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domingo, julio 5, 2026
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Vacaciones de invierno: un recorrido por la Sierra de los Comechingones para descubrir la Argentina más auténtica

Romina Domínguez, de Herencia Viajera, propuso un itinerario de cinco o seis días por pequeños pueblos de Córdoba y San Luis, donde la historia, la naturaleza y la identidad local invitan a viajar sin apuros.

Las vacaciones de invierno aparecen como una oportunidad ideal para recorrer destinos cercanos y conocer una Argentina que muchas veces queda fuera de los circuitos turísticos tradicionales. En ese marco, Romina Domínguez, de Herencia Viajera, invitó a descubrir la Sierra de los Comechingones a través de un recorrido pensado para disfrutar sin prisa, deteniéndose en pequeños pueblos cargados de historia, paisajes y tradiciones.

La propuesta comienza con la salida desde General Villegas hacia Achiras, en el sur de Córdoba, tras recorrer unos 430 kilómetros atravesando el oeste bonaerense. Según explicó, el viaje permite apreciar cómo el paisaje cambia de manera gradual, dejando atrás la llanura para dar paso a las sierras más antiguas del país.

Achiras, la puerta de entrada a los Comechingones

Domínguez describió a Achiras como un pueblo de alrededor de 2.000 habitantes que conserva el ritmo pausado característico del interior.

«Fue una posta obligada entre Córdoba y Cuyo, por donde pasaban comerciantes y viajeros. Sus calles todavía mantienen ese aire tranquilo donde parece que el tiempo se hubiera detenido», comentó.

Muy cerca se encuentra Alpa Corral, otro de los destinos recomendados para disfrutar de los ríos serranos y de los primeros miradores naturales que anuncian la llegada a la Sierra de los Comechingones.

Domínguez destacó además que estas sierras tienen millones de años de antigüedad y presentan un relieve diferente al de otros sistemas montañosos argentinos. «No son grandes montañas como las de la Patagonia o las quebradas del norte, sino sierras muy antiguas que el paso del tiempo fue desgastando», explicó.

Achiras conserva el ritmo pausado característico del interior

Pequeños pueblos con una gran historia

A unos 40 kilómetros de Achiras aparece Alpa Corral, un pueblo de apenas 500 habitantes donde todavía se vive con puertas abiertas y bicicletas apoyadas en las veredas.

Además de sus paisajes y su río de aguas transparentes, el lugar conserva parte de la historia de los pueblos originarios que dieron nombre a la región.

«Mucho antes de lo que hoy conocemos como Córdoba vivían allí los comechingones, dedicados al cultivo de maíz, zapallo y porotos. Es una linda oportunidad para conocer esa parte de nuestra historia», señaló.

Otro de los puntos destacados del itinerario es La Carolina, en la provincia de San Luis, un pequeño poblado que nació a fines del siglo XVIII gracias a la explotación de minas de oro.

«Hoy todavía pueden verse construcciones de piedra, antiguos socavones y calles muy angostas. Es la Argentina del interior, donde todos se conocen y el almacén sigue fiando», describió.

Merlo, mucho más que un destino turístico

El recorrido continúa hasta Merlo, uno de los destinos más conocidos de la región, aunque Domínguez recomendó descubrir su costado menos turístico.

«Si uno se aleja del centro encuentra pequeños productores de aceitunas, nueces, dulces caseros y artesanos que trabajan el algarrobo. Muchas familias eligieron instalarse allí buscando una vida más tranquila», contó.

La propuesta incluye dedicar al menos dos días a la ciudad y realizar la tradicional subida al Filo de la Sierra de los Comechingones, donde se alcanzan más de 2.000 metros de altura.

«Desde arriba se puede observar de un lado San Luis y del otro Córdoba. Es una vista impresionante que también ayuda a entender cómo está formado nuestro país», expresó.

«Es un turismo totalmente al alcance de todos», dijo Romina Domínguez, de Herencia Viajera

Traslasierra y el valor de conservar la identidad

El viaje también propone recorrer localidades como Villa de las Rosas, Las Calles y Yacanto de Calamuchita, pequeños pueblos separados por pocos kilómetros que mantienen vivas sus costumbres.

«Allí lo artesanal no está pensado solamente para el turista. Los dulces, los quesos y los embutidos forman parte de la vida cotidiana de las familias. Eso hace que uno se pregunte por qué algunos lugares logran conservar su identidad y otros la van perdiendo», reflexionó.

Para Domínguez, en estas comunidades todavía son las estaciones del año las que marcan el ritmo de la vida, con las cosechas, la cría de animales y las tradicionales fiestas patronales.

Una propuesta accesible para conocer otra Argentina

El circuito completo suma alrededor de 900 kilómetros y está pensado para realizarse en cinco o seis días, privilegiando las paradas y el contacto con cada lugar por encima de las largas jornadas de manejo.

«Es un turismo totalmente al alcance de todos. No sólo porque resulta mucho más económico que otros destinos, sino porque es fácil de recorrer y permite animarse a conocer esa Argentina que muchas veces no vemos», afirmó.

Finalmente, resumió el espíritu del viaje con una reflexión: «La mayoría de las veces la riqueza de nuestro país no está escondida detrás de un paisaje espectacular o de una gran ciudad, sino en la gente y en la identidad que conservan estos pequeños pueblos, que nos ayudan a entender quiénes somos».