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sábado, julio 18, 2026
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«Horas Invisibles»: la mirada nocturna de Claudio Pringles que comenzó a abrirse camino fuera de General Villegas

La fotografía siempre fue para Claudio Pringles mucho más que un pasatiempo. Es un espacio de encuentro consigo mismo, una forma de detener el tiempo y de descubrir aquello que la mayoría pasa por alto. Esa búsqueda personal, desarrollada durante años, hoy tiene un nuevo capítulo con «Horas Invisibles», una muestra de fotografía nocturna que se exhibe durante 45 días en el espacio Encuentro por las Artes, de Chivilcoy, y que próximamente llegará a General Villegas.

De perfil bajo y poco amigo de las entrevistas, Pringles reconoce que la fotografía sigue siendo un hobby, aunque también una verdadera pasión.

«La fotografía para mí siempre fue un hobby y quiero que siga siendo así. Me gusta salir solo porque es como encontrarme conmigo mismo. No importa si estoy diez minutos o dos horas; disfruto ese momento», expresó.

Aunque fotografía desde hace muchos años, fue en la última década cuando comenzó a definir el estilo que hoy lo identifica. Actualmente desarrolla dos proyectos personales: el urbex (exploración urbana) y la fotografía nocturna.

«En estos últimos diez años estuve buscando mi línea y creo que la encontré. Los dos proyectos me gustan mucho, pero la fotografía nocturna me abre la cabeza en muchísimas cosas», señaló.

Esa forma de mirar quedó plasmada también en el texto curatorial que acompaña la muestra. Allí, Pringles explica que «Horas Invisibles» reúne imágenes que exploran «aquello que persiste cuando el día se repliega: gestos mínimos, arquitecturas silenciosas y presencias que sólo se revelan en la penumbra».

Lejos de entender la noche como ausencia, propone verla como un territorio activo donde la mirada se vuelve más atenta y el tiempo parece detenerse. «La oscuridad no es un vacío sino una materia», escribe, al tiempo que sostiene que la luz nocturna no muestra todo, sino que deja espacios abiertos para que sea el espectador quien complete el relato desde su propia experiencia.

Lo cotidiano bajo otra luz

Durante el diálogo en Actualidad explicó que muchas de las imágenes surgieron de observar lugares comunes que cambian completamente cuando cae el sol.

«La gente no le presta atención a la iluminación. A mí me gusta buscar edificios, verdulerías o estaciones de servicio, porque de noche generan otra imagen. Durante el día parecen la nada misma, pero con la luz se transforman.»

El propio nombre de la exposición hace referencia a ese tiempo que transcurre fuera del ritmo habitual.

Según describe en el catálogo, las «horas invisibles» son ese intervalo en el que «la productividad se detiene y emerge otra forma de habitar». Es el momento en que lo cotidiano adquiere una densidad diferente y aparecen emociones, recuerdos y tensiones que normalmente permanecen ocultos.

«Las fotografías no buscan documentar la noche sino abrirla. Invitan a demorarse, aceptar la incertidumbre y percibir lo que normalmente queda fuera de foco», resume el texto.

La tecnología al servicio de la imagen

Pringles explicó que gran parte de su trabajo también ocurre frente a la computadora.
Fotografía en formato RAW para conservar la mayor cantidad posible de información y luego realiza un cuidadoso proceso de edición.

«Ahí fue donde empecé a marcar diferencias. Trabajo con Photoshop y Lightroom para recuperar la imagen lo más parecida posible a lo que realmente vi.»

Aunque su herramienta principal es la cámara, reconoce que los teléfonos celulares actuales también ofrecen excelentes resultados. «Hay dos o tres fotografías de la muestra que fueron hechas con el celular y prácticamente no se nota la diferencia.»

El villeguense en «Encuentro por las Artes» en Chivilcoy

Una invitación inesperada

La posibilidad de exponer en Chivilcoy nació gracias al vínculo que mantiene desde hace años con el fotógrafo Emiliano Scaturro, responsable del espacio cultural Encuentro por las Artes.

«En febrero me preguntó si quería exponer allá. Yo había decidido que este año quería animarme a hacer cosas distintas», expresó.

La sorpresa llegó cuando supo la cantidad de obras que debía presentar. «Estaba acostumbrado a mostrar dos o tres cuadros. Cuando me dijeron que el expositor anterior había llevado unas 25 fotografías casi me muero.»

A partir de allí comenzó un intenso trabajo de selección junto a Ana Pontiggia, responsable de la galería de arte La Pontiana, además del Museo Carlos Alonso. «Elegimos las fotos que más impacto visual tenían y diseñamos cómo iban a distribuirse en la sala. Quedó una muestra muy linda.»

Una decisión que nació en Moscú

El fotógrafo recordó que uno de los momentos decisivos para definir su estilo ocurrió durante un viaje a Moscú. «Ya me gustaba la fotografía nocturna, pero fue ahí donde decidí seguir definitivamente esa línea.»

Una noche salió solo con su cámara y un trípode para recorrer la ciudad sin un destino fijo.
«Encontré edificios espectaculares y entendí que eso era lo que quería fotografiar.»

Hoy, la muestra reúne imágenes tomadas tanto en distintas ciudades del mundo como en Argentina, siempre atravesadas por esa búsqueda de luces, reflejos y contrastes que sólo aparecen cuando la mayoría duerme.

Fotografiar también implica enfrentar prejuicios

Pringles contó que una situación frecuente entre quienes practican fotografía nocturna es despertar sospechas por trabajar en espacios públicos durante horarios poco habituales.

«Acá en Villegas me ha pasado. Salís con un trípode y una cámara y enseguida preguntan qué estás haciendo.»

Según explicó, es una experiencia que comparten muchos fotógrafos, incluso en otras ciudades.

Aprender siempre

Lejos de encerrarse en su propio trabajo, sostiene que el intercambio con otros fotógrafos resulta fundamental.

«No soy de pensar que lo mío es lo mejor. Si alguien que sabe me hace una crítica constructiva, la escucho porque siempre se puede aprender.»

Una puerta que recién comienza a abrirse

La buena repercusión obtenida por «Horas Invisibles» representa un nuevo paso para el fotógrafo villeguense, quien ya proyecta traer la muestra a General Villegas y no descarta futuras exposiciones en otras ciudades.

«Estoy abierto a todo. Nunca pensé que iba a pasar esto, pero estoy muy contento», dijo en Actualidad.

Mientras tanto, continúa recorriendo calles, edificios y rincones donde la luz parece esconder historias. Como plantea el cierre del texto de su exposición, quizás «lo invisible no está oculto, sino esperando otra forma de ser mirado». Una frase que resume el espíritu de un trabajo silencioso, paciente y profundamente personal, que empieza a trascender las fronteras de General Villegas.