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El viaje que empezó por fútbol y terminó fortaleciendo un vínculo de toda la vida

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Mientras miles de argentinos siguen a la Selección por televisión, el médico villeguense Pedro Álvarez vive el Mundial 2026 desde adentro. Sin ser un apasionado del fútbol y acostumbrado a viajar por el mundo por motivos profesionales, esta vez emprendió una aventura muy distinta: acompañar a su padre, Walter «Choli» Álvarez, en el sueño de asistir a una Copa del Mundo.

Desde Miami, en la previa de un nuevo partido de la Selección Argentina, Pedro compartió su experiencia en el programa GPS Villeguenses por el Mundo, donde habló no solo de fútbol, sino también de viajes, cultura, familia y de los recuerdos que quedan cuando termina cada aventura.

Durante la entrevista, dejó en claro que el verdadero motivo del viaje no fue el deporte, sino la posibilidad de compartir una experiencia única con su padre.

«Era un plan de mi viejo. Me dijo: o venís conmigo o no voy. Entonces le dije que sí. Es una linda experiencia para compartir con él», resumió.

Del quirófano a los aeropuertos del mundo

Pedro Álvarez es médico cirujano plástico y reside desde hace años en Buenos Aires. Su profesión le permitió desarrollar una intensa actividad internacional como conferencista y capacitador para distintas empresas del sector médico y estético.

Viaja regularmente por distintos países dando charlas y capacitaciones, una actividad que complementa con su trabajo en consultorio y quirófano.

«Yo no puedo hacer una sola cosa. Entre el consultorio, el quirófano y los viajes encuentro un equilibrio que me gusta mucho», explicó.

Su vínculo con los viajes comenzó muy temprano. A los 16 años realizó una experiencia que marcó su vida: viajó solo a Nueva Zelanda para perfeccionar el idioma inglés.

«Todos los demás se bajaron y terminé viajando solo. Fue una experiencia que me abrió muchísimo la cabeza», recordó.

Desde entonces recorrió decenas de países y conoció culturas muy diferentes, desde Europa hasta destinos poco habituales como Georgia, donde llegó a sorprenderse por costumbres cotidianas tan simples como la forma de cruzar una calle o compartir una comida.

Un Mundial visto por alguien que no es futbolero

Paradójicamente, Pedro reconoce que nunca fue un gran seguidor del fútbol. Incluso antes de este viaje jamás había asistido a un partido de la Selección Argentina en una cancha.
Sin embargo, vivir un Mundial desde adentro cambió por completo su percepción.

«Lo que se vive ahí no tiene nada que ver con verlo por televisión», afirmó.

Uno de los momentos que más lo impactó fue el primer banderazo de los hinchas argentinos en Kansas.

«Ver una plaza llena de argentinos cantando, con bombos, banderas y toda esa energía fue impresionante. Ahí sentí realmente que estaba viviendo un Mundial», contó.

También destacó la experiencia de observar a Lionel Messi en vivo.

«Cuando lo ves en la cancha entendés realmente quién es. Parece que no hace nada, pero cuando agarra la pelota es una locura», sostuvo.

Más allá de los resultados deportivos, Pedro considera que el Mundial trasciende el fútbol.

«Hay algo muy fuerte de identidad. Te sentís más argentino que nunca. La gente canta, comparte, se une. Va mucho más allá de un partido», expresó.

La aventura junto al Choli

Uno de los aspectos más emotivos de la experiencia es la relación con su padre.

A pesar de que ambos tienen personalidades diferentes, coinciden en que estos viajes les permitieron fortalecer aún más el vínculo. «Cada viaje fortalece la relación porque te saca de la rutina», reflexionó.

Walter delega en su hijo toda la organización: vuelos, hoteles, traslados y logística. Pedro, acostumbrado a recorrer aeropuertos y ciudades de todo el mundo, se encarga de resolver cada detalle.

Esa diferencia generó algunas anécdotas divertidas. Una de ellas ocurrió durante una escala en Denver, cuando Pedro siguió camino hacia la puerta de embarque mientras su padre decidió detenerse para ir al baño.

«Le dije que si se quedaba, se las arreglara solo. Después apareció corriendo porque se había equivocado de tren dentro del aeropuerto», relató entre risas.

Sin embargo, detrás de las bromas aparece una reflexión más profunda.

«Cuando pienso en lo que voy a recordar de este Mundial, lo primero que me viene a la cabeza es haber acompañado a mi viejo», reconoció.

Viajar para abrir la cabeza

A lo largo de la charla, Pedro insistió varias veces sobre la importancia de viajar y conocer otras culturas.

Considera que salir del entorno habitual permite comprender mejor el mundo y también entender la propia realidad desde otra perspectiva.

«Viajar te cambia mucho la vida. Uno puede tomar lo bueno de cada lugar y dejar lo malo. Pero conocer otras culturas es algo que realmente te enriquece», afirmó.

Esa filosofía fue, justamente, una de las enseñanzas que recibió de su padre y que hoy sigue aplicando en cada destino que visita. Mientras espera el próximo partido de la Selección, Pedro continúa sumando recuerdos que seguramente permanecerán mucho después de que termine el Mundial.

Porque, como él mismo descubrió en esta experiencia, algunos viajes no se miden en kilómetros ni en goles. Se miden en historias compartidas, en momentos irrepetibles y en los vínculos que quedan para toda la vida.

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