La doctora Estefanía Sacconi, pediatra especialista en gastroenterología infantil, y la Licenciada en Nutrición, Valeria Pennacino, encabezaron una charla abierta a la comunidad en el CEAM de General Villegas, donde abordaron los mitos y las verdades en torno a la constipación, una problemática que, según señalaron, registra un crecimiento sostenido en los últimos años y afecta tanto a niños como a adultos.
Durante la actividad, organizada por el área de Salud municipal, las profesionales destacaron la importancia de hablar sobre un tema que todavía continúa siendo tabú para muchas personas, a pesar de las consecuencias que puede generar en la calidad de vida.
Sacconi explicó que la iniciativa surgió a partir de la preocupación compartida por el incremento de consultas relacionadas con la constipación. “Estamos viendo un aumento exponencial de este problema. Muchas veces cuesta hablarlo porque genera vergüenza, incluso en los adultos, pero detrás de algo tan cotidiano como la evacuación intestinal puede haber múltiples consecuencias, incluso alteraciones en el comportamiento”, señaló.
Un problema que va más allá del intestino
La especialista remarcó que la constipación no debe ser minimizada y que es fundamental detectarla a tiempo para evitar complicaciones. En ese sentido, explicó que existen diversos factores que influyen en su aparición, aunque consideró que los hábitos de vida actuales tienen un papel determinante.
“El ritmo de vida que llevamos y la alimentación son factores centrales. Vivimos apurados, muchas veces sin respetar los tiempos del organismo, y además hemos ido dejando de lado hábitos básicos que son fundamentales para la salud intestinal”, indicó.
Según detalló, la alimentación rica en frutas y verduras continúa siendo una de las principales herramientas para mantener una microbiota saludable y favorecer el correcto funcionamiento digestivo. “Hoy se habla mucho de dietas restrictivas, de sacar alimentos como el gluten o los lácteos, pero a veces nos olvidamos de lo esencial. Los mejores probióticos están en las frutas y las verduras”, sostuvo.
La relación entre el intestino y las emociones
Uno de los aspectos que despertó mayor interés durante la charla fue la relación entre la salud intestinal y las emociones, un vínculo que durante años fue considerado una creencia popular y que actualmente cuenta con respaldo científico.
Sacconi explicó que las nuevas clasificaciones internacionales de los trastornos funcionales digestivos reconocen la interacción permanente entre el intestino y el cerebro.
“Hoy sabemos que existe una comunicación constante entre ambos. Todo lo que nos sucede emocionalmente repercute en el intestino y, a su vez, lo que ocurre en el intestino influye en nuestra conducta y en nuestro bienestar general”, afirmó.
Por ese motivo, insistió en que el objetivo debe ser lograr un intestino saludable para mejorar la calidad de vida y prevenir distintos trastornos asociados.
Actividad física y consulta médica
Durante la exposición también se destacó el rol de la actividad física como uno de los pilares fundamentales para la salud digestiva.
La profesional explicó que el ejercicio favorece el funcionamiento intestinal y contribuye al bienestar general gracias a la liberación de endorfinas. En ese contexto, subrayó la importancia del trabajo interdisciplinario entre médicos, nutricionistas y otros profesionales de la salud.
Además, alertó sobre los riesgos de la automedicación, una práctica cada vez más frecuente ante la gran cantidad de productos disponibles en el mercado.
“Ante cualquier duda hay que consultar. No debemos tener vergüenza de hablar de estos temas ni de buscar ayuda profesional. Hay muchos productos dando vueltas y es importante saber qué estamos tomando”, remarcó.
La importancia de detectarlo en la infancia
Desde su experiencia en gastroenterología pediátrica, Sacconi explicó que existen momentos clave en los que suele comenzar la constipación en los niños, especialmente durante la incorporación de alimentos semisólidos y en la etapa del control de esfínteres.
“La realidad es que no es normal que un niño sufra o tenga dolor al evacuar. Muchas veces eso se naturaliza y ahí comienza un círculo que puede perpetuarse en el tiempo”, señaló.
También mencionó que situaciones emocionales como el inicio del jardín, el comienzo de las clases, mudanzas o cambios importantes en la rutina pueden actuar como desencadenantes.
La especialista sostuvo que, aunque la constipación no suele considerarse una enfermedad grave, puede derivar en complicaciones importantes si no se trata adecuadamente. Entre ellas mencionó inflamaciones intestinales e incluso cuadros de obstrucción.
Por ese motivo, destacó la necesidad de informar y concientizar a la comunidad. “Poner estos temas en palabras es el primer paso para poder detectarlos, prevenirlos y mejorar la calidad de vida de las personas”, concluyó.

