La artista y docente jubilada Claudia Clavijo, radicada desde hace más de cuatro décadas en Emilio V. Bunge, fue invitada a participar de una intervención artística colectiva que reunirá a 32 mosaiquistas de distintos puntos del país en el histórico Hotel Edén de La Falda, Córdoba.
La propuesta se desarrollará del 12 al 15 de junio y representa un nuevo reconocimiento para una trayectoria que, aunque encontró en el mosaiquismo una pasión relativamente reciente, ya le abrió importantes puertas dentro del ámbito artístico.
Clavijo, profesora de Artes Plásticas y de Mosaiquismo, dicta actualmente talleres en las Casas de la Cultura de Bunge y en Piedritas, donde trabaja con grupos de adultos. Su vínculo con el arte viene de toda la vida, aunque fue durante la pandemia cuando descubrió una disciplina que terminó transformándose en una de sus grandes pasiones.
“Estaba acostumbrada a estar todo el día afuera de mi casa y de repente nos encerraron. Entonces apareció esta carrera de mosaiquismo y decidí empezar”, recordó en diálogo con Actualidad.
Nacida en General Belgrano, provincia de Buenos Aires, llegó a Emilio V. Bunge a los 12 años junto a su familia y desde entonces desarrolló allí toda su vida. “Ya soy parte de Bunge”, resumió la artista, que el año pasado se jubiló como docente de la escuela pública y este año concluyó también su etapa como profesora de Plástica en el nivel secundario.
Del aislamiento de la pandemia a una comunidad artística nacional
La formación en mosaiquismo duró dos años y medio y se desarrolló de manera virtual junto a otras mujeres de distintos lugares de Argentina e incluso de Chile. El cierre de esa etapa incluyó una intervención mural colectiva en Pilar, donde las alumnas debieron poner en práctica todos los conocimientos adquiridos.
Aquella experiencia marcó un antes y un después. “Fue hermoso. Tuvimos que intervenir una pared de más de tres metros por cuatro y aplicar todo lo aprendido. Además, la gente se acercaba, preguntaba, quería saber cómo trabajábamos. Fue una experiencia muy linda”, recordó.
Desde entonces, el mosaiquismo se convirtió en mucho más que una técnica artística. Para Clavijo, implica resignificar materiales que otros consideran descartables.
“El mosaico tiene una magia muy especial. Partimos de fragmentos rotos, de cosas que para otros ya no sirven, y logramos construir algo nuevo. Es una forma de procesar emociones y transformar lo que parece no tener sentido”, explicó.
Esa filosofía también la transmite a sus alumnas, muchas de las cuales llegan con temor a las herramientas o a la dificultad técnica. Sin embargo, asegura que los resultados suelen sorprenderlas.
“Cuando veo los trabajos terminados es emocionante. Muchas empiezan diciendo que no van a poder y después crean cosas maravillosas”, señaló.

Una invitación especial en un lugar emblemático
La posibilidad de participar en la intervención del Hotel Edén surgió a través de una de las profesoras con las que mantiene contacto permanente desde su formación.
La propuesta tuvo un significado especial para Clavijo porque conocía el lugar desde hacía años. “Hace unos doce años visité el Hotel Edén y estaba abandonado. Cuando me llegó la invitación me encantó la idea”, contó.
El proyecto mantiene todavía algunos detalles en reserva. Las participantes saben que trabajarán juntas durante tres jornadas, pero recién conocerán el diseño y el espacio exacto a intervenir cuando sean recibidas por los propietarios del hotel.
“Todas pedíamos ver el diseño y nos dijeron que era sorpresa. Los dueños quieren que se conozca recién cuando lleguemos”, comentó.
La artista destacó además el apoyo de su familia, especialmente de su compañero, Abel Primo, quien la acompañará en el viaje. “Me apoya en todo. Yo no me animo a manejar ni a viajar sola, así que él me acompaña”, expresó.
Arte, memoria y comunidad
Además de su participación en Córdoba, Clavijo integra la muestra itinerante impulsada por el Museo Municipal Carlos Alonso, que reúne obras de artistas del distrito y recorre distintas localidades del Partido.
Mientras tanto, continúa promoviendo el mosaiquismo en los talleres que dicta en Bunge y Piedritas, donde fomenta la reutilización de objetos cargados de valor afectivo.
“Muchas veces una taza rota de una abuela cuesta tirarla. Pero si la incorporás a una obra, sigue estando presente y adquiere otro significado”, explicó.
Pensando en el futuro, no descarta ampliar la propuesta a General Villegas. Incluso mencionó la posibilidad de desarrollar talleres en el Museo Carlos Alonso para acercar la técnica a más vecinos y difundir la obra de grandes referentes como Antoni Gaudí, considerado una de las principales inspiraciones del mosaiquismo contemporáneo.
Con entusiasmo por el viaje y por el reencuentro con colegas de distintas provincias, Claudia Clavijo se prepara para representar a Emilio V. Bunge y al Partido de General Villegas en una experiencia artística que promete dejar huella en uno de los edificios más emblemáticos de Córdoba.