por sus calles empedradas, balcones floridos y una intensa vida gastronómica.
“La Acrópolis es una de esas construcciones que uno vio toda la vida en películas, libros o documentales. Verla de cerca es realmente apasionante”, sostuvo.
Atenas también invita a recorrerla sin apuro. Según Domínguez, más allá de sus monumentos históricos, es una ciudad segura y agradable para caminar, sentarse en un café y disfrutar de la cultura local.
En el plano gastronómico destacó la moussaka, uno de los platos más tradicionales de Grecia, preparado con berenjenas, carne y salsa bechamel.

Corfú, la isla verde del mar Jónico
La segunda etapa del viaje lleva a Corfú, una de las islas más singulares de Grecia, ubicada en el mar Jónico y muy próxima a la costa albanesa.
A diferencia de destinos más conocidos como Santorini o Mykonos, caracterizados por sus paisajes áridos y sus construcciones blancas, Corfú se distingue por su abundante vegetación. “Es la isla verde. Está llena de olivos, cipreses y vegetación mediterránea”, describió.
La ciudad vieja de Corfú, declarada Patrimonio de la Humanidad, conserva una marcada influencia veneciana que se refleja en su arquitectura, fortalezas y calles históricas.
“Por momentos uno siente que está en Italia y, al instante siguiente, se da cuenta de que está en Grecia”, comentó.
Entre los principales atractivos destacó la zona costera de Paleokastritsa, considerada uno de los rincones más bellos de la isla. Allí las pequeñas bahías, las cuevas marinas y los acantilados se combinan con aguas que cambian de tonalidad entre el azul profundo, el turquesa y el verde.
La propuesta incluye además actividades como navegación, snorkel y recorridos por las playas del Mediterráneo, famosas por sus aguas transparentes.
Albania, el secreto mejor guardado de Europa
Desde Corfú, un ferry permite llegar en apenas media hora a Albania, país que hoy comienza a captar la atención de viajeros de todo el mundo.
La puerta de entrada es Sarandë, una ciudad costera moderna que funciona como base para explorar la llamada Riviera Albanesa. “Todavía queda esa sensación de que uno está descubriendo algo nuevo”, destacó Domínguez.
Uno de los puntos más visitados es Ksamil, localidad que muchos comparan con el Caribe por la transparencia de sus aguas y la belleza de sus pequeñas islas rodeadas de vegetación.
Además de sus playas, Albania ofrece atractivos naturales e históricos. Entre ellos aparece el famoso Ojo Azul, un manantial de aguas intensamente azules que se convirtió en una de las imágenes más difundidas del país.
También sobresale Butrinto, una antigua ciudad donde convivieron durante siglos griegos, romanos, bizantinos y venecianos. Sus ruinas permiten recorrer más de dos mil años de historia mediterránea.
Un viaje para planificar con tiempo
Según explicó Domínguez, se trata de un itinerario que requiere al menos entre 22 y 23 días para disfrutarse plenamente.
La combinación de la historia de Atenas, la tranquilidad de Corfú y las playas todavía poco exploradas de Albania permite vivir tres experiencias completamente distintas dentro de un mismo recorrido.
“La estabilidad ayuda a que podamos ofrecer más opciones. Lo importante es animarse, planificar con tiempo y entender que viajar siempre nos transforma”, afirmó.
Finalmente, recordó que Grecia es uno de esos destinos a los que siempre se puede regresar. Con más de 6.000 islas e islotes, de los cuales alrededor de 200 están habitados, ofrece alternativas para todos los gustos, desde los sitios más famosos hasta rincones menos conocidos que conservan intacta su identidad.
“Uno no vuelve igual de los viajes. Siempre descubre algo nuevo y entiende que hay un mundo enorme por conocer más allá de nuestro querido General Villegas y de nuestra Argentina”, concluyó.