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martes, julio 7, 2026
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La familia Campana agradeció el abrazo de General Villegas tras el accidente en Ruta 188

La directora de Aderid, Analía Campana, habló sobre el difícil momento que atraviesa su familia después del grave accidente ocurrido en la Ruta 188, que dejó varios heridos y provocó el fallecimiento de su madre. En medio del dolor, destacó la solidaridad de la comunidad, el trabajo de los equipos de emergencia y las más de cien personas que se acercaron a donar sangre.

Hay situaciones que dejan al descubierto lo peor de una tragedia, pero también lo mejor de las personas. Eso es lo que vive por estos días la familia Campana, que continúa atravesando un largo proceso de recuperación luego del grave accidente ocurrido días atrás sobre la Ruta Nacional 188, en el que varios de sus integrantes sufrieron heridas de consideración y en el que perdió la vida la madre de la familia.

En diálogo con Actualidad la directora de Aderid, Analía Campana, dejó de lado por un momento su rol institucional para hablar desde el lugar de hija, hermana y tía. Lo hizo con la voz quebrada, pero también con la convicción de que era necesario expresar un mensaje que su familia sentía como una deuda: agradecer.

«Estamos pasando un proceso largo y triste. Estamos cansados, un poco devastados, pero sabemos que tenemos la fortaleza para salir adelante. De un minuto para otro nos cambió completamente la vida», expresó.

Mientras su padre, su hermana y otros familiares avanzan en sus respectivas recuperaciones, las jóvenes Lola Campana y Juana Etchepare continúan internadas en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde siguen con tratamientos y rehabilitación tras las importantes lesiones sufridas.

Un cumpleaños que celebró la vida

En medio de tantas noticias difíciles, hubo un momento que permitió respirar. Lola cumplió 19 años internada y, con autorización del Hospital Italiano, pudo compartir un pequeño festejo rodeada de familiares y amigas.

«Se pudo levantar un poquito caminando y otro poco en silla de ruedas, porque está operada de la columna. Pudimos celebrar la vida, que es tan valiosa y que la podrían haber perdido», contó Analía.

Para la familia, ese cumpleaños fue mucho más que una fecha: representó la esperanza de volver a mirar hacia adelante y de imaginar el regreso de las jóvenes a sus estudios y proyectos.

«Dios quiera que pronto puedan rehacer su vida como se lo merecen. Son dos jóvenes que están estudiando en la facultad, que tienen un futuro hermoso por delante.»

El abrazo de un pueblo entero

Uno de los aspectos que más emocionó a la familia fue la enorme respuesta solidaria que recibieron desde el primer momento.

Las muestras de afecto llegaron de vecinos, amigos, familiares y también de personas que ni siquiera conocían personalmente a los Campana. «Todo el mundo nos dio una gran mano y eso nos da fuerza para poder salir», resumió.

Analía recordó especialmente el operativo desplegado apenas ocurrió el accidente y destacó el trabajo articulado de los Bomberos Voluntarios, la Policía, el Hospital Municipal y los profesionales de la salud que intervinieron en una situación de extrema complejidad.

«Cuando llegué al hospital vi entrar seis ambulancias, de las cuales cinco eran familiares míos. Era desesperante. Pero el Hospital de General Villegas actuó como corresponde. Los médicos, los bomberos, la Policía… todos trabajaron con un enorme respeto.»

También agradeció el tratamiento que dieron los medios de comunicación durante las primeras horas posteriores al accidente. «Respetaron la posibilidad de no difundir inmediatamente los nombres. Era demasiado para nosotros y eso también fue una forma de acompañarnos.»

Más de cien personas fueron a donar sangre

Uno de los gestos que más marcó a la familia fue la convocatoria espontánea para donar sangre. Lo que comenzó como un pedido puntual terminó convirtiéndose en una verdadera cadena solidaria.
«Fue impresionante. Más de cien personas se acercaron a donar sangre por mi papá, por mi hermana y por mi sobrina.»

Según explicó, el volumen de donantes superó ampliamente las necesidades de la familia y permitió fortalecer el banco de sangre del Hospital Italiano.

«Claramente toda esa sangre no se necesitaba, pero aprovechamos para que el hospital aumentara su banco de sangre. Fue una acción solidaria dentro de tanto dolor.»

La participación de muchos jóvenes fue otro de los aspectos que más conmovió a Analía.
«Fueron chicos de 18 y 19 años, amigos de mi hijo, de mi sobrina, y esos amigos trajeron a otros amigos. Los hijos de mis amigas también fueron. Eso habla de gente buena, de gente con corazón.»

La recuperación, paso a paso

La familia atraviesa ahora una etapa diferente: la de la rehabilitación. Amelia Campana sufrió múltiples fracturas de costillas y del esternón, lesiones que limitan considerablemente su movilidad, aunque su evolución es favorable.

Juan Carlos Campana presenta fracturas en ambas piernas —una de ellas requirió cirugía— además de lesiones en costillas y vértebras.

«Tiene una fortaleza enorme. En el hospital estaban sorprendidos por la fuerza física que tiene. Él trabajó toda su vida en el campo y ya sabemos que va a volver a hacerlo.»

Por su parte, Lola debió ser intervenida quirúrgicamente por una fractura en la columna lumbar y también atravesó un derrame pleural del que ya se encuentra recuperándose.

Juana Etchepare continúa internada mientras avanza con el tratamiento de una fractura en la cresta ilíaca y otra lesión vertebral que, por el momento, no requiere cirugía. La intención es que próximamente pueda regresar a su hogar en Buenos Aires para continuar allí con su rehabilitación.

El duelo que todavía espera

Si bien la recuperación física avanza, Analía reconoció que el mayor desafío llegará cuando toda la familia pueda reencontrarse y afrontar juntos la pérdida de su madre.

Debido a las circunstancias del accidente, sólo ella pudo despedirla. «Cuando estemos todos en Villegas lograremos despedir a mi mamá. Mi papá, mis hermanas y mis sobrinas no pudieron estar. Necesitamos hacer esa despedida para que ellos también puedan procesarlo.»

Con la mirada puesta en el futuro, recordó una reflexión que la acompaña desde estos días difíciles.

«Escuchábamos a un sacerdote que hablaba de la tormenta. Y sentimos que fue una tormenta que nos desarmó. Ahora nos tenemos que reconstruir con esta nueva realidad, y así lo vamos a hacer.»

Antes de finalizar, volvió a pedir lo mismo que sostiene a la familia desde el primer día. «Les pedimos que sigan rezando por todos nosotros, para que las chicas vuelvan a su vida cotidiana, que es lo que se merecen. Queremos verlas estudiando, proyectando su futuro y viviendo la vida como debería ser.»

En medio del dolor, el mensaje de los Campana fue claro: la tragedia dejó heridas profundas, pero también confirmó que la solidaridad, la empatía y el acompañamiento de toda una comunidad pueden convertirse en un sostén indispensable para empezar, de a poco, a reconstruir la vida.