Herencia Viajera recorrió dos de los destinos más atractivos de la provincia de Buenos Aires. Naturaleza, gastronomía, senderos serranos y un patrimonio histórico que convierte a la región en una opción ideal para una escapada de vacaciones o un fin de semana largo.
La provincia de Buenos Aires suele asociarse con la inmensidad de la llanura. Sin embargo, a menos de 500 kilómetros de General Villegas existe un paisaje completamente diferente, donde las sierras, los bosques y los arroyos ofrecen un escenario ideal para quienes buscan descanso, naturaleza y buena gastronomía.
En una nueva entrega del ciclo radial Herencia Viajera, Romina Domínguez propuso un recorrido por Tandil, Sierra de la Ventana y Villa Ventana, tres destinos que combinan historia, aventura y tranquilidad en pleno territorio bonaerense.
Tandil, entre sierras y tradición
La primera parada del viaje es Tandil, una ciudad ubicada a unos 480 kilómetros de General Villegas y considerada uno de los principales polos turísticos de la provincia.
Domínguez destacó que el atractivo comienza incluso antes de llegar. A medida que se avanza por las rutas bonaerenses, el paisaje de campos agrícolas va dando paso a las primeras elevaciones del sistema serrano de Tandilia, una de las formaciones geológicas más antiguas del continente americano.
“Se calcula que tienen más de 2.200 millones de años”, explicó la especialista en turismo, remarcando la singularidad geológica de la región.
Fundada en 1823 bajo el nombre de Fuerte Independencia, Tandil creció con el aporte de distintas corrientes inmigratorias, especialmente españolas, italianas y vascas, que dejaron su huella en la arquitectura, la cultura y las costumbres locales.
Pero si hay algo que distingue a la ciudad es su gastronomía.
La capital de los sabores serranos
Hablar de Tandil es hablar de quesos, embutidos y salames. Romina recordó que el famoso salame de Tandil fue el primer alimento elaborado del país en obtener denominación de origen, una certificación que garantiza que el producto se fabrica bajo determinadas condiciones y características propias de la región.
“No cualquier salame puede llamarse salame de Tandil”, señaló Domínguez, al explicar el valor cultural y productivo de este emblema gastronómico bonaerense.
La ciudad también es escenario de una curiosa celebración: el Festival del Salame Más Largo del Mundo, donde cada año se elaboran piezas que superan ampliamente los 400 metros de extensión.

Piedras, panorámicas y un símbolo histórico
Entre los principales atractivos turísticos aparece el Parque Independencia, desde donde se obtienen algunas de las mejores vistas panorámicas de la ciudad.
Otro punto obligado es la famosa Piedra Movediza, el símbolo más reconocido de Tandil. Aunque la roca original cayó a comienzos del siglo XX, el lugar sigue siendo uno de los sitios más visitados por quienes llegan a la ciudad.
También se destaca el Monte Calvario, especialmente concurrido durante Semana Santa, cuando miles de visitantes participan de las tradicionales celebraciones religiosas.
Villa Ventana: naturaleza y tranquilidad
Tras recorrer Tandil, el itinerario continúa hacia Villa Ventana, un destino completamente distinto, donde predominan el silencio, los bosques y las calles de tierra.
“Es algo mucho más pequeñito, con más bosque, con cabañas escondidas entre los árboles, con arroyos y mucho más silencio”, describió Domínguez.
La localidad se encuentra junto al Parque Provincial Ernesto Tornquist, una de las áreas naturales más importantes de la provincia.
Allí pueden observarse especies autóctonas como zorros grises, guanacos y, ocasionalmente, cóndores. También se encuentra el característico pino plateado, una especie muy vinculada a la región serrana.
El imponente Cerro Ventana
El principal atractivo de la zona es el Cerro Ventana, una formación rocosa que posee una abertura natural cerca de su cumbre, producto de millones de años de erosión provocada por el viento y la lluvia.
Para los amantes del trekking existe la posibilidad de realizar el ascenso, aunque se trata de una caminata exigente que requiere buen estado físico.
Quienes prefieren opciones más accesibles pueden disfrutar de senderos interpretativos, miradores y recorridos de menor dificultad que igualmente permiten apreciar la belleza del paisaje serrano.

Las ruinas de un hotel legendario
Otro de los sitios que despierta gran interés es el antiguo Club Hotel de la Ventana.
Inaugurado en 1911, fue considerado uno de los hoteles más lujosos de Sudamérica. Contaba con casino, campo de golf, ascensores e incluso una estación ferroviaria propia.
Durante años recibió visitantes de distintos puntos del mundo, pero los cambios económicos y la caída del turismo provocaron su cierre. Hoy sus ruinas permanecen como testimonio de una época de esplendor y se han convertido en un atractivo histórico para quienes visitan la zona.
Una escapada para cualquier época del año
Según explicó Domínguez, Tandil y Villa Ventana pueden visitarse durante todo el año, aunque la primavera suele ser la estación más recomendada por el colorido de los paisajes y las temperaturas agradables.
En invierno, en tanto, existe la posibilidad de encontrar algunas nevadas ocasionales que transforman por completo la imagen habitual de las sierras bonaerenses.
La propuesta combina naturaleza, historia, gastronomía y aventura en un recorrido relativamente cercano para los habitantes del noroeste bonaerense.
Y antes de emprender el regreso, hay una última recomendación que parece inevitable: cargar el auto con quesos, embutidos, miel serrana, cervezas artesanales y algunos de los productos regionales que han convertido a esta región en uno de los destinos más atractivos de la provincia.

