La estación de servicio de General Villegas incorporó un DEA y realizó una jornada de formación junto a la Fundación Desfibrilar. El objetivo es avanzar en la cardioprotección de espacios y brindar herramientas que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte ante una emergencia.
La estación de servicio Shell de General Villegas, perteneciente al Grupo Martínez, llevó adelante una capacitación en Reanimación Cardiopulmonar (RCP) destinada a su personal y, al mismo tiempo, incorporó un desfibrilador externo automático (DEA) que estará disponible no sólo para quienes se encuentren en el lugar, sino también para toda la comunidad en caso de una emergencia.
La actividad estuvo a cargo de Martín Landeira, técnico en emergencias e instructor de RCP de la Fundación Desfibrilar, una organización que trabaja en distintos puntos del país promoviendo la cardioprotección de espacios públicos y privados con el objetivo de reducir las consecuencias de la muerte súbita.
Durante una entrevista concedida a FM Actualidad, Landeira explicó que la simple presencia de un desfibrilador no alcanza para considerar que un lugar está cardioprotegido. Según indicó, es necesario que el personal conozca dónde se encuentra el equipo, sepa utilizarlo correctamente, exista señalización adecuada y se mantenga un protocolo de actuación ante emergencias.
Más que un desfibrilador
El instructor señaló que uno de los errores más frecuentes es pensar que la compra de un DEA resuelve por sí sola el problema. “Muchas veces el lugar tiene un desfibrilador, pero las personas que trabajan allí ni siquiera saben dónde está o cómo utilizarlo”, explicó.
Por esa razón, la capacitación incluyó contenidos teóricos y prácticos sobre reconocimiento del paro cardíaco, maniobras de RCP, activación de los servicios de emergencia y utilización del desfibrilador. También se abordaron aspectos vinculados a la organización interna de los espacios para garantizar una respuesta rápida y eficaz.
Landeira destacó que el interés por este tipo de formaciones viene creciendo en distintos sectores de la sociedad y remarcó la importancia de que cada vez más personas adquieran conocimientos básicos de primeros auxilios.
Una estadística que preocupa
Durante la charla, el especialista compartió un dato que refleja la magnitud del problema: en Argentina una persona muere cada 15 minutos por un paro cardíaco. A su entender, esa cifra podría reducirse considerablemente si más ciudadanos estuvieran capacitados para actuar durante los primeros minutos de una emergencia.
“Si todos supiéramos hacer RCP, las probabilidades de supervivencia aumentarían significativamente”, sostuvo. También recordó que existe la Ley Nacional 27.159, que promueve la instalación de desfibriladores en espacios con gran circulación de personas, aunque consideró que todavía queda mucho camino por recorrer en materia de cumplimiento y concientización.
El instructor explicó que el tiempo es un factor decisivo. A partir de los cinco minutos sin atención, el cerebro comienza a sufrir daños irreversibles. En cambio, cuando una persona recibe una descarga mediante un desfibrilador dentro de los primeros tres minutos posteriores al paro cardíaco, las posibilidades de supervivencia pueden alcanzar el 70 por ciento.

Aprender para actuar
Consultado sobre la dificultad de las maniobras de RCP, Landeira afirmó que las técnicas son sencillas y pueden ser aprendidas por cualquier persona en pocas horas de capacitación.
Según explicó, el principal desafío suele ser animarse a intervenir en una situación de alto estrés. “Lo más difícil es actuar cuando uno tiene a una persona inconsciente frente a sí, especialmente si se trata de un familiar o un ser querido”, señaló.
En ese sentido, indicó que reconocer un paro cardíaco es relativamente simple: si una persona no responde a estímulos y no respira, debe considerarse que está sufriendo un paro y comenzar inmediatamente con las maniobras de RCP mientras se solicita asistencia médica y se busca un DEA.
Un recurso para toda la comunidad
Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue la incorporación de un desfibrilador en la estación Shell de General Villegas. Landeira aclaró que estos equipos tienen un carácter solidario y pueden ser utilizados por cualquier vecino ante una emergencia ocurrida en las inmediaciones.
De esta manera, una persona que se encuentre a pocas cuadras de la estación y necesite un DEA podrá acercarse a solicitarlo para asistir a alguien que esté sufriendo un paro cardíaco. “Mientras más desfibriladores haya distribuidos en la comunidad, más segura será toda la zona”, remarcó.
Una aplicación para localizar DEA
La Fundación Desfibrilar también impulsa una aplicación gratuita llamada Desfibrilar, que permite localizar desfibriladores cercanos a través de un mapa interactivo. La herramienta, además, posibilita que los usuarios registren nuevos equipos y envíen alertas a personas capacitadas en RCP que se encuentren en las proximidades de una emergencia.
Según explicó Landeira, la aplicación ya se encuentra operativa y contiene información sobre distintos dispositivos instalados en localidades de la región, entre ellas General Villegas.
Finalmente, el instructor destacó el compromiso asumido por el Grupo Martínez con esta iniciativa y valoró la decisión de invertir en prevención y capacitación. “Es un trabajo que beneficia tanto al personal de la empresa como a toda la comunidad”, concluyó.